
La sutil violencia detrás de la frase: Lo hago por tu bien
4 Noviembre 2021
Consultas al doctor
A veces, como padres nos tomamos el atrevimiento de pensar que sabemos lo que es mejor para nuestros hijos. No me gusta hablar de maneras “correctas” o “incorrectas”, pero sí me gusta pre-guntarme si estoy educando desde la consciencia, para ello creo que existen algunos ingredientes:
- El amor.
- El respeto.
- La conexión con uno mismo.
La educación tradicional estuvo siempre muy enfocada en criar desde el miedo, las amenazas, el castigo, desde una jerarquía en donde el papá es quien dice, ordena, y donde los hijos e incluso la madre, obedecen. Claramente, esto se da como resultado de una desconexión de los padres y crea más desconexión con los hijos.
Heredamos una forma de educar muy patriarcal, que no tenía en cuenta a la mujer y a los niños como seres humanos vivos y libres que son. Es importante reconocer que es una herencia, para perdonarnos, ya que solamente hemos copiado... hemos heredado una forma de funcionar, y cuando no se conoce nada más, es lo que “funciona”.
Afortunadamente, hoy en día están apareciendo nuevas formas de mirar la educación, con mucha más consciencia, dejando caer a estos viejos modelos que ya no tienen mucho sentido.
El hecho de decir “lo hago por vos” no permite cuestionamiento, los padres están creyendo que hacen algo por el hijo y, en realidad, lo están haciendo por ellos mismos, porque en el fondo quieren que su hijo sea de cierta manera, que encaje en la sociedad, etc. Otro peligro de esta frase, es que el mensaje entre líneas que le doy a mi hijo es: “No podés hacerlo, por eso lo hago por vos”.
La próxima vez que se escuche como padre diciendo esta frase, pregúntese si en realidad lo hace por su hijo o por usted.
Otra de las cosas que hacemos como padres es decir a los hijos qué hacer, cómo hacer las cosas, y premiamos el hecho de que sea “obediente”, porque hace lo que le decimos, cómo y cuándo se lo marcamos, no cuestiona nada, no contesta; entonces, estos niños después se van a convertir en adultos que necesitan que alguien de afuera les diga qué hacer, cómo hacer, y en qué momento hacer las cosas, y perdemos la conexión totalmente.
Como padres, en lugar de producir miedo y generar amenazas, ¿cómo podemos poner amor, dar espacios para que sientan, acompañar sus emociones y preguntar desde la curiosidad lo que están viviendo? Cada vez que decimos “Lo hago por vos” uno de los mensajes más fuertes que se está enviando al alma de ese ser es: “Tú no sabes” , "Tu propia sabiduría no existe”.
Y eso se va cronificando hasta cuando ese niño sea adulto, por lo que va a buscar a alguien que “sabe más” lo que es mejor para él. Esta es una consecuencia de haber escuchado mucho esta frase, terminan no sabiendo qué está bien y qué está mal.
Si a su hijo le permite que viva sus propias experiencias... él ya sabe lo que está bien y lo que está mal, a través de su experiencia, puede sentir los efectos de sus actos, y tener claro esa diferencia entre el bien y el mal.
Como padres, ¿qué hacer para cambiar esto?
El primer paso es ser consciente, darse cuenta; si ese paso no se da, ya no hay siguientes pasos. En el momento en que se da cuenta de que algo le incomoda de su forma de ser o de las frases que le dice a sus hijos, se activa su ser consciente y se abre una ventana de posibilidades de cam-biar su actitud a formas más dulces, amorosas y respetuosas con sus hijos.
¿Cómo hacerlo?, es interesante recordar que todos aprendimos a caminar, a hablar, etc., sin un cómo, lo que implicó caerse o equivocarse muchas veces. Entonces, dejemos de tener miedo a caernos, y empecemos a aceptar que nos vamos a caer.
Es interesante darnos cuenta que tenemos el “cómo” dentro, es el proceso natural de aprendizaje. Pero, pasa que cuando éramos niños nos decían cómo hacer las cosas y olvidamos que ya tene-mos los recursos dentro.
La invitación es dejar de creer que hacemos las cosas por nuestros hijos, ellos saben hacerlas o tienen los recursos para aprender; si no les permitimos experimentar la vida, es muy difícil que aprendan por ellos mismos.
Simplemente sienta, ese “cómo” ya lo llevamos dentro y es muy importante volver a confiar en no-sotros mismo. Recuperar esa confianza en la vida, en nuestros recursos, en nuestra conexión, es muy importante para que cada vez que se nos vuelva a ir el programa por fuera, volver hacia adentro. Recuerde que dentro tenemos la caja de herramientas, a veces está llena de polvo, pero sigue estando ahí.

Lic. Patricia Zubizarreta Canillas
Psicóloga Clínica