
Crianza respetuosa: Todo lo que no sea buen trato, es maltrato
1 Mayo 2024
Padres al día
Cualquier abuso que hagamos del poder que nos otorga el rol de padre y madre será una forma de violencia.
Ejercer nuestro rol de autoridad sin respeto es violento. Todo lo que no sea buen trato es maltrato.
Para todos los niños, sin excepción, lo que viven en casa es lo “normal”, incluso la violencia. De pequeños es difícil entender.
Quisiera compartir con ustedes, algunas creencias erróneas de la crianza , y la neurociencia que hay debajo de ellas:
1- “ME DUELE MÁS A MÍ QUE A VOS”
La violencia o la agresión siempre duele más al que la recibe. La culpa a los padres puede pesarles; esa debe ser una clara señal de que no es una buena idea.
La creencia que se instala en los niños cuando reciben algún tipo de violencia es “No soy suficiente, “me merezco el castigo”. Para el desarrollo adecuado y construir bases emocionales fuertes, necesitamos buenos vínculos afectivos, de relaciones predecibles donde el niño y la niña se sientan siempre seguros, aceptados, valorados, validados, vistos y protegidos.
2- “ESTO LO HAGO POR TU BIEN”
Hay padres que dicen que la violencia les funciona; deben saber que la obediencia viene del miedo. Siempre que hay miedo no hay aprendizaje, hay supervivencia.
No existen niños buenos o malos, son etiquetas ligadas a lo que al adulto le resulta deseable o no. No es mejor para el niño callarse cuando algo le molesta o no está de acuerdo sólo para complacer a sus padres, ni dejar de lado sus intereses, para estar quieto.
Un buen comienzo es que aprendamos a aceptar que todos los niños son buenos, y que algunas de las cosas que etiquetamos como malas en ellos son el reflejo de nuestras limitaciones .
El mayor de los regalos que podemos darles es que tengan padres que los aceptan, no los juzgan y se hacen cargo de sus sentimientos para enseñarles a gestionarlos.
3- “UNA PALMADA A TIEMPO NO HACE DAÑO”
A cualquier ser humano, el solo hecho de estar expuestos a la posibilidad de recibir un golpe, le genera estrés, ansiedad y alarma.
No sólo es un daño físico, sino que activa el sistema nervioso de modo a que esté pendiente continuamente para protegernos.
En la mente del niño que recibe golpes surgen conclusiones, como: “Si me pegan una vez, me pueden volver a pegar” ; este tipo de estrés tiene un efecto dañino en su desarrollo futuro.
FORMAS EN LAS QUE EL ESTRÉS SE MANIFIESTA EN LA INFANCIA:
- Irritabilidad y rabia excesiva.
- Llanto frecuente.
- Dolor de panza, de cabeza.
- Desconcentración, retrasos en el aprendizaje y bajo rendimiento escolar.
- Pesadillas o dificultad para dormir.
- Explosiones emocionales y fobia social.
- Depresión y ansiedad intensa.
Si nuestro interés como padres es ayudarlos a asegurar su bienestar físico, emocional y mental, la violencia no es el camino.
Si hay violencia, no puede haber confianza, una cosa no puede convivir con la otra.

Lic. Patricia Zubizarreta Canillas
Psicóloga Clínica