
CÓMO DISCIPLINAR DESDE EL RESPETO Y EL AMOR: Disciplina vs. Castigo
1 Agosto 2022
Padres al día
En la actualidad, cuando hablamos de disciplina, de manera automática la asociamos con corregir y castigar una mala conducta a través de la autoridad y castigos severos que se ejercían antiguamente y que hoy sigue siendo un tema muy discutido. Sin embargo, este concepto está muy alejado de lo que realmente significa disciplinar.
La palabra disciplina hace referencia a la enseñanza, dar instrucciones y aprender. Por lo tanto, el niño que recibe disciplina no es aquel que solo debe cumplir con las órdenes o los castigos impuestos por su mal comportamiento, sino que es aquel que aprende a través de las instrucciones y del ejemplo. Aunque a menudo se confunde con el castigo, básicamente la disciplina es un proceso de enseñanza – aprendizaje.
Entonces, los padres son líderes que enseñan y el niño es el discípulo que aprende de ellos las maneras adecuadas de manejar sus emociones y comportamientos, lo que conduce a una mejor convivencia y felicidad.
Disciplina vs. castigo
Las preguntas que nos deberíamos de hacer son:
- ¿Qué quiero lograr cuando corrijo una mala conducta?
- ¿Qué solo obedezca porque soy la autoridad?
- ¿Qué se cumpla de manera inmediata la orden que le di?
- ¿O enseñar habilidades no solo para el momento actual sino para toda la vida?
El castigo interrumpe una conducta inmediata o a corto plazo, mientras que la disciplina (enseñanza) ofrece habilidades para toda la vida. Ejemplo: dos hermanos cuando juegan empiezan a pelear por un juguete en común, empiezan a gritar, empujar, llorar. Si usa un tono de voz elevado para decir algo como: "¡paren de inmediato, los dos quedan castigados, ya no tienen permiso de salir a jugar y quedan sin juguetes hasta que yo lo diga!", puede que detenga el comportamiento del momento, pero no enseñará las habilidades necesarias para la próxima vez que estén en esa situación.
El castigo consiste en aplicar una consecuencia negativa, como prohibirle al niño algo que le gusta, puede ser un juguete o actividad, en consecuencia, el niño se sentirá mal por lo que ha hecho, pero aun así no tendrá las herramientas adecuadas para actuar la próxima vez. Por lo tanto, cuando castigamos al niño, este aprende solo lo que ya no debe hacer, que claro que no es algo menor, porque también estamos enseñando que existen consecuencias por cada conducta, sin embargo, esta enseñanza resulta carente y limitada, ya que el niño no aprende lo que sí debería haber hecho en determinada situación.
Con la disciplina se intenta obtener resultados positivos a largo plazo en cuanto a su comportamiento, emociones, toma de decisiones, resolución de problemas, que son habilidades importantes a medida que el niño crece, y sirve para toda la vida.

Lic. María José Rodríguez
Psicóloga
Reg. Prof.: 8.091