
15 propuestas para estimular la motricidad fina en los niños
1 Abril 2022
Padres al día
Desde que el bebé nace, comienza a utilizar sus manos para conocer y explorar el mundo; tocarlo y experimentarlo.
La motricidad fina se refiere a todo el movimiento que se hace con las manos y los dedos, desde agarrar hasta soltar, pinzar, escribir, servir o tomar la cuchara para comer, saludar y dibujar.
Desarrollo de la motricidad fina
Como casi todos los aprendizajes de los pequeños, la motricidad fina se desarrolla de manera natural, jugando y con la presencia de un adulto que lo acompañe. El desarrollo de esta habilidad implica una serie de procesos complejos y requiere la participación de muchas áreas cerebrales asociadas a las funciones musculares, esqueléticas y neurológicas.
Sin embargo, existen diferentes actividades que permiten potenciar este desarrollo, el cual está vinculado a algunos procesos cognitivos importantes en el aprendizaje, como la lectura y la escritura.
Algunas propuestas para ejercitar la motricidad fina:
1) Hacer garabatos libremente. Pueden ofrecer distintos materiales para dibujar, como crayolas, pinturas, tizas, marcadores, lápices, cartones, telas, pinceles, esponjas, rodillos, etc.
2) Rasgar papel y hacer tiras y/o bolitas, y colocarlas en un frasco o botella.
3) Modelar plastilina o arcilla. Pueden hacer juntos gusanitos, pelotitas, formar letras, todo lo que la creatividad les permita. También pueden agregar formitas, rodillos, ramitas, crear sellos con bloques o tapas.
4) Diseñar collares o pulseras , enhebrando cuentas.
5) Enroscar y desenroscar tapas de recipientes (tuppers, botellas, cajitas, frascos). Tapas a presión, a rosca o con botón.
6) Trazar líneas en la arena. Pueden hacerlo con el dedo o utilizando un palito.
7) Tomar con los dos dedos semillas o botones , y depositarlos en un frasco.
8) Hacer construcciones con palitos o pajitas.
9) Colocar y sacar pinzas de ropa. Se puede utilizar el borde de un frasco o tupper para colocar las pinzas.
10) Jugar con esponjas. Se necesita una esponja limpia, un poco de agua y dos recipientes para realizar este ejercicio. Llene con agua uno de los recipientes y deje el otro recipiente vacío. Su hijo/a puede humedecer la esponja en agua y después exprimirla en el recipiente vacío. Es un juego divertido que puede ayudar a fortalecer sus manos y antebrazos.
11) Juegos de rompecabezas. Hay muchas variedades de puzzles. Es necesario adaptar el puzzle a las habilidades del niño y dejar que disfrute manipulando las piezas y colocándolas. El Tangram es otro tipo de puzzle que consiste en crear distintas formas. Ayuda a la visión espacial, a la coordinación bilateral y a cruzar la línea media.
12) Trasvasar en seco o líquido. Implica desarrollar la coordinación óculo-manual y la concentración, aprender conceptos como volumen y dimensiones y, sobre todo, controlar los músculos de la mano, siendo una actividad ideal para ejercitar la autonomía. Por ejemplo: transportar objetos con una cuchara (pelotita) de un lugar a otro, pasar objetos de una caja a otra utilizando pinzas, pasar líquido de un recipiente a otro usando vasitos o pipetas.
13) Corte y perforación. A partir del uso del punzón o tijera pueden perforar distintos tipos de materiales (cajas de helados o zapatos), o bien cortar pajitas, hojas, tiras de plastilina, pelos de muñecos. Es fundamental que los instrumentos sean acordes a su edad y los niños estén siempre bajo la supervisión de un adulto.
14) Juegos de bloques y construcción. Todas las actividades de encastre favorecen el desarrollo de la motricidad fina, entre otras habilidades.
15) Juegos con las manos. Utilizar canciones y realizar movimientos con las manos donde el niño/a deba imitar los movimientos. Juegos con títeres de dedo o bien dibujando caritas en los dedos y creando historias con los mismos.

Lic. Laura Romero
Psicóloga y Estimuladora Temprana
Reg. Prof.: 9171