
Recomendaciones para aplicar límites a los hijos
1 Agosto 2022
Padres al día
Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y "ahora" (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunas recomendaciones básicas:
- Firmeza
En cuestiones realmente importantes, cuando existe resistencia a la obediencia, necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: "Ve a tu habitación ahora” o “Los juguetes no son para tirar", son una muestra de ello.
Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro.
Los límites más suaves o poco constantes suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no.
La firmeza, sobre todo con amor.
- Opciones
En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir cómo cumplir una acción o actividad. La libertad de oportunidad regulada, pero no excesiva (no se aplica a todas las situaciones diarias), hace que un niño sienta una sensación de comprensión y decisión propia, reduciendo las resistencias.
- Acentúe lo positivo
Los niños son más receptivos al "hacer" lo que se les pide cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el " No", dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (por ejemplo: "Habla bajo") antes que lo que no debe hacer ("No grites").
Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir "No", mientras que los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo "hacer".
- Guardar distancias
Cuando decimos "quiero que vayas a la cama", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal.
Por ejemplo: "Son las ocho, hora de acostarse" y se señala el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.
- Explicar el porqué
Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, cuando se aplica un límite, lo mejor es explicar al niño por qué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tirás los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos" .
- Sugiera una alternativa
Siempre que aplique un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y su hijo se sentirá compensado. De este modo, puede decir: "Ese es mi lapiz labial y no es para jugar. Aquí hay lápiz y papel para pintar" . Otro ejemplo: "No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar otro postre después" . Al ofrecerle alternativas, le está enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.
- Firmeza en el cumplimiento
Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las ocho una noche, a las ocho y media en la próxima, y a las nueve en otra) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Las rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque esté cansado o indispuesto. Si da a su hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.
- Desapruebe la conducta, no al niño
Dejar claro que su desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestre rechazo hacia los niños. Antes de decir "Sos malo", deberíamos decir "Eso está mal hecho" (desaprobación de la conducta).
- Controlar las emociones
Cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbal y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en las que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina consiste básicamente en enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si se es extremamente emocional. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con calma, y después preguntar con tranquilidad "¿Qué sucedió aquí?".
Todos los niños necesitan que sus padres establezcan guías de conducta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan. El resultado es una atmósfera casera más agradable para la familia. |

Lic. Natacha Golabek - Psicóloga Clínica Infantil
Certificación Internacional de Ados2 / Adir- Argentina
Postgrado Internacional en Autismo - Doble Titulación Argentina/España
Reg. Prof.: 3522