
La violencia que nos rodea
1 Febrero 2024
Padres al día
Millares de mujeres y niños ingresan a las estadísticas todos los años como víctimas de violencia y abuso sexual. Ellos cargan en el pecho un grito silencioso, intentando hacer eco en algún corazón benevolente.
Drogas, alcohol, pedofilia, violación colectiva, violencia doméstica, abuso
sexual infantil... Esas palabras aparecen diariamente en los titulares de
los periódicos y estampan el retrato grotesco de nuestra sociedad. Parece
que perdimos los límites de la moral y el respeto hace mucho tiempo.
EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA EN EL HOGAR ES UNA REALIDAD
Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia es el motivo de aproximadamente 7% de las muertes de mujeres entre 15 y 44 años en el mundo. En algunos países, hasta el 69% de las mujeres relatan haber sido agredidas físicamente y hasta un 47% declaran que su primera relación sexual fue forzada.
¿Cómo podemos resolver ese problema?
La mejor forma es rompiendo el silencio. Es necesario conversar con el agresor, imponer límites, buscar ayuda profesional, denunciar y buscar amparo en los organismos públicos.
El silencio nunca es la mejor salida cuando el problema es la violencia doméstica.
El problema es que vivimos en una sociedad extremadamente erotizada. Presenta a la mujer como un objeto, un producto sexual. Esta tendencia, impulsada por la multimillonaria industria de la pornografía, ha generado un aumento abrumador en el índice de abusos sexuales, donde la persona pasó a ser sólo un mero objeto de satisfacción sexual.
Los estudios muestran que el consumo de pornografía, con o sin contenido de violencia, está asociado con las estadísticas de agresión sexual . Aunque inicialmente, el consumo de pornografía no posea contenido violento, este consumo provoca un aumento en la demanda de materiales cada vez más atrayentes, con el objetivo de generar el mismo nivel de excitación experimentado anteriormente, en el consumo de materiales más “ligeros”.
Consumir pornografía (violenta o no) también provoca un aumento de creencias
distorsionadas, sobre la sexualidad, la desvalorización del matrimonio y de
la monogamia, sumando el riesgo aumentado para la perpetuación de la
agresión sexual y la trivialización de la violación, así como la
culpabilización de la víctima.
Una investigación reciente, realizada por la Universidad de Cambridge en
Gran Bretaña y divulgada en la revista científica
American Journal Psychiatry
, señaló que las personas que tuvieron la infancia alterada por cuestiones
de agresión física, sexual o emocional, son más propensas a convertirse en
dependientes químicos.
Algunos psicólogos creen que esta posible propensión se debe a que el
individuo busca olvidar lo que le ha ocurrido. Para ello, buscan las drogas
como válvula de escape.
EL BULLYING
Proviene del término de la lengua inglesa “Bully” = “Matón”, que se refiere a todas las formas de actitud agresiva, verbales o físicas, intencionales o repetitivas, que ocurren sin motivo evidente y son ejercidas por uno o más individuos, causando dolor y angustia, con el objetivo de intimidar o agredir a otra persona que no tiene la posibilidad o capacidad de defenderse.
Generalmente, quien sufre de bullying vive aislado y puede desarrollar miedo, pánico y hasta depresión. Hoy en día, esta práctica ha invadido también la vida virtual, es el llamado “cyberbullying”, que es más la práctica de burla, calumnia, difamación, discriminación y agresión a través de internet.
Si está enfrentando un caso de bullying, la mejor actitud a tomar
es informar a los padres, profesores o responsables, a fin
de que interfieran en el caso. Además de la denuncia, buscar ayuda
profesional también puede ser indicado en algunas circunstancias.
EL RACISMO ES VIOLENCIA
El racismo también es violencia, como su propio nombre lo indica, consiste
en discriminar a las personas por motivos raciales, color de la piel u otras
características físicas, de tal forma que unas se consideren superiores a
las otras. Tanto el racismo como la injuria racial son considerados crímenes
según el Código Penal, resultando en diversas penalidades.
Sin dudas, la vida deja huellas profundas en todos. No es necesario vivir
mucho tiempo para darse cuenta de que es imposible ser plenamente feliz en
este mundo; o nosotros sufrimos o vemos a nuestros seres queridos sufrir.
Confía en el Señor y deposita en Él tus angustias y tu esperanza. Él dice:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios
que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la
diestra de mi justicia.”
(Isaías 41:10)

Dr. Gustavo Piñeiro
Psicólogo Clínico y Educador
Reg. Prof.: 1224