
Cómo acompañar a los hijos en el año escolar
1 Marzo 2025
Consultas al doctor
El comienzo del ciclo escolar es una etapa repleta de emociones para niños y adolescentes. La ilusión por nuevas experiencias se mezcla con la ansiedad ante los desafíos desconocidos. En este contexto, el papel de los padres resulta fundamental para guiar a sus hijos en esta transición.
Los niños que reciben un acompañamiento activo de sus padres tienden a desarrollar una mayor autoestima y confianza en sus capacidades . Esto les proporciona la seguridad necesaria para enfrentarse a los retos académicos y sociales, fortaleciendo su resiliencia ante las dificultades.
CLAVES PARA UN PROCESO EXITOSO
Estudios en psicología educativa han demostrado que los estudiantes cuyos padres participan en su educación obtienen un mejor rendimiento académico y tienen mayores probabilidades de completar con éxito su escolarización.
La presencia de los padres permite identificar posibles dificultades de aprendizaje o problemas emocionales que puedan afectar el desempeño escolar.
Al estar atentos y mantener una comunicación constante con sus hijos, los padres pueden colaborar con los docentes en la búsqueda de soluciones personalizadas.
VALIDAR LAS EMOCIONES DE LOS NIÑOS
Un entorno familiar cálido y de apoyo es esencial para el bienestar emocional de los niños.
Investigaciones en psicología del desarrollo indican que aquellos que sienten que sus padres están emocionalmente disponibles experimentan menores niveles de estrés y mayor resiliencia ante los cambios (Groh et al., 2017).
Frases como: “Entiendo que te sientas nervioso. Es normal sentir eso antes de algo nuevo”, ayudan a los niños a sentirse comprendidos y aceptados.
Evite minimizar sus preocupaciones, ya que esto puede invalidar sus sentimientos. Reforzar la confianza en sus capacidades y alentarlos a enfrentar sus temores es fundamental.
Un clima familiar positivo se ha relacionado con mejores habilidades sociales y académicas, según estudios longitudinales en niños y adolescentes (Rimm-Kaufman & Pianta, 2000).
ESTABLECER RUTINAS CLARAS Y CONSISTENTES
La American Academy of Pediatrics (AAP) resalta que los horarios regulares de sueño , alimentación y estudio mejoran tanto el rendimiento académico como el bienestar emocional.
Asegúrese de que su hijo duerma las horas recomendadas para su edad, ya que la falta de sueño afecta la atención, la memoria y el manejo de emociones (Shochat et al., 2014).
Involucre a su hijo en la preparación del día escolar, como elegir su ropa o preparar su mochila, promoviendo así su autonomía.
FOMENTAR UNA ACTITUD POSITIVA HACIA LA ESCUELA
Los estudios de Eccles y Roeser (2011) evidencian que los niños cuyos padres muestran interés por sus actividades escolares desarrollan una mayor motivación intrínseca y obtienen mejores resultados académicos.
Hable con su hijo sobre lo emocionante que puede ser conocer nuevos amigos o aprender cosas nuevas, presentando la escuela como una oportunidad de crecimiento.
Evite comentarios que generen presión, como: “Espero que seas el mejor de la clase”. Enfatice la importancia del esfuerzo y el aprendizaje como un proceso continuo y valioso.
APOYAR EL DESARROLLO DE HABILIDADES SOCIALES Y EMOCIONALES
El inicio escolar trae consigo desafíos tanto académicos como sociales. Las habilidades socioemocionales son esenciales para un ajuste escolar exitoso.
Desde casa, puede practicar habilidades sociales, como por ejemplo: cómo presentarse o resolver conflictos. Refuercen el modelado de comportamientos positivos y verbalicen cómo enfrentan situaciones difíciles.
La paciencia, el amor incondicional y una comunicación abierta y constante son herramientas valiosas para garantizar un recorrido educativo exitoso.
RECONOCER LOS LOGROS Y APOYAR EN LOS DESAFÍOS
Celebre los pequeños logros diarios, como “¡Qué bien organizaste tu mochila hoy!”.
Si algo no sale como esperaba, evite criticar. Ayúdelo a reflexionar y buscar soluciones: “¿Qué crees que podrías hacer diferente mañana?”.
Reconocer el esfuerzo en lugar del resultado fomenta la autoeficacia y la resiliencia.
MANTENER COMUNICACIÓN ACTIVA CON LA ESCUELA
El trabajo conjunto entre padres y docentes mejora significativamente el ajuste escolar de los niños. La participación de los padres se asocia con mayores niveles de bienestar y mejor rendimiento académico (Wilder, 2014).
Algunas sugerencias incluyen: asistir a reuniones escolares y mantener una relación cercana con los docentes. Informe si nota cambios significativos en el comportamiento o rendimiento de su hijo.
PRIORIZAR EL BIENESTAR EMOCIONAL
Un estudio de Luthar y Cicchetti (2000) destaca que el bienestar emocional es crucial para prevenir dificultades académicas y sociales.
Preste atención a señales como: cambios en el apetito o el sueño, irritabilidad persistente o apatía. Si observa que estas señales se prolongan, busque el apoyo de un profesional en psicología educacional.
MUCHO MÁS QUE UNA SUPERVISIÓN
Acompañar a los hijos en su proceso escolar es un acto de compromiso profundo de amor, tiempo y apoyo que trasciende las calificaciones o los exámenes.
Recordar que cada niño tiene su propio ritmo y estilo de aprendizaje es fundamental para evitar presiones innecesarias y fomentar un crecimiento saludable y armónico.
Si surgen inquietudes o dificultades a lo largo del proceso, no dude en buscar orientación profesional en psicología educacional. Los especialistas pueden ofrecer estrategias personalizadas que ayuden a los padres y a los niños a abordar los desafíos con confianza y eficacia.
El acompañamiento parental en la educación no solo favorece el éxito escolar, sino que también siembra las bases para formar ciudadanos responsables, resilientes y emocionalmente saludables.
La inversión de tiempo y dedicación en este proceso es, sin duda, uno de los legados más valiosos que los padres pueden dejar a sus hijos.

Lic. Laura Romero
Psicóloga y Estimuladora Temprana
Reg. Prof.: 9171