
Tristeza posparto o baby blues
1 Noviembre 2022
Consultas al doctor
Al convertirse en madre, la mujer empieza un proceso psicológico de adaptación al nuevo rol, en el cual se modifican y se ajustan una serie de formas de hacer las cosas, de pensar y de sentir.
Todo cambio conlleva un tiempo de adaptación, las emociones que acompañan a este proceso en ocasiones suelen presentarse en forma ambivalente, provocando un aumento de la angustia y de la culpa por considerar -equivocadamente- que no deberían sentirse así.
¿Qué es el Baby Blues o la Tristeza Posparto?
Es un término que se utiliza para describir los sentimientos de preocupación, tristeza y fatiga que experimentan muchas mujeres luego de tener a sus bebés. Se suele presentar con bastante frecuencia en los primeros días luego del nacimiento, pudiendo llegar a afectar hasta a un 80% de las madres (principalmente a las primerizas). El baby blues no es un trastorno psicológico, sino un conjunto de síntomas transitorios que no llegan a comprometer la salud mental de la madre. Los sentimientos tienen una intensidad leve y suelen remitir por sí solos a las dos semanas de forma progresiva y sin dejar ningún tipo de secuela. Si bien genera malestar, no vuelve a las mujeres incapaces de realizar las tareas diarias y no afecta su autonomía.
Manifestaciones más frecuentes:
-Irritabilidad.
-Impaciencia.
-Tristeza.
-Llanto frecuente y/o sin motivo aparente.
-Aumento de la susceptibilidad.
-Fatiga y falta de energía.
-Dificultad para conciliar el sueño (aun cuando el bebé duerme).
-Dificultad para concentrarse.
-Ansiedad.
Posibles causas:
Se cree que los importantes cambios fisiológicos y psicológicos que se producen tras el nacimiento del bebé y la necesidad de adaptación de la madre a su nuevo rol son las principales causas.
Los niveles hormonales fluctúan y son casi como una montaña rusa; los de progesterona y estrógenos descienden tras el parto, mientras que los de oxitocina y prolactina aumentan para preparar al cuerpo para la lactancia.
Se suma también el dolor que produce una cesárea, si este hubiera sido el medio de dar a luz, las molestias corporales propias del puerperio, las grietas en los pezones si el agarre en la lactancia no es el correcto, etc. El cansancio por las alteraciones en el sueño también puede provocar irritabilidad e impaciencia.
A los aspectos físicos se le suman los psicológicos como habíamos mencionado. La madre tiene que adaptarse en muy poco tiempo a su nuevo rol en un momento en que el desgaste físico y emocional es muy intenso, y suelen presentar: miedo a la nueva responsabilidad y al temor de no poder ejercer bien el papel de madre, tristeza o ansiedad porque ya no se cuenta con tiempo para una misma, para la pareja y/o actividades que se realizaban antes del nacimiento del bebé, y culpa por sentir todo lo anterior.
¿Qué puede hacer?
Tener en claro que todos esos sentimientos son completamente normales y que se necesita un periodo de adaptación para volver a sentirse bien con una misma y más segura con el rol de mamá.
Tener presente que la maternidad es un proceso de aprendizaje, y que muchas veces, no se asemeja a la imagen ideal que se tiene de ella antes, durante y después del embarazo.
Es muy importante también sentirse acompañada y comprendida (por la pareja, por la familia, por los amigos) y, si es necesario, buscar la ayuda y el apoyo de otras mamás del entorno o de grupos de madres.
Lo físico influye mucho en el estado mental. Se recomienda intentar descansar cuando el bebé lo haga para recuperar horas de sueño perdidas y aprender a delegar tareas de la casa para centrarse principalmente en los cuidados personales y en los del bebé.
Es muy importante tener presente que si los síntomas no mejoran, sino que se intensifican con el paso de los días (después de las dos primeras semanas), o bien si se presentan más adelante (en las siguientes semanas o meses) será necesario realizar una evaluación con un profesional de la salud mental para ver si se trata de una depresión posparto. |

Lic. Claudia Marecos
Psicóloga Clínica
Reg. Prof.: 1.566