
Vacaciones: Momento ideal para jugar con los niños
1 Enero 2023
Padres al día
Llega un momento tan especial, como son las vacaciones, donde ansiamos poder realizar todo lo que no pudimos hacer en los meses previos. Es el periodo perfecto para cortar con la rutina, descansar, distenderse y disfrutar.
Estar de vacaciones no significa que desaparezcan las normas o reglas que han estado presentes a lo largo del año. La ausencia de las mismas podría desencadenar una serie de problemas de conducta en los niños y dificultar su adaptación al siguiente periodo escolar.
Generalmente durante las vacaciones, los padres se relajan con la puesta de límites y los horarios establecidos en el hogar son más laxos (de comidas, de la hora de acostarse, etc.) lo cual, al reincorporarse al colegio, produce un cambio drástico en estos hábitos.
Para favorecer la transición del periodo vacacional a la rutina diaria, los padres pueden llevar a cabo una serie de pautas durante el verano:
-Mantener las mismas normas básicas de comportamiento que han estado operando el resto del año: poner y/o quitar la mesa, hacer la cama, colaborar en la limpieza, recoger los juguetes, etc.
-Mantener, en la medida de lo posible, los mismos horarios de comidas, hora del baño, hora de acostarse, etc., durante todo el verano.
-No permitirles jugar con juegos electrónicos (tablets, consolas, etc.) a demanda . Está bien que puedan jugar a diario, pero mejor controlar el tiempo que dedican a este tipo de juegos y alternarlos con otros.
-Favorecer los juegos que conlleven interactuar con otros niños . Observar a nuestro hijo en estas circunstancias nos puede dar mucha información de su desenvolvimiento social con los compañeros del colegio y otros pares. Si observamos escasas habilidades en el inicio, mantenimiento o finalización de la relación social, o en la resolución de conflictos, debemos ofrecerle estrategias adecuadas que pueda llevar a cabo en situaciones similares.
-Fomentar la actividad física en el parque, la costanera, el botánico, paseos en bicicleta, etc. Ayudará a que el niño gaste energía y duerma mejor por las noches.
-Disfrutar del aire libre y el contacto con la naturaleza . Muchas veces, el ritmo acelerado y la cantidad de actividades diarias no nos permiten hacer una pausa y observar cosas tan simples como los insectos en el pasto, las características de las plantas, nidos de hormigas, movimiento de las aves, jugar con la arena, regar las plantitas. Aprovechemos este tiempo para disfrutar aún más de los colores, sonidos y aprendizajes que nos ofrece la naturaleza.
-Fijar una rutina de trabajo diario , para mantener el hábito y asentar los conocimientos adquiridos durante el curso. Antes hemos comentado el carácter lúdico inherente al periodo vacacional, sin embargo, es conveniente realizar alguna tarea relacionada con la estimulación de las capacidades básicas necesarias para los aprendizajes (atención, memoria, planificación, entre otros), así como refuerzo de los aspectos académicos vistos a lo largo del curso. Este tiempo de trabajo, por norma general, no debe exceder los 30 minutos diarios.
-Jugar con el agua . Generalmente los niños adoran jugar con el agua. Con elementos sencillos como una latona o tupper, unos barquitos de papel, bloquecitos de hielo, colador o lo que quiera experimentar. Pueden armar un lavadero para sus autos, o una pileta para sus muñecas con los elementos que tengan en casa.
-Aprender nuevas habilidades , como pueden ser tomar clases de ajedrez, de pintura o dibujo, de música, baile, cocina, manualidades.
-Un momento “para no hacer nada” . Es importante que los niños también puedan permitirse tolerar el aburrimiento y generar estrategias para crear algo o entretenerse. Necesitamos aprovechar este tiempo para que los niños puedan jugar libremente e inventar situaciones novedosas. Para que esto suceda, debemos ofrecerles oportunidades de autonomía y espacios para crear. Tengamos presente que el aburrimiento puede ser el punto de partida para la creación.
-Fomentar la lectura . Ya sea una lectura compartida, o un espacio para compartir historias, inventar cuentos o jugar con las palabras.
-Dedicar tiempo a fortalecer la relación familiar . Durante el curso escolar estamos inmersos en un ritmo diario que nos impide, muchas veces, dedicar tiempo de calidad a los vínculos familiares. El verano es un momento propicio para realizar actividades de ocio en familia, y prestar una atención positiva a nuestros hijos.
-Realizar un picnic , ya sea en el patio, balcón, o en algún espacio verde.
-Cocinar juntos . Desde armar una lista de ingredientes, indicar los pasos para la preparación y utensilios necesarios, hasta disfrutar juntos el platillo preparado.

Lic. Laura Romero
Psicóloga y Estimuladora Temprana
Reg. Prof.: 9171