
La crisis de los 3 meses: Los cambios en el bebé
1 Abril 2023
Consultas al doctor
A partir de los 3 meses del bebé, se producen grandes cambios en su cerebro: las conexiones neuronales se multiplican a toda velocidad y esto les abre un mundo de sensaciones.
El sentido de la vista :
Hasta los tres meses, su sentido de la vista y el oído es limitado, inmaduro y goza de una funcionalidad reducida. A partir de los tres meses, sin embargo, la visión mejora de manera espectacular y empiezan a ver más allá de la cara de su madre, por lo que se distraen por cualquier cosa a la hora de mamar:
- Un cuadro colgado detrás de mamá.
- Alguien que está sentado al lado de ella.
- Una mosca que pasa volando.
- El propio rostro de mamá, que el niño mira y a la que sonríe.
- El momento en que papá entra en la habitación.
Con el sentido del oído pasa lo mismo :
- Si alguien entra en la habitación y habla.
- Si la tele hace ruido.
- Si pasa una ambulancia por la calle.
La sana curiosidad del niño lo va a impulsar a dejar de mamar para oír qué pasa a su alrededor, y las madres se desesperan por ese comportamiento irregular y aparentemente displicente: «Mama en 5 minutos o menos, y en ese tiempo se suelta del pecho o se distrae mil veces. Eso sí, por la noche mama de fábula y está mucho rato en cada pecho, como antes, sin soltarse ni ponerse a llorar».
El bebé ya no pide pecho tan a menudo
Hace tomas de escasos minutos, lo que la madre puede interpretar de diversas formas:
- No tiene hambre.
- No quiere comer o la rechaza.
- La madre nota los pechos blandos, lo que atribuye a una producción insuficiente de leche.
- El bebé hace tomas caóticas, en las que se distrae por cualquier cosa y a menudo rompe a llorar al poco rato de haber empezado a mamar.
- Sólo parece mamar bien y tranquilo cuando está dormido.
- El bebé engorda menos, que es perfectamente normal a medida que crecen, pero puede reforzar la sensación de que pasa hambre.
- A menudo, hay una disminución en la frecuencia de las deposiciones del bebé (pueden pasar a hacer solo una al día o incluso pasar varios días sin ir de vientre). Puesto que las deposiciones también suelen interpretarse como medidores de la ingesta de leche, la madre puede interpretar esta menor frecuencia como señal de una ingesta insuficiente.
¿Qué pasa? Llegados a los 3 meses, los bebés son expertos en el arte de la succión, y en una toma de escasos minutos pueden extraer toda la leche que necesitan.
A partir de los tres meses los niños lloran al mamar
Empiezan a succionar, se ponen a bramar con desesperación. Esto no hace más que aumentar la angustia de la madre, puesto que nota los pechos extremadamente blandos, tiene la sensación de que apenas produce leche y es posible que haya dejado de notar las subidas de la leche. Otra combinación de factores que impulsa a las mujeres a dejar el pecho de forma precoz y no deseada.
La situación tiene una explicación lógica: por supuesto que la madre tiene leche suficiente y la capacidad para fabricar toda la que el niño necesite en un momento dado. Pero el cuerpo materno es muy sabio y modifica el sistema de producción de leche para optimizar el proceso.
Ahora la glándula mamaria está preparada para fabricar la leche en el momento en que el niño la requiera, y el cuerpo tarda sólo 2,2 minutos en desencadenar el reflejo de eyección y proveer al niño de toda la leche que le hace falta. Sin embargo, los niños suelen mostrarse molestos con este cambio. Estaban acostumbrados a encontrar la cantidad de leche que querían nada más al ponerse al pecho, ahora tienen que succionar, esperar unos minutos y volver a mamar.
Habrá mucha presión por introducir la leche artificial, pues hay un falso sentir de que la leche ya no es suficiente para el niño/a.
No se deje llevar por la desesperación ni las opiniones del entorno. Todos los factores que intervienen en la crisis de los 3 meses la hacen muy compleja, y si no se conocen los mecanismos por los que se produce, el resultado es un abandono precoz de la lactancia con la sensación equivocada de falta de leche o de rechazo por parte del bebé.
En este momento, se debe tener mucha paciencia y saber esperar a que el niño/a se acostumbre nuevamente a estos cambios hasta normalizar la conducta.
Redactado por Alba Padró. IBCLC - Comentado por la Dra. Mirtha Talavera.

Dra. Mirtha Talavera
Médica Pediatra - Neonatóloga - Consultora Internacional en Lactancia Materna (IBCLC)
Reg. Prof.: 6168