
Por qué cuesta salir de la zona de confort
1 Marzo 2024
Padres al día
La zona de confort, es una zona imaginaria en donde nos sentimos “seguros”. No necesariamente es armoniosa, tranquila, cómoda, silenciosa como yo creía, más bien es una zona a la cual estamos acostumbrados. Es decir, sería la rutina que tenemos hace años, nuestras actividades, nuestros hábitos, el estilo de vida al que ceñidos, nuestro trabajo, nuestros amigos, nuestra familia, nuestro contexto en general.
¿Por qué nos cuesta tanto salir?
Nos mantenemos dentro de esta zona de supuesta comodidad porque es lo que conocemos , lo que sabemos cómo funciona y prácticamente vivimos en “piloto automático”.
Lo que nos frena a salir de la zona de confort es el MIEDO: a perder algo, a fracasar, al cambio.
SALIENDO DE LA ZONA DE CONFORT
Hay muchas frases que invitan a salir de la zona de confort, que me encantan:
- “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”.
- “Si no tuvieras miedo, ¿qué harías?”.
- “La vida comienza donde termina la zona de confort”.
- “La zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece allí”.
¿Qué hay fuera de la zona de confort?
Esto depende de nuestras creencias... hay gente que cree que no vale la pena arriesgar, que es mejor seguir en lo seguro, en lo conocido, porque no saben cómo les puede ir si deciden cambiar.
Escucho mucho las frases: “la vida es dura”, “no es fácil emprender algo nuevo”, etc., etc.; con estas creencias, lo único que estamos fortaleciendo son esas ideas, y atraemos a nuestra vida exactamente lo que pensamos, sentimos y creemos.
Y entonces, me pregunto: si somos dueños de nuestros pensamientos, sentimientos y creencias, ¿por qué no elegimos pensar siempre que puede sucedernos lo mejor?
En lugar de preguntarnos: "¿y si algo sale mal?", podemos preguntarnos: "¿y si todo sale bien?".
Requiere exactamente el mismo esfuerzo pensar en ambas cosas; la primera pregunta genera ansiedad y estrés, sin embargo la segunda, genera esperanzas, sueños, creatividad.
Y como creo que somos los protagonistas de nuestras vidas... podemos decidir en qué creer.

Lic. Patricia Zubizarreta Canillas
Psicóloga Clínica