¿Qué son las ...

... enfermedades respiratorias >> Dra. Perla Alcaraz Duarte

Enfermedades respiratorias

ALERGIAS RESPIRATORIAS

Las alergias respiratorias constituyen un motivo de consulta muy frecuente en el consultorio de alergología y ellas son principalmente la rinitis alérgica y el asma.

¿QUE ES LA RINITIS?

La rinitis se caracteriza por síntomas como picazón nasal (prurito nasal), secreción nasal (rinorrea), estornudos, congestión nasal, goteo post nasal, que revierten espontáneamente o con tratamiento farmacológico.

La rinitis altera, según su severidad, las actividades de la vida diaria, deportiva, laboral, produce trastornos del sueño, el paciente está cansado, distraído, con sueño, porque no duerme debido a la congestión nasal intensa, o por la medicación que le causa sueño, o tiene síntomas que pueden llegar a ser muy molestos; de acuerdo al tiempo de duración de los mismos los síntomas pueden ser intermitentes o persistentes.

Por tanto, cuando un paciente tiene resfríos de más de 10 días de duración a repetición, vive continuamente “resfriado”, podría ser una rinitis y debería consultar con su médico.

¿Qué prevalencia de rinitis existe en nuestro país?

Existen estudios a nivel mundial que refieren una presencia o prevalencia global de 10% a 20% de rinitis alérgica. En nuestro medio, estudios mencionan una prevalencia de rinitis en Paraguay (Asunción) de cifras muy altas, de hasta 45% en adolescentes escolares. Estas cifras tan altas pudieran deberse quizás al alto nivel de polución existente en nuestro aire, que podría predisponer a la aparición de alergias.

Y ¿cuál es el problema de la rinitis ?

Es el subdiagnostico, ya que es muchas veces subvalorado, llegando el paciente a tolerar sus síntomas, aprendiendo a convivir con su rinitis, y no percibiendo a la rinitis como una enfermedad.

Hoy se considera que tanto las vías aéreas superiores (nariz principalmente) y vías aéreas inferiores (pulmones), constituyen una unidad, ya que poseen el mismo tipo de tejido de revestimiento, epitelio, es el concepto de la vía aérea única, hecho que hace escuchar frases como “la nariz es una parte del pulmón que se puede tocar”.

Actualmente se sabe que la rinitis alérgica precede y predispone a la presentación de asma.

Se describe en la literatura, que hasta un 85% de los pacientes asmáticos tienen síntomas de rinitis y que un 15% a 38% de los pacientes riníticos presentan asma.

Además, existen estudios que demuestran que 1 de cada 3 pacientes con rinitis alérgica puede padecer asma al cabo de 10 años, lo que indica que tratar la rinitis alérgica es muy importante.

Existe una frase, que en el lenguaje popular resume este hecho: “a mi hijo le dio asma de un resfrío mal curado”.

Es por eso importante siempre y en cualquier caso, el diagnóstico y tratamiento temprano de esta enfermedad para mejorar la calidad de vida del paciente, evitar la aparición de asma en un porcentaje alto de pacientes bien tratados y evitar sensibilizaciones a nuevos alérgenos.

¿QUE ES EL ASMA?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica pulmonar, que se caracteriza por aumento de la secreción de moco (catarro), episodios repetitivos de obstrucción bronquial (chillido de pecho) reversibles, ya sea espontáneamente o con fármacos broncodilatadores como el salbutamol.

Se puede manifestar como tos obstructiva, opresión de pecho (“me aprieta el pecho”), disnea (falta de aire, juku’a), chillido de pecho (sibilancias) que pueden llegar a ser muy severos.

El asma que no se diagnostica y se trata a tiempo, puede causar el remodelamiento pulmonar o daño pulmonar permanente

¿ Cuando le ponemos el apellido de alérgico?

Cuando hacemos el diagnóstico de la implicancia o presencia de un mecanismo alérgico en la fisiopatología o causa de la enfermedad.

Al hablar de mecanismo alérgico, nos referimos a una respuesta alterada del sistema inmunológico hacia moléculas que normalmente no producen reacción alguna y que en el alérgico produce todos los síntomas ya descritos al principio.

Estas moléculas se llaman alérgenos y forman parte del epitelio de los animales, de los ácaros del polvo doméstico, de los ácaros de almacenamiento, esporas de hongos, pólenes, gramíneas (pasto) y arboles principalmente.

La respuesta alterada del sistema inmunológico hacia los alérgenos se llama sensibilización, y cuando esta respuesta alterada de nuestro sistema inmunológico nos da síntomas, tenemos una alergia.

¿En qué basamos el tratamiento de estas enfermedades?

En 4 pilares: la educación, el control ambiental, el tratamiento farmacológico y la inmunoterapia.

a) La educación es muy importante en el paciente alérgico y comprende varios aspectos, desde la comprensión de su enfermedad, hasta la manera de utilizar sus medicamentos.

En la manera que el paciente sepa más de su enfermedad y la comprenda, será más fácil la adherencia al tratamiento y el control de la misma.

El paciente debe entender que el secreto del éxito de su tratamiento está en el cumplimiento y perseverancia de su medicación y realización de las medidas de control medioambientales.

b) El control medioambiental se refiere a medidas de evitación o reducción de la carga de aeroalergenos en el medio ambiente del paciente, debiendo primero identificarse cuál es el aeroalérgeno específico relacionado con la enfermedad, a través de las pruebas cutáneas (prick test o intradermorreacciones) y/o identificación de Ig E especifica sérica (análisis laboratoriales).

Los aeroalérgenos más frecuentemente implicados en nuestro país (debido a nuestro clima húmedo y caluroso) son, los ácaros del polvo doméstico, que son pequeños insectos de la clase de los arácnidos, que viven donde vivimos nosotros, donde pueden encontrar piel descamada, en los colchones, almohadas, sábanas, alfombras, peluches, cortinas; en todos los lugares donde encontremos polvo estacionado, ahí encontraremos ácaros también.

Y es por eso que debemos evitar la presencia de muebles, objetos, tejidos que almacenen polvo, debiendo la habitación del paciente alérgico a los ácaros estar lo más vacía posible, evitando acumulación de polvo, entre otras medidas.

c) El tratamiento farmacológico depende del tipo y severidad de la enfermedad. Incluye una serie de medicamentos que van a ser utilizados, ya sea de manera intermitente (sólo en crisis) o de mantenimiento (en el caso de enfermedades persistentes).

No es el objetivo de este artículo dar un informe detallado de todo el tipo de medicación que debe ser utilizada por el paciente alérgico, pero sí se debe recalcar que debe ser utilizada en la manera en que es prescripta por el médico tratante, ya sea éste el clínico, pediatra, otorrinolaringólogo o alergista, y no debe ser abandonada sin indicación médica cuando el paciente se sienta mejor, porque los síntomas podrían volver a aparecer.

El otro punto en el cual habría que insistir, es acerca del uso de los aerosoles. El paciente es muchas veces renuente a usar aerosoles, porque tiene el temor de acostumbrarse o ser dependiente del medicamento y no es así.

Si el paciente tiene indicación de aerosoles es porque lo necesita, y si lo sigue usando es porque se da cuenta del bienestar que le produce. Además, siempre es mejor utilizar la vía inhalatoria que la oral, ya que el medicamento llega directamente al lugar donde debe actuar y se mantiene principalmente ahí, produciendo mucho menos efectos colaterales.

d) La inmunoterapia (Vacuna antialérgica) cuando está bien indicada, es el único tratamiento que puede modificar el curso de la enfermedad alérgica, porque cambia la respuesta inmunológica anormal del paciente, haciendo tolerar mejor el alérgeno, disminuyendo la necesidad de medicación, la sensibilización a nuevos alérgenos, disminuyendo la aparición de asma en pacientes con rinitis persistente, y con un efecto residual que puede durar incluso anos después de suspendida la inmunoterapia.

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