
El arte de pedirle a la vida
1 Febrero 2022
Padres al día
¿Le cuesta pedir a la vida? ¿Se siente merecedor de abundancia en todos los sentidos de la palabra? ¿Le resulta fácil o difícil permitir que el bienestar natural fluya hacia usted?
¿Qué es aquello que le separa de vivir la vida que quiere? ¿Qué patrones mentales están dificultando que se sienta merecedor en la vida? ¿Qué es lo que hace que persista en su vida en situaciones que le incomodan? ¿Por qué a veces le cuesta tanto pedir?
En realidad, los seres humanos en general tenemos la costumbre de centrarnos en pensamientos resistentes, y esos pensamientos son lo único que nos impide alcanzar lo que deseamos.
A veces nos olvidamos de quiénes somos, fuera de la programación que recibimos en la cultura o la educación. La mayoría de las veces lo que nos separa de conseguir los resultados que esperamos en nuestras vidas son los cuentos que nos contamos a través de nuestras creencias o nuestras emociones recurrentes, porque cuando pensamos en algo, eso nos lleva a sentir alguna emoción o sentimiento, y si se vuelve recurrente, se convierte en un patrón con el cual vivimos la vida, y ese patrón es el que manda. Y como ese estado mental y emocional se convierte en nuestro estado natural de “estar”, no vemos que existen otras maneras. Sin embargo, hay un mundo de infinitas posibilidades que a veces no vemos por nuestros programas mentales. Siempre existen otras formas de vivir.
Hay una creencia madre que muchas veces está detrás de la dificultad de “pedir”, y esa creencia es: “No lo merezco”.Es como un virus producto de nuestra educación, donde acabamos sintiéndonos como avergonzados de la persona que somos, por experiencias de bullying, abusos, violencia, etc. Todos estamos expuestos a este tipo de experiencia; por ello, a veces es muy difícil salir de la adolescencia sintiendo que somos seres completos, merecedores y valiosos. Esta puede llegar a ser una manera constante de vivir, en donde estamos dentro de una relación desfavorable, en un trabajo incómodo, porque en el fondo no sentimos que merecemos más. Y ahí es muy difícil pedir lo que sea que queremos en la vida, si ni siquiera siento que lo merezco.
Incluso cuando la vida nos va a dar algo lindo, lo hacemos a un lado, o lo rechazamos, porque en el fondo sentimos que no nos merecemos eso.
Esas creencias y esa programación que nos está limitando la posibilidad de recibir en la vida es lo único que nos impide sentirnos merecedores o amarnos. Esa creencia u opinión que en algún momento hemos aceptado como verdad. Y esta programación, por lo general, se da en los primeros 7 a 10 años de vida. Por eso es tan importante ser cuidadosos con nuestras palabras cuando tenemos niños a cargo, tanto como padres como educadores, o simplemente como adultos referentes.
Lo único que nos impide sentirnos merecedores o amarnos, es la creencia u opinión de otra persona, que hemos aceptado como verdad.
Tenemos el poder de contarnos cuentos que nos funcionen, que nos inviten a vivir y que nosotros podamos decidir cómo queremos ver lo que está pasando. Muchas veces, estamos viendo la realidad desde el inconsciente colectivo y no desde lo que yo quiero ver. Y ese poder, lo tenemos.
La prosperidad es un estado del ser, no tiene que ver solo con dinero y con finanzas. La prosperidad está en usted, pero no lo ve por todo lo que se está contando.
La insatisfacción en la vida seguro va de la mano de un pensamiento. Entonces pregúntese ¿Qué está creyendo? ¿Qué está pensando? ¿A qué le está prestando atención?
La RESPONSABILIDAD es nuestra capacidad de reaccionar ante una situación.
Siempre tenemos una opción, esto no significa negar lo que somos, y lo que nos está pasando, simplemente significa que podemos reconocer y abrirnos a las infinitas posibilidades de respuesta que tenemos en cada momento, y podemos decidir quién queremos ser frente a esto.

Lic. Patricia Zubizarreta Canillas
Psicóloga Clínica