
¿Está bien premiar la conducta de los hijos?
4 enero 2021
Padres al día
Personalmente creo que el castigo o el premio es innecesario en la educación de los hijos.
La palabra "castigo" está relacionada siempre a algo “malo”, y creo que esto no impulsa a aprender ni construye nada.
Además, pienso que el castigo casi nunca está vinculado al hecho. Por ejemplo: le pegó a su hermana y le mando a su pieza; tiró los juguetes y le mando a su pieza; no quiso comer la cena y le mando a su pieza. Está totalmente desconectado el hecho con el castigo, por lo tanto, es muy difícil que haya aprendizaje.
Con respecto a "los premios" pasa lo mismo, está desconectado del hecho, "si sacás buenas notas te compro un helado" y, por lo tanto, "si sacás malas notas no te compro helado" (castigo).
Con los premios le acostumbramos a nuestros hijos a hacer algo para recibir algo a cambio; rebajan la calidad moral del acto, ya que se hace las cosas para obtener algo. Si pedimos a nuestros hijos que ordenen el lugar donde jugaron, pueden sentirse orgullosos porque han hecho algo por sí solos, y podemos comentarles que es agradable ver los juguetes ordenados y que resulta más fácil encontrar las cosas. Sin embargo, si les decimos: “si ordenás el lugar de juegos te llevo al cine, o te cuento un cuento”, el niño aprende que solamente cuando recibe algo a cambio vale la pena ordenar.
Los padres deberíamos cuestionarnos:
¿Me siento bien premiando a mi hijo para que haga algo? ¿No sería mejor llevarlo al cine o contarle un cuento porque disfruto de su compañía, o porque me gusta pasar tiempo con él? Ese es el mensaje que necesitan nuestros hijos, saber que disfrutamos de su compañía, que el tiempo que pasamos con ellos es valioso y no se compra ni se vende.
Creo que los premios son inútiles y muchas veces contraproducentes. El premio sólo sirve cuando la oferta está en vigor, cuando se retira el premio hay un efecto rebote, y se vuelve al nivel anterior.
El premio y el castigo son "motivaciones externas"
Es decir, se encuentran afuera de la persona, y no dependen de ella. El premio hace que el niño se pierda la maravillosa experiencia de sentir la "motivación interna", de sentir que hacemos las cosas porque nos gusta, porque tenemos ganas, porque nos da mucha alegría hacerla, porque se nos ha ocurrido la idea, eso hace que lo hagamos más y mejor.
Una buena manera de corregir
Guiar a nuestros hijos cuando tuvieron una conducta que no es aceptada, es pensar en cuál sería la "consecuencia lógica" de su acto. Por ejemplo: el niño desordenó su cuarto de juegos tirando todos los juguetes, la consecuencia lógica sería: volver a arreglar su cuarto, incluso podemos mostrarle y ayudarle a ordenar pero permitiendo que él también lo haga. Si le pegó a su hermana, la consecuencia lógica sería reparar la relación con ella, y la respuesta puede salir del mismo niño. Si el niño no come, en lugar de enviarlo a su cuarto u obligarlo a comer, la consecuencia lógica sería que más tarde tendrá hambre, y en ese momento puede comer.

Lic. Patricia Zubizarreta
Psicóloga Clínica
Reg. Prof.: