
El papel de las emociones en el aprendizaje
1 Mayo 2023
Consultas al doctor
A lo largo de nuestra vida aprendemos muchas cosas, incluso de manera inconsciente, pero con el transcurso del tiempo solo algunos recuerdos permanecerán en nuestra memoria.
Platón afirmaba que “todo aprendizaje tiene una base emocional”. Sin embargo, en la actualidad, cada vez más investigaciones sustentan y confirman la influencia de las emociones en el aprendizaje.
La capacidad de aprendizaje está influenciada por varios factores, como por ejemplo:
- La capacidad de atención.
- La motivación.
- El estado emocional de las personas.
Las emociones favorecen la consolidación de los recuerdos, es decir, aquellas experiencias que presentan una carga emocional elevada (positiva o negativa), perduran en la memoria por más tiempo.
Aprender y sentir van de la mano
Por esto que los estudiantes consolidan mejor sus conocimientos en espacios educativos motivadores, emocionalmente positivos y de colaboración.
Cuando existe un fin que da sentido a la incorporación del contenido, el aprendizaje es más rápido. Desde esta perspectiva, las emociones tienen un rol esencial en el aprendizaje: promueven la curiosidad, el interés y la atención.
La atención surge de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro), y está relacionado con el instinto de supervivencia. Atendemos a lo que nos interesa porque nos proporciona una recompensa positiva o porque nos evita una recompensa negativa. Lo que no resulta significativo para nosotros, no convoca nuestra atención.
La puerta de entrada al aprendizaje es la emoción.
La transmisión emocional del profesor
Motivar y ofrecer al alumno los recursos necesarios para su crecimiento en la vida personal y profesional es el objetivo que todo docente anhela. Existen muchas estrategias y alternativas, pero es fundamental que él busque captar la atención de sus alumnos, en función de las necesidades de ese momento.
Aprender por medio de ejemplos que susciten el interés y la necesidad del niño, es una buena manera de promover la memoria a largo plazo. Cuanto más conecten sus alumnos con una emoción movilizadora, más garantías existen de convertir los contenidos en información útil y, a largo plazo, en un recuerdo accesible y facilitador de nuevas construcciones de conocimiento.
Ser consciente del impacto que generan las emociones y comprender su función en el aprendizaje permite entender la repercusión que tienen en nuestro modo de pensar, sentir y actuar. La eficacia de nuestra comunicación irá acompañada de la capacidad que tengamos de despertar la emoción en el otro. Los niños y adolescentes atienden, aprenden y memorizan más (y mejor) aquellas cosas que les ha suscitado una emoción positiva o negativa; es decir, aquellos aprendizajes obtenidos o entrelazados a su propia experiencia.
La transmisión emocional del profesor es esencial, la emoción que contagia es el motor o el freno del aprendizaje.

Lic. Laura Romero
Psicóloga y Estimuladora Temprana
Reg. Prof.: 9171