
No es lo que pasa, es lo que percibo
1 Abril 2022
Padres al día
Cuando suceden cosas o algunas personas hacen o dicen algo, y nosotros nos sentimos heridos, lastimados, o como víctimas de ellos, en realidad todo lo que sucede fuera de nuestro ámbito no es lo que nos afecta, es lo que percibimos sobre lo que sucede o sobre lo que dicen o hacen los demás. Es mi interpretación la que define la emoción o el estado emocional que tengo, no lo que sucede.
Cuando creemos que somos nuestras circunstancias, estamos viviendo en un estado de conciencia bajo; desconectados de nuestra esencia, que lejos está de ser “víctimas”.
Generalmente, de la realidad percibimos cosas que hemos etiquetado como “buenas” o “malas”, “positivas” o “negativas”, pero la verdad es que todo lo que sucede fuera de nosotros "ES", y no tiene ninguna connotación más que la que nosotros, a través de nuestra percepción, le damos.
El mundo que vemos refleja nuestro marco de referencia interno (visión de mundo)
Si mi forma de observar es de queja o reclamo, etc., mi marco de referencia es la programación, no la verdad. Las ideas predominantes, los deseos y las emociones que albergan nuestra mente; la proyección da lugar a la percepción.
Nuestro interior trae información que no hemos cuestionado. En el inconsciente colectivo ha existido mucha programación de miedo, pelea, ataque, culpa, vergüenza (estados irreales), y es probable que su perspectiva (su mundo interior), venga con programaciones que le hagan ver un mundo exterior que es la copia de lo que ve en su mundo interior. Si no le gusta lo que ve en el exterior tiene que cambiar su percepción. ¿Por qué seguimos queriendo tener la razón? Porque tenemos lazos energéticos que no hemos transmutado.
Le invito a que se pregunte si el mundo o la realidad que está viendo afuera le gusta; si se alinea con usted, con su paz, porque si no es así, lo que necesita es un cambio de percepción, cambiar adentro, para que lo que proyecte afuera cambie. El cambio de percepción sobre la realidad, más que un pensamiento, es una conexión con su sabiduría interior. Cuando sus pensamientos vienen desde un lugar de escasez y carencia, ahí claramente no hay nada amoroso para usted, y eso es lo que la realidad le va a reflejar una y otra vez hasta que cambie su perspectiva, y pueda acceder a pensamientos más amorosos con usted, más alineados al amor, a la abundancia, a la paz.
Cualquier cambio de percepción que haga le enseña quién es realmente y suelta lo que creía que era, las etiquetas que se impuso.
Todos traemos con nosotros un kit de nacimiento, es decir, las herramientas para resolver cualquier situación; los recursos suficientes y la sabiduría interior para saber lo que es amoroso para nosotros. Lo que pasa es que nos olvidamos de eso, nos fuimos desconectando de esa sabiduría al dejar de creer en nosotros mismos y buscar todas las respuestas afuera.
Ninguna experiencia es buena o mala, todas las experiencias son un camino
A nivel espiritual no existen las experiencias disfuncionales.
Es natural que como humanos tengamos momentos de incomodidad para replantearnos qué es lo que me funcionaría y sería lo más amoroso. Ver desde un lugar de sabiduría interior es la clave.
Al hacer un cambio de perspectiva, lo que hacemos es deshacer los juicios o las etiquetas que le poníamos a la vida, a los demás o a nosotros mismos.

Lic. Patricia Zubizarreta Canillas
Psicóloga Clínica