
Atrévase a amar
1 Octubre 2022
Padres al día
"AIBO" , significa “compañero” en japonés y, según una reconocida marca electrónica, el AIBO “es un verdadero compañero con emociones e instintos reales. Con la atención amorosa de su dueño, con el tiempo se convertirá en un amigo más maduro y divertido”. ¿De qué está hablando esa marca? De un perro robot.
¿Un robot? “AIBO tiene emociones e instintos reales programados en el cerebro –afirman sus desarrolladores–. Actúa para satisfacer los deseos creados por sus instintos. Cuando está satisfecho, aumenta su nivel de alegría. Cuando no, está triste o enojado. Como cualquier ser vivo, AIBO aprende a conseguir lo que quiere. A veces mueve las piernas vigorosamente o muestra signos de enojo cuando no recibe el tipo de atención que se le pide. La forma en que el dueño reacciona a las expresiones emocionales de este perro electrónico influye en gran medida en su personalidad y su crecimiento. Aunque el AIBO está fabricado en plástico y funciona con batería, tiene un sistema nervioso de circuitos integrados que lo convierten en un compañero plenamente consciente, sensible, cariñoso y comunicativo”.
En lugar de robots, los seres humanos somos seres morales con la capacidad de amar. Esta capacidad incluye la libertad inherente al tipo de amor que solo un ser libre puede entender, tomando en cuenta que el amor forzado no es amor. Sin embargo, el amor requiere libertad y la verdadera libertad conlleva riesgos, y eso significa poder elegir el camino equivocado.
El amor es el motivador más poderoso de la vida, tiene una profundidad y un significado tanto mayor de lo que comprende la mayoría de las personas. Siempre hace lo mejor para los demás y puede darnos la capacidad de enfrentar el problema más terrible. Nacemos con una sed de amor que dura toda la vida. Nuestro corazón lo necesita con desesperación, como nuestros pulmones necesitan el oxígeno. El amor cambia nuestra motivación para vivir. Con él, las relaciones cobran significado. Ningún matrimonio puede tener éxito sin amor. El amor se apoya en dos pilares que lo definen a la perfección. Esos pilares son la paciencia y la amabilidad:
- Paciencia: El amor le inspirará a transformarse en una persona paciente. Cuando decide ser paciente, responde en forma positiva frente a una situación negativa. Es lento para enojarse. Decide guardar la compostura en lugar de enfadarse con facilidad. En vez de ser impaciente y exigente, el amor le ayuda a calmarse y comenzar a demostrar misericordia a los que le rodean. La paciencia trae una tranquilidad interior durante una tormenta exterior.
- Amabilidad: La amabilidad es el amor en acción. Si la paciencia es la manera en que el amor reacciona para reducir al mínimo una circunstancia negativa, la amabilidad es la manera en que el amor actúa para aumentar al máximo una circunstancia positiva. La paciencia evita un problema; la amabilidad crea una bendición. Una es preventiva, la otra es dinámica. El amor le hace amable. Y la amabilidad le hace agradable. Cuando es amable, las personas quieren estar cerca de usted. Perciben que es bueno con ellas y que les hace bien.
Recuerde: tiene la responsabilidad de proteger y guiar su corazón. No se dé por vencido ni se desaliente. Decida guiar su corazón, porque aprender a amar de verdad es una de las cosas más importantes que hará en su vida. |
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. 1 Corintios 13:13

Dr. Gustavo Piñeiro
Psicólogo Clínico y Educador
Reg. Prof.: 1224