
¿Qué papel juegan las emociones en el aprendizaje?
1 Mayo 2022
Padres al día
Platón afirmaba que “todo aprendizaje tiene una base emocional”. Sin embargo, en la actualidad, cada vez más investigaciones sustentan y confirman la influencia de las emociones en el aprendizaje.
A lo largo de nuestra vida aprendemos muchas cosas, incluso de manera inconsciente, pero con el transcurso del tiempo solo algunos recuerdos permanecerán en nuestra memoria.
La capacidad de aprendizaje está influenciada por varios factores, como por ejemplo, la capacidad de atención, la motivación, así como el estado emocional de las personas, entre otros aspectos. Las emociones favorecen la consolidación de los recuerdos, es decir, aquellas experiencias que presentan una carga emocional elevada (positiva o negativa), perduran en la memoria por más tiempo.
Aprender y sentir van de la mano
Es justamente por esto que los estudiantes consolidan mejor sus conocimientos en espacios educativos motivadores, emocionalmente positivos y de colaboración. Cuando existe un fin que da sentido a la incorporación del contenido, el aprendizaje es más rápido. Desde esta perspectiva, las emociones tienen un rol esencial en el proceso de aprendizaje de una persona, la puerta de entrada al aprendizaje es la emoción . La misma promueve en las personas la curiosidad, el interés y la atención.
La atención surge de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y está relacionado con el instinto de supervivencia. Atendemos a aquello que nos interesa porque nos proporciona una recompensa positiva o porque nos evita una recompensa negativa. Aquello que no resulta significativo para nosotros, no convoca nuestra atención.
La transmisión emocional del profesor
Motivar y ofrecer al alumno los recursos necesarios para su crecimiento en la vida personal y profesional es el objetivo que todo docente anhela.
Existen muchas estrategias y alternativas, pero es fundamental que él mismo busque captar la atención de sus alumnos, en función de las necesidades de ese momento. En este sentido, aprender por medio de ejemplos que susciten el interés y la necesidad del niño, es una buena manera de promover la memoria a largo plazo.
La transmisión emocional del profesor es esencial, la emoción que contagia es el motor o el freno del aprendizaje. Cuanto más conecten sus alumnos con una emoción movilizadora, más garantías existen de convertir los contenidos en información útil y, a largo plazo, en un recuerdo accesible y facilitador de nuevas construcciones de conocimiento. Trabajar las emociones significa ser consciente del impacto que generan en nosotros y comprender su función en el aprendizaje. Esto nos permite entender la repercusión que tienen en nuestro modo de pensar, sentir y actuar. Por este motivo, la eficacia de nuestra comunicación irá acompañada de la capacidad que tengamos de despertar la emoción en el otro.
Los niños y adolescentes atienden, aprenden y memorizan más (y mejor) aquellas cosas que les han resultado interesantes, que los llevó a recordar cosas personales, donde se han sentido identificados, que les ha suscitado una emoción positiva o negativa; es decir, aquellos aprendizajes obtenidos o entrelazados a su propia experiencia. |

Lic. Laura Romero
Psicóloga y Estimuladora Temprana
Reg. Prof.: 9171