
Nutrición para prevenir la aterosclerosis
4 Octubre 2021
Nutrición Inteligente
“Aterosclerosis” es un término general para la enfermedad vascular, en la cual las arterias se endurecen (se engrosan) haciendo que el paso de la sangre sea difícil, y a veces imposible. Se cree que inicia desde una temprana edad y se considera una de las principales causas de los infartos. Afecta la capa interna de las arterias, donde los depósitos de colesterol, las grasas y otras sustancias se acumulan a lo largo del tiempo, haciendo más gruesas y débiles las paredes arteriales. Estos depósitos se llaman “placa”; los depósitos de placa gradualmente reducen el tamaño del lumen de la arteria y, consecuentemente, la cantidad de flujo sanguíneo.
Los factores de riesgo
La hiperlipidemia (cantidad excesiva de grasa en la sangre), la hipertensión y el fumar, son los factores de riesgos principales. Otros factores que contribuyen son: la obesidad, la diabetes mellitus, la herencia y el estilo de vida sedentario. Se sabe que el colesterol y los triglicéridos (grasas en los alimentos y el tejido adiposo) en la dieta contribuyen a la hiperlipidemia.
La terapia nutricional para la hiperlipidemia
El tratamiento principal de la hiperlipidemia implica reducir la cantidad y los tipos de grasas y las calorías frecuentes en la dieta. Cuando se reduce la cantidad de grasa en la dieta, por lo general hay una reducción correspondiente en la cantidad de colesterol y grasa saturada ingerida, y una baja de peso. En personas con sobrepeso, el bajar de peso puede ayudar a reducir los niveles de colesterol en sangre. La American Heart Association ordena los niveles de colesterol en sangre de 200 mg/dl o menores, como deseable.
En un esfuerzo por prevenir las cardiopatías esta asociación ha desarrollado lineamientos en los que se recomienda que las dietas de los adultos contengan 200 mg de colesterol por día, y que las grasas en la dieta no sean mayores de 20 a 35% de las calorías, con un máximo de 8% de grasas poliinsaturadas, los carbohidratos deben abarcar 50 y 55% de las calorías y las proteínas de 12 a 20%.
Puede ser difícil que el paciente acepte una dieta restringida en grasa. Una dieta muy baja en grasa puede ser inusual y poco apetecible para la mayoría de los pacientes, a los que le toman de 2 a 3 meses ajustarse a una dieta baja en grasa. La nutricionista permite el cambio de la instauración de nutrientes de forma gradual.
Alimentos que se pueden incluir y evitar en las dietas restringidas en grasa

Lic. Nieves Irazusta Preda
Nutricionista
Reg. Prof.: 2762