Violencia de género

Lic. Gladys Ferreira – Psicóloga »

La violencia de género, es un tipo de violencia ejercida de un sexo hacia otro. Que tiene como resultado posible o real un daño físico o psicológico, que reduce la autoestima y aumenta la “culpabilidad” de la víctima.

Hablar de violencia de género implica subrayar que es una violencia derivada de la construcción social y cultural de la masculinidad y la feminidad. Resulta indispensable entender que alude a mujeres y hombres y a las relaciones que entre ellos se producen.

La violencia de género se produce para mantener el control sobre la otra persona. Si bien afecta tanto a hombres como mujeres; el porcentaje mayor apunta a la violencia ejercida de hombres hacia mujeres.

LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física.

Cuando hablamos de violencia contra la mujer la motivación fundamental de la que parte el agresor es creerse en una posición de control, dominio y autoridad, para imponer lo que él considera que como hombre debe de desarrollar, lo que debe de cumplir la pareja con la que está compartiendo un proyecto, lo que debe ser la idea de una buena esposa, madre, ama de casa, los tiempos, cómo tiene que distribuirlos dentro y fuera del hogar, los espacios que debe de ocupar. Hay una cultura basada en la desigualdad, en la idea de que el varón es una especie de referencia. Que su palabra y su criterio son los que debe aceptar la mujer, y a partir de ahí, con la amenaza o el uso de la violencia, que la mujer vaya limitándose, autocontrolándose.

TIPOS DE VIOLENCIA EJERCIDA POR EL AGRESOR

Varía mucho en cada caso, siempre refiere a una influencia desde lo social y cultural, son valores machistas, patriarcales, androgénicos. Eso hace que cada agresor actúe de manera individual.

Física. La violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, que más habitualmente deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, etc, causados con las manos o algún objeto o arma. Es la más visible, y por tanto facilita la toma de conciencia de la víctima, pero también ha supuesto que sea la más comúnmente reconocida social y jurídicamente, en relación fundamentalmente con la violencia psicológica.

Psicológica. La violencia psíquica aparece inevitablemente siempre que hay otro tipo de violencia. Supone amenazas, insultos, humillaciones, desprecio hacia la propia mujer, desvalorizando su trabajo, sus opiniones... Implica una manipulación en la que incluso la indiferencia o el silencio provocan en ella sentimientos de culpa e indefensión, incrementando el control y la dominación del agresor sobre la víctima, que es el objetivo último de la violencia de género.

Violencia de género

Dentro de esta categoría podrían incluirse otros tipos de violencia que llevan aparejado sufrimiento psicológico para la víctima, y utilizan las coacciones, amenazas y manipulaciones para lograr sus fines.

Se trataría de la violencia "económica", en la que el agresor hace lo posible por controlar el acceso de la víctima al dinero, tanto por impedirla trabajar de forma remunerada, como por obligarla a entregarle sus ingresos, haciendo él uso exclusivo de los mismos (llegando en muchos casos a dejar el agresor su empleo y gastar el sueldo de la víctima de forma irresponsable obligando a ésta a solicitar ayuda económica a familiares o servicios sociales).

También es habitual la violencia "social", en la que el agresor limita los contactos sociales y familiares de su pareja, aislándola de su entorno y limitando así un apoyo social importantísimo en estos casos.

Sexual. Se ejerce mediante presiones físicas o psíquicas que pretenden imponer una relación sexual no deseada mediante coacción, intimidación o indefensión. Aunque podría incluirse dentro del término de violencia física, se distingue de aquella en que el objeto es la libertad sexual de la mujer, no tanto su integridad física. Hasta no hace mucho, la legislación y los jueces no consideraban este tipo de agresiones como tales, si se producían dentro del matrimonio.

CONSECUENCIAS A LARGO PLAZO

Básicamente desde el punto de vista orgánico se produce un estrés crónico que tiene un impacto directo sobre la salud de la víctima, produce una disminución de la inmunidad y eso facilita infecciones a repetición. Luego, el impacto emocional produce alteraciones neurológicas, fundamentalmente dolores de cabeza, que a la vez suelen ser en las zonas golpeadas, porque el agresor dirige los golpes a la cabeza y al tronco, ya que la ropa y el cabello ocultan las heridas, son casos de mujeres que pueden salir a la calle y nadie las identifica como mujeres golpeadas.

Desde el punto de vista emocional se caracteriza por lo que se denomina un síndrome de la mujer maltratada, un estrés post-traumático que es depresión, sensación de impotencia, baja autoestima y todo eso facilita que la mujer vaya cayendo en un pozo que incluso permite o facilita que ella no sea consciente de la violencia que está sufriendo.

En el caso de violencia contra la mujer dentro de un hogar, produce daño e impacto también sobre los hijos que viven en ese ambiente. En los menores da lugar a conductas violentas, mayor consumo de sustancias tóxicas, fracaso escolar, cuadros de depresión y luego, al imitar esos comportamientos con sus parejas, se ve que la sociedad va reproduciendo una serie de patrones que se traducen en una perpetuación de la desigualdad y repetición de la violencia.

PREVENCIÓN

El principal camino para acabar con la violencia de género es la prevención. Ésto incluye, por supuesto, un cambio global en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres, un cuestionamiento de los roles sociales y estereotipos, del lenguaje, etc. Éstos cambios deben partir de las personas adultas con el objetivo de que se transmitan eficazmente a niños y niñas.

La concienciación y la movilización comunitaria, inclusive a través de los medios de comunicación y los medios sociales, es otro componente importante de una estrategia de prevención efectiva.

Seguinos en Facebook

revista