
¿Exceso de pasado o de futuro?
1 Octubre 2023
Padres al día
Alquimia para el alma
La pregunta con la que inicio este artículo surge a través de experiencias personales y de otras compartidas por personas cercanas. También porque cada vez más encuentro en redes sociales comentarios que me dan mucho qué pensar sobre esta cuestión.
Primero que nada, definamos lo que básicamente representa el presente
Es el aquí y ahora, este instante de mi existencia. Respuesta básico, sin complicaciones. El ayer ya pasó. El mañana aún no llega.
Muchas veces, nos pasa que no soltamos partes de nuestro pasado que en su momento pudo habernos marcado grandemente. Lo seguimos viendo con dolor, con resentimiento, con la sensación de que no olvidaremos jamás el episodio que tratamos de olvidar. Cuando en la realidad, cuanto más tratamos de olvidar, más se aferra en nuestra mente y nos acompaña en el presente.
Con una compañera de la vida, aprendí la frase: “Pon tu alma en paz”
La primera vez que escuché esta frase, hace muchos años, lo que pensé fue “Es fácil decir, pero muy difícil de hacer”. Me gustó la idea y me quedé con ella, me pareció muy buena. Desde entonces, cada vez que en la vida se me presenta alguna situación difícil de sobrellevar “pongo mi alma en paz” y sólo dejo que la vida fluya. No es fácil hacerlo, no siempre se puede lograr, pero si lo intenta y lo logra la mayoría de las veces, ya es bastante descargo para el alma.
¿Cómo lo hago?
-Tomar un tranquilizante imaginario. Soy una persona a la que no le gusta tomar ningún tipo de medicamento si no es estrictamente necesario, pero sí me gustan los tranquilizantes imaginarios. Es simbólico, para avisarle a su mente que empezó a hacerse cargo de una situación.
-Dibujar en su mente un recuadro. También puede escribirlo en una hoja (si estoy en casa me gusta escribir en mi pizarrón). En el recuadro va a colocar exactamente lo que le produce aflicción, en negritas, en cursiva, para que sólo eso que destaque, sea lo importante. ¿Por qué?Cuando estamos ante un problema o un dolor, nos ganan los pensamientos rumiantes que caen como cataratas sin final, ideas que se nos enredan, nos duele la cabeza, el cuello, y cómo no, si es intoxicación por cortisol. Es importante aclarar la mente, colocando en una frase lo más corta posible el verdadero problema, situación o dolor que nos provoca preocupación o sufrimiento.
-Analizar si la solución está o no al alcance de las manos. Y acá algo demasiado importante: distinguir si el problema que acabo de escribir en el recuadro es un hecho fáctico (que no puedo cambiar) o es un hecho con posibilidades de cambio. Por ejemplo, un hecho fáctico puede ser la muerte, una enfermedad, un despido laboral, un divorcio, etc. Si lo que me produce sufrimiento es un hecho fáctico que pienso que puedo cambiarlo, ni en miles de intentos lo voy a lograr y mi círculo de sufrimiento nunca va terminar. Este ejercicio es importante porque, si me doy cuenta de eso, ya puedo ver una luz al final del túnel.
Este proceso de darnos cuenta podemos hacerlo solos algunas veces, y otras, acompañados de expertos.
Sólo con cambiar nuestra mirada interna, pueden cambiar nuestros pensamientos, que es el primer paso, después nuestros sentimientos y, por ende, nuestras acciones. En ese punto cambia cómo nos sentimos.
Mirar lo malo del pasado es lo que está produciendo tanta depresión en el mundo en estos tiempos, una enfermedad que debe ser tratada con la responsabilidad que necesita.
Por otro lado, un exceso de futuro solo nos llena de ansiedad, viviendo en un tiempo que aún no ha ocurrido. Y que depende exactamente de cada decisión que en el ahora tomemos.
Si quiere más información o un acompañamiento sobre el tema, no dude en escribirme.

Lic. Olga Gómez
Psicóloga General y Coach Ontológico Profesional
Reg. Prof.: 9058