
Relaciones humanas positivas
1 diciembre 2022
Padres al día
¿Relaciones o conexiones?
Las relaciones no son emociones, aunque pueden movilizar diferentes tipos de emociones o sentimientos. Son comportamientos sociales que describen nuestros vínculos, interrelaciones y cómo compartimos con nuestros semejantes.
Las “relaciones humanas” son una expresión amplia que incluyen desde las relaciones de pareja, los intercambios entre padres e hijos, entre amigos y amigas, así como el trato con personas desconocidas o pocas conocidas.
En el centro de esta maraña de contactos está el problema de la comprensión, y lo que sobrevuela en ese entramado de contactos, lazos o uniones es el problema de la comunicación, los mensajes que transmitimos y cómo nos influye o influimos en los otros. Hay relaciones positivas, en tanto hay otras que son nocivas y aún peligrosas, que pueden llegar a ser letales.
Las relaciones están en crisis en la actualidad
La computadora, el internet y los llamados “medios de comunicación”, en lugar de acercarnos, nos alejan. Las nuevas generaciones están cada vez más conectadas a redes sociales en internet o a sus teléfonos celulares, por medio de los cuales se forjan múltiples relaciones. Pero la comunicación básica, cara a cara, es cada vez menos usual. Es frecuente ver a un grupo de personas jóvenes compartiendo en la mesa de un restaurante, pero cada uno está usando su celular, sin poder sostener una conversación fluida. Es igual que en los aviones, donde cada pasajero va compenetrado en su computador portátil, metido en el diario o en alguna revista, siendo muy raro que converse con quien comparte la butaca adjunta.
¿Qué ventaja tiene hablar de “conexiones” en vez de “relaciones”?
Las conexiones se establecen a pedido y pueden cortarse a voluntad. El estar en contacto puede intercalarse con períodos libres o con otros contactos. Las conexiones son “relaciones virtuales”, de fácil acceso y salida rápida; tienen la supuesta ventaja que en cualquier momento puede oprimirse la tecla “delete” y se terminó.
El sociólogo polaco Zigmunt Bauman, en su libro “Amor líquido y acerca de
la fragilidad de los vínculos humanos”, denomina “relaciones de bolsillo” a
este tipo de encuentros que “
se pueden sacar en caso de necesidad, pero que también pueden volver a
sepultarse en las profundidades del bolsillo cuando ya no son
necesarias
”. Es cuando al amor se lo ve como una “conexión” más que como una
comunicación, donde las parejas se convierten en un objeto más de consumo.
Alguien dijo:
“Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de
gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y
relaciones humanas superficiales”.
La gente es cada vez más desconfiada y reacia a estar relacionadas para
siempre por temor al chasco y los conflictos, por eso prefieren relaciones
breves y fáciles. Eludir los lazos firmes y el compromiso para sortear la
soledad y dar desahogo a los deseos.
Principio de reciprocidad
Según el psicólogo Mario Pereyra, en su libro “Reconciliación”, menciona que hay muchas maneras de fortalecer las buenas relaciones, algunas de ellas son:
-Mejorando la comunicación.
-Buscando las correspondencias y afinidades con nuestro prójimo.
-Cultivando la tolerancia.
-Fomentando el buen humor y la sana comicidad.
-Privilegiando los vínculos personales sobre la tiranía de los deberes y las cuestiones materiales.
No hay que resignarse a la hosquedad ni evadir el encuentro, por el contrario, es necesario abrirse al diálogo y al libre juego de las infinitas variedades interpersonales. Las relaciones sociales satisfactorias ponen en escena distintas formas de cultivar los afectos y de vivir el amor, donde la aventura y la sorpresa siempre asechan. La comunicación proporciona seguridad, confianza, estímulo, salud, afirmación del ser y, de alguna manera, nos sustrae de la corrosión del malestar y la rivalidad. |

Dr. Gustavo Piñeiro
Psicólogo Clínico y Educador
Reg. Prof.: 1224