
Qué es la responsabilidad afectiva
1 Abril 2024
Padres al día
No queremos ser egoístas y pensar solo en lo que nos afecta a nivel individual, pero tampoco queremos volcarnos en la otra parte, olvidándonos de nosotros mismos.
La responsabilidad afectiva , podríamos definirla como la consciencia de que lo que decimos y hacemos tiene un impacto en los demás.
Ser capaz de expresar nuestras necesidades y emociones siendo respetuosos con las emociones del otro. Implica hacerse cargo de la manera de expresar los propios sentimientos.
Sin embargo, “responsabilidad afectiva” NO es sinónimo de hacernos cargo de las emociones de los demás.
La idea de la responsabilidad afectiva es poder cuidar al otro todo lo que sea posible, no con el objetivo de evitar siempre el sufrimiento, sino de evitar un sufrimiento innecesario. Sin olvidarnos de cómo nos sentimos nosotros.
Por ejemplo: si tenemos una relación que sentimos que tiene que terminar, «al comunicarlo no vamos a evitar que a la otra persona le duela», pero estaremos siendo honestos con nosotros y con el otro.
Muchas veces es difícil, pues sabemos que en ocasiones hacer lo correcto duele más que no hacerlo.
QUÉ IMPLICA LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA
- Hablar sobre nuestros sentimientos y expectativas sobre la relación.
- Tener una buena comunicación, especialmente al hablar de lo que nos molesta.
- Poner límites de mutuo acuerdo con la intención de respetarse.
- Cuidarse mutuamente.
- Entender que nuestras acciones tienen consecuencias en el otro.
QUÉ NO ES RESPONSABILIDAD AFECTIVA
- Ocultar información importante sobre nuestros sentimientos a la otra persona.
- No validar sus emociones o no permitir que las exprese.
- No ser claro o incumplir los acuerdos previamente establecidos.
- Tener comportamientos que puedan ilusionar a la otra persona cuando no queremos implicarnos.
- Pretender que el otro adivine lo que siento y/o necesito.
La responsabilidad afectiva también 'está vigente' en las dinámicas familiares, de amistades e incluso en las laborales, y tiene que llevarse a cabo desde el principio.
Cada uno tiene que ser consciente de cómo se siente con los actos del otro y, al mismo tiempo, ser capaz de comunicarlo de manera asertiva.

Mg. María Teresa Galeano
Psicóloga Clínica - Máster en Terapia Familiar
Reg. Prof.: 865