Violencia en ...

... la familia - Lic. María Cardozo – Psicóloga »

La violencia doméstica (abuso) es un patrón de comportamiento abusivo y coercitivo utilizado para obtener poder y control sobre una pareja íntima, pareja anterior o miembro de la familia. Los autores de violencia doméstica (abusadores) utilizan varias tácticas legales e ilegales para establecer un sistema de predominio conocido como poder y control. Afecta a todas las comunidades, de todos los niveles socio-económicos y orientaciones sexuales.

El fenómeno de la violencia intrafamiliar se ha convertido en las últimas décadas en asunto de máximo interés institucional y social, atendiendo principalmente a razones como su elevada incidencia y la gravedad de la consecuencia que se deriva de la misma. Por ello la ONU considera la VIF una pandemia, es decir, que todos estamos afectados ya sea directa o indirectamente. También la OMS considera la violencia como un problema mundial de salud pública.

Gran parte de los actos de violencia intrafamiliar no son denunciados. A veces se debe al miedo o la vergüenza que siente la víctima, o porque la violencia se considera algo “normal”, por ejemplo, los autores pueden creer que la violencia es la forma de disciplinar a los hijos.

TIPOS DE MALTRATOS

Se pueden clasificar en:

  • Físicos, si se atenta contra el cuerpo de la otra persona.
  • Psicológicos, si existe el intento de causar miedo, la intimidación o cualquier tipo de insulto, descalificación o intento de control.
  • Sexuales, si hay un acto sexual impuesto o en contra de la voluntad de la víctima.
  • Económicos, si no se cubren las necesidades básicas de la persona.

LA VÍCTIMA DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Las víctimas por lo general suelen ser las mujeres, los niños y adultos mayores. Todo abuso, implica un desequilibrio de poder y es ejercido por el más fuerte hacia el más débil con el fin único de ejercer un control sobre la relación. Tradicionalmente en nuestra sociedad los dos principales ejes de desigualdad lo constituyen el género y la edad.

Refiriéndonos al género, a la mujer se la identifica como el sexo débil y cuanto a la edad, son vistos como más frágiles los niños y los ancianos.

Violencia en la familia

La violencia intrafamiliar es un problema que lo vemos a diario en la mayoría de los hogares, solo que estamos tan acostumbrados a tratar con él, que lo vemos como algo normal y pensamos que en realidad se está actuando de una manera lícita y que estamos teniendo un comportamiento adecuado frente situaciones cotidianas. Según nuestro Código Penal, la violencia intrafamiliar está tipificada como crimen y tal acto es pasible de prisión privativa de libertad hasta por 6 años.

En ocasiones es difícil darse cuenta que se está en presencia de una violencia intrafamiliar, pero es mucho más difícil lograr identificar la clase de violencia que estamos viviendo.

Los casos más frecuentes son aquellos en que el maltratador agrede a la mujer como a los niños, pero también se dan los casos de agresión a escala, la agresión es ejercida por el hombre hacia lamujer y ésta a su vez agrede a los niños.

En un hogar violento los niños suelen correr mayor peligro, tanto el hecho de que sean testigos de la violencia que sufre uno de sus progenitores, como el que además puedan ser víctimas directas de ella, conlleva a toda una serie de repercusiones negativas tanto para su bienestar físico y psicológico como para su posterior desarrollo social y emocional.

CARACTERÍSTICAS DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Las víctimas de la violencia intrafamiliar suelen tener en común características tales como; el ser sumisos, contar igualmente con una baja autoestima, ser absolutamente conformistas con lo que creen que es lo que les toca vivir, y también el tener problemas para mostrar su afecto.

Además del posible daño físico, tras una experiencia traumática, se produce una pérdida del sentimiento de invulnerabilidad, sentimiento bajo el cual funcionan la mayoría de los individuos y que constituye un componente de vital importancia para evitar que las personas se consumany se paralicen con el miedo a su propia invulnerabilidad.

En caso de los niños, la pérdida es todavía más desequilibrante, pues afecta un componente absolutamente necesario para el adecuado desarrollo de la personalidad, el sentimiento de seguridad y confianza en el mundo y en las personas que les rodea. Cuando la violencia ocurre en el hogar, lugar donde el niño debe sentirse seguro y resguardado, manifestaciones como la indefensión, miedo o preocupación constantes, todo lo cual se asocia a un estado de ansiedad que puede llegar a ser paralizante.

Un ambiente hostil contribuye a que la víctima esté permanentemente en estado de estrés, lo cual conlleva a una serie de trastornos a nivel psíquico y corporal, como por ejemplo: estados de ansiedad, estados depresivos, comportamientos autodestructivos (autolesiones, ideación y conductas suicidas), sentimientos de culpa, trastornos emocionales y conductuales, conductas violentas, consumos de sustancias psicoactivas, cuadros de alergias o dermatitis, problemas dentales, problemas gastrointestinales, entre otras enfermedades psicosomáticas.

CAUSAS DEL COMPORTAMIENTO VIOLENTO

Los factores que se consideran como causas de que una persona sea violenta, se asocian principalmente al aspecto psicológico y al social. El agresor, generalmente no tiene capacidad de autocontrol y actúa impulsivamente. Lo que puede deberse a experiencias infantiles de violencia que dejaron secuelas, la presión social y el estrés. Los asuntos económicos también pueden ser una causa importante de tensión que genera violencia. Otros factores incluyen; el uso excesivo del alcohol, drogas, enfermedades mentales, autoritarismo y otros.

CONSECUENCIAS EN LOS NIÑOS

Las alteraciones detectadas en los niños afectan diferentes áreas:

  • Problemas físicos: retraso en el crecimiento, dificultad o problemas en el sueño y la alimentación, menos habilidades motoras, síntomas psicosomáticos (eczemas, asma, etc.).
  • Problemas emocionales: ansiedad, ira, depresión, aislamiento, baja autoestima, estrés postraumático.
  • Problemas cognitivos: retraso en el lenguaje, retraso del desarrollo, retraso en el rendimiento escolar.
  • Problemas de conducta: agresión, crueldad con animales, rabietas, desinhibiciones, inmadurez, delincuencia, déficit de atención, hiperactividad, toxodependencias.
  • Problemas sociales: escasas habilidades sociales, introspección o retraimiento, rechazo, falta de empatía, agresividad, conducta desafiante.

RECOMENDACIONES

  • No estimular la agresividad: no agredir a los niños ni física ni verbalmente.
  • El castigo físico debe quedar totalmente proscrito: definitivamente hay otras formas mejores de disciplinar, además con el castigo físico lo único que se está enseñando es que el más fuerte puede agredir al más débil y que la violencia es la única forma de resolver un conflicto.
  • Impedir la visualización de escenas de agresividad: éstas aumentan, al menos temporalmente, la agresividad de quienes las contemplan.

Es importante cortar con el ciclo de la violencia ante las primeras apariciones de conflictos. Buscar una ayuda, ya sea de otros miembros de la familia (madre, padre, hermanos), amigos, si asiste a la iglesia acudir al líder de la misma. En caso de violencia reiterativa y prolongada, realizar la denuncia en la instancia correspondiente (comisaría y fiscalía). Solicitar terapia psicológica para la víctima, el victimario y los hijos (sin importar si fueron o no víctimas directas).

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