
Los temores más frecuentes en el embarazo
1 Mayo 2022
Consultas al doctor
Durante el embarazo es esperable que se presenten cambios emocionales y que, en ocasiones, resulten ambivalentes. Las emociones que se suelen presentar son: sorpresa, alegría, miedo, angustia, tristeza e incluso ansiedad . Todas son válidas y propias del proceso de adaptación a los cambios que suceden durante el embarazo.
El miedo: es un estado afectivo que produce una sensación desagradable y que, en muchas ocasiones, nos hace creer que va a suceder algo malo o que consideramos negativo en nuestras vidas. En el embarazo, suele presentarse ante diversas situaciones, y puede dispararse por preocupaciones, creencias, incertidumbres, experiencias vividas, duelos perinatales anteriores, entre otros.
¿Cuándo inician los miedos?
Pueden presentarse desde la sospecha y la posterior confirmación del embarazo, en los días u horas antes de las citas médicas, los minutos previos a las ecografías, y cerca de la fecha probable de parto. Las mujeres que están gestando tienen con frecuencia preocupaciones y temores por su salud, y principalmente por la de su bebé. Es importante conocer cuáles se presentan con más frecuencia para normalizarlos, validarlos y buscar estrategias que reduzcan su intensidad. Si bien existe la posibilidad de que surjan algunas complicaciones durante el embarazo, no se presentan en un porcentaje elevado, y afortunadamente, se pueden detectar tempranamente para así realizar el tratamiento oportuno.
Los temores más frecuentes
- Miedo a perder al bebé: principalmente, en las primeras semanas de gestación se percibe al bebé como muy frágil y vulnerable, y surge el temor de que ocurra algo que provoque la interrupción del embarazo.
- A tener muchos malestares: como las náuseas y los vómitos causados por los cambios hormonales. Si bien son frecuentes, existen tips alimenticios que ayudan a mejorarlos.
- A padecer una enfermedad asociada al embarazo: como la diabetes gestacional y la preeclampsia. En caso de que aparezca una patología, hay tratamientos que permiten llegar en buenas condiciones al parto.
- Al desarrollo del bebé: cuando el bebé crece y se empiezan a sentir sus movimientos, aparece la preocupación si por algún momento no se mueve o patea, o que no esté creciendo adecuadamente. Para disminuir las posibilidades de que eso ocurra, se deben realizar los controles prenatales y consumir los complementos indicados.
- A que el bebé tenga alguna malformación: con la tecnología actual se puede detectar tempranamente si se presenta una malformación, mediante las ecografías o la punción en la placenta para un estudio genético. En caso de que el bebé presente una malformación, los padres tienen la posibilidad de informarse y prepararse para darle los cuidados apropiados.
- A que nazca en forma prematura: si eso ocurre, actualmente los servicios de neonatología son muy buenos, y la tecnología permite brindar los cuidados necesarios al bebé.
- Al parto o la cesárea: a medida que se acerca la fecha probable de parto o programación de la cesárea se suele presentar miedo al dolor, dudas sobre la capacidad de dar a luz, miedo a la salud de la propia madre, a que el trabajo de parto sea muy largo y las contracciones muy largas y dolorosas, o que surjan problemas con la anestesia u otra complicación médica. Es importante conversar con los médicos para que aclaren todas las dudas sobre los procedimientos.
- A la maternidad: se presentan dudas sobre si será una buena madre, tener la capacidad de satisfacer las necesidades de su bebé, poder darle de mamar, no contar con el apoyo de la pareja o que su relación se vea afectada negativamente con la llegada del bebé. Actualmente, se dispone de mucha información basada en evidencia científica sobre todo lo relacionado a la maternidad, así como talleres y grupos de apoyo.
Cómo acompañar a la embarazada
Durante el embarazo es importante que la mujer reciba una atención humanizada, empática y contenedora, que se tenga en cuenta su subjetividad, sus emociones y expectativas, que se validen sus miedos, dudas, preocupaciones y que se identifique si posee una red de apoyo (pareja, familia, amistades). Se debe promover una experiencia de parto positiva, potenciar su fisiología, resguardar su intimidad, garantizar la libertad de movimiento, permitir que esté acompañada por quien ella elija, evitar intervenciones innecesarias, que se sienta cuidada y contenida, evitar la separación de la diada mamá–bebé, si ambos se encuentran bien de salud. Durante el puerperio la mujer necesita estar sostenida emocionalmente para ofrecer sostén a su bebé; es fundamental concientizar con respecto a la importancia del apoyo sanitario, familiar y social.
Como siempre recalco, el apoyo y acompañamiento empático por parte de la pareja (si estuviera presente) y de la familia es de gran importancia para que estos temores no le impidan a la mujer disfrutar de su embarazo y, posteriormente, de su maternidad.
Recordemos que: si bien es esperable que se experimente temor durante el embarazo, si se vuelve muy intenso o frecuente y hasta dificulta o impide la realización de las actividades cotidianas, se recomienda un acompañamiento profesional especializado. La salud mental materna es muy importante, y con el debido apoyo, se puede llevar un embarazo y una maternidad con mayor bienestar. |

Lic. Claudia Marecos
Psicóloga Clínica
Reg. Prof.: 1.566