La vitamina del sol:

... ¿Una vitamina milagrosa? - Dra. Carmen Montiel - Esp. en Medicina Interna »

La vitamina D, conocida como la vitamina del sol, es en realidad una prohormona descubierta en 1931, que tiene similitudes con las hormonas sexuales o esteroideas.

Existen 2 formas de esta vitamina: la vitamina D2 o ergocalciferol y la vitamina D3 o colecalciferol, ambas se encuentran en los alimentos (entre ellos el atún, el salmón y el aceite de bacalao, entre otros). Pero el colecalciferol es 87% más potente que la D2 y puede ser sintetizado en nuestro organismo, pero para ello necesita del sol, específicamente de los rayos ultravioleta de tipo B (UVB).

Esta vitamina es una llave bioquímica que abre millones de puertas de diferentes procesos fundamentales para la vida (hasta la fecha se conocen por lo menos 2500).

Desarrolla un rol muy importante en la formación de la densidad ósea. Pero esta no es su única función; alivia el asma y otras dolencias, evita complicaciones de la gestación y, probablemente, tiene efectos en la prevención y el pronóstico de diferentes tipos de cáncer, convirtiéndola en una VITAMINA MILAGROSA.

En los últimos años, muchos estudios han relacionado la falta de vitamina D con el deterioro cognitivo en hombres y mujeres mayores. La investigación ha demostrado que la vitamina D tiene una gran variedad de funciones neuroprotectoras, incluyendo ayudar a eliminar del cerebro la beta-amiloide, una proteína anormal que se cree que es una causa importante de la enfermedad de Alzheimer.

Su déficit se relaciona también con la aparición de ciertas enfermedades como la diabetes, el autismo, el lupus, etc.

La vitamina del sol: ¿Una vitamina milagrosa?

Su principal fuente es la luz solar, a la cual nos exponemos cada vez con menos frecuencia e intensidad por los riesgos ya conocidos, como por ejemplo; el cáncer de piel.

En un estudio realizado en nuestro país, llevado a cabo por un grupo de reumatólogos, que incluyó 67 mujeres posmenopáusicas, se observó que en un 74,6% las concentraciones de vitamina D eran insuficientes. Otro estudio realizado con 100 estudiantes de medicina sanos, se observó llamativamente que más del 90% presentaban niveles también insuficientes.

Se trata de una situación prevalente a nivel mundial, por lo cual se vuelve cada vez más necesario el dosaje de dicha vitamina en sangre y la suplementación con los compuestos sintéticos que disponemos en el mercado.

Cabe destacar que las dosis asociadas al calcio no son suficientes para paliar los niveles de insuficiencia, por lo que se impone dosar y suplementar con las dosis adecuadas para cada nivel, cada individuo y cada enfermedad de fondo.

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