
Cómo nos encontramos psicológicamente para afrontar la segunda ola del covid-19
2 Marzo 2021
Padres al día
Desde que la pandemia llegó a nuestras vidas, son muchos los síntomas que hemos experimentado y que nos hacen vivir esta segunda ola con mucha más dificultad.
Síntomas como el insomnio, la tristeza, la ansiedad, los niveles de estrés alto, el enfado y el miedo tras el posterior confinamiento, el teletrabajo, las nuevas medidas de higiene incorporadas (geles, mascarillas, distancia necesaria…), preocupación por contraerlo y/o transmitirlo a familiares o personas de riesgo. Además de la extrañeza, la sensación de irrealidad, la confusión… todo ello nos acompañan desde la aparición del COVID en nuestras vidas.
Con el inicio del otoño y después de haber tenido un verano con algo de respiro, comenzamos a sentir con fuerza la tristeza y la incertidumbre, acompañadas en muchos momentos de desesperanza.
El área social se nos resquebraja, el hecho de establecer vínculos que tanto nos ayuda es mínimo, muchos de nuestros proyectos siguen interrumpidos por la pandemia, decaen los encuentros, los grupos, las relaciones y eso hace que aún más se acreciente el sentimiento de tristeza.
La situación laboral para muchas personas pasa por momentos muy complicados, incluyendo aquellas que se encuentran en una situación de desempleadas, los autónomos en situación de vulnerabilidad, el teletrabajo, las conciliaciones familiares y muchas otras personas están tratando de conservar lo que tienen con mucho esfuerzo.
El miedo también se ha hecho muy presente en esta época. El miedo a la pérdida en rasgos generales. Son muchas las pérdidas que estamos experimentando y eso da aún más vértigo y duelo a los que enfrentarse.
En la primera ola pusimos en marcha la creatividad, tratando de crear momentos nuevos, nuevas maneras de encontrarnos, aunque fueran telemáticas, pero ahora nos encontramos con mucho cansancio y sensación de embotamiento.
La mente humana no está preparada para elaborar tantos cambios de manera tan rápida, necesita tiempos prudenciales para elaborar situaciones con un gran impacto. La velocidad de todo lo que sucede en este tiempo hace que los síntomas sean aún mayores.
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AMORTIGUAR ESTA SEGUNDA OLA Y NO PERDER LA ESPERANZA?
Partiendo de que no es fácil afrontar esta nueva ola y la incertidumbre de las medidas sanitarias y todos los cambios que van viniendo. Nosotros apostamos por incluir aquellas cosas que sí nos hacen sentir bien y cuidarlas; apoyarnos en ellas para que entre todos podamos atravesar esta situación.
Cuidar los vínculos es una de las medidas importantes. El vínculo nos ayuda a salir del aislamiento, a tener esperanza, a apoyarnos conjuntamente en los momentos difíciles. A poder vivir encuentros que nos hagan olvidar la pandemia por coronavirus y nos ayuden a reencontrarnos con aquello que nos hace sentir que merece la pena tener esperanza y seguir. El cariño, la ternura, la empatía.
Mantener aquellas actividades de ocio que sí están permitidas en algunos momentos, como visitar la naturaleza, pasear, hacer deporte...
Practicar la meditación ayuda a conectarnos con nosotros mismos y poder manejar aún mejor nuestras emociones. No se trata de negarlas, evitarlas o no experimentarlas, si no de aceptar que corresponden a este momento presente y poder gestionarlas de una forma más ligera.
Llevar a cabo proyectos personales y profesionales que las circunstancias permitan.
Tratar de descansar lo máximo posible, respetar los tiempos de uno mismo.
El acompañamiento terapéutico es un buen recurso para poder gestionar el impacto y las consecuencias psicológicas que la pandemia nos está causando.
Tras el confinamiento y la llegada de esta segunda ola es muy importante poner el foco en el autocuidado. Recurrir a un espacio psicológico es una buena vía para evitar que estos síntomas se agraven aún más.
No existe una fórmula mágica que nos saque de esta situación, pero tratar de cuidarnos, centrarnos en las pequeñas cosas, en los vínculos y dosificar la información, la aceptación y la paciencia nos ayudarán a seguir afrontando y viviendo esta compleja situación.

Mg. Teresa Galeano
Psicóloga