
Gestionar el dolor
1 Marzo 2023
Padres al día
Las emociones básicas, como el miedo, el dolor, el placer y la rabia, son expresiones de nuestro mundo emotivo y no se pueden controlar rígidamente mediante la racionalidad, como hacemos a menudo, sino que debemos aprender a gestionarlas para no perder el control de ellas (Nardone, 2019).
“Domesticar nuestro tigre interior”
Es lo que solemos decir cuando nos referimos al poder para gestionar nuestras emociones más básicas y aprender a sobrellevarlas (placer, dolor, rabia y miedo). Domesticar no se refiere a tenerlas bajo control o reprimirlas, tampoco significa dejarlas libres y que fluyan espontáneamente, porque podría resultar peligroso. Si se lleva al exceso cualquiera de estas cuatro emociones primarias, resulta devastador. Esto es más evidente con el dolor.
Sufrir hace mal y es natural querer evitarlo
Generalmente, evitamos el dolor, incluso en las ocasiones en que es necesario sentirlo como una respuesta emocional que permite absorber los choques de la vida. Existen tipos de dolor de los que nadie puede escapar. Para eso, los seres humanos estamos dotados de una capacidad adaptativa que sirve también para estas experiencias; esa es la función de las emociones primarias.
Cuando perdemos a un ser querido, es gracias al dolor que logramos resurgir gradualmente del luto. Si por el contrario, nos esforzamos para no pensar o nos sedamos químicamente, lo transformamos en una agonía de la que somos incapaces de salir y de reaccionar.
El dolor emocional es como la fiebre del cuerpo, es decir, permite curarnos de un mal o de una herida. Para gestionar esta emoción básica, el dolor incluye lo que decía Robert Frost: "Si quieres salir de esto, debes primero pasar por el medio, tocar el fondo para luego resurgir”. Existen varios métodos para poder hacerlo, y en Terapia Breve Estratégica contamos con técnicas adecuadas y eficaces para ello.
El dolor debe ser escuchado, orientado y utilizado, respetando sus funciones naturales: esto fortalece, nos vuelve resilientes, nos permite cicatrizar las heridas terribles que la vida nos inflige.
Para aprender a gestionar nuestras emociones primarias debemos:
- Amigarnos con ellas.
- Aprender de ellas.
- Transformarlas en nuestros puntos de fuerza más importantes.
Esto presupone sobre todo respetar los roles y las funciones que cada una desenvuelve naturalmente, reorientando el efecto sin forzarnos a tomar el control de ellas, usando nuestra racionalidad y nuestra conciencia; estas últimas no calzan de ninguna manera con la dinámica de las emociones. |

Lic. Valeria Fernández
Psicóloga - Máster en Terapia Breve Estratégica
Reg. Prof.: 2468