Tratamiento paliativo ...

... de los dolores oncológicos - Dra. Graciela Elizeche Almeida - Esp. en Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos »

Se ha avanzado mucho en estos años en el tratamiento del dolor en el paciente con una enfermedad incurable, como el cáncer.

Aparte del dolor, deben ser considerados otros síntomas que están presentes en quien padece la enfermedad: el temor, trastornos del sueño, ansiedad o depresión.

Al considerar un plan de tratamiento lo primero a tener en cuenta es que esa persona debe ser acompañada, muy de cerca. El paciente debe poder contar con el especialista tratante a través de consultas frecuentes, la posibilidad de consultas por mensajes y llamadas telefónicas, para sentirse acompañado y que el especialista tratante pueda verificar la respuesta a la medicación, mucho más frecuente en las fases de inicio del tratamiento farmacológico. En este caso el objetivo es un ajuste activo del tratamiento según el reporte del paciente y adelantarse a efectos secundarios indeseables que puedan aparecer.

Aparte del sufrimiento que significa el diagnóstico de una enfermedad incurable para la persona y su entorno, sus familiares y amigos; el temor al dolor y la incertidumbre de lo que puede suceder en el futuro es una angustia que debe ser considerada muy seriamente. El especialista tratante debe comunicar al paciente su real situación, según el paciente lo pueda asimilar, y debe cerca del paciente para sostener el impacto de la información y aclarar las dudas.

Se sabe que el 30% de los pacientes en el momento del diagnóstico ya está sufriendo algún tipo de dolor, y en las etapas más avanzadas de la enfermedad cerca del 80 a 90% de los pacientes lo padecen, situación que puede ser evitada actualmente.

Dolor total:

El dolor del cáncer es un dolor total que actúa negativamente sobre la salud física y mental, la capacidad funcional, los recursos económicos y la pérdida del ambiente social. El paciente con dolor total oncológico presenta necesidades que requieren una asistencia continuada; de tipo físico, procedentes del tumor y sus tratamientos, a tratar por el oncólogo: la desfiguración, el dolor, la debilidad, el estreñimiento y la anorexia; emocionales, sociales y espirituales procedentes de la falta de información, ansiedad, aislamiento, el abandono, los problemas familiares; que deben ser tratados por el psicólogo y el asistente social, ya que acontecen problemas de rechazo, burocracia, retrasos en las soluciones administrativas, en caso de tratamiento hospitalario.

También que puede sufrir dolor no relacionado con la enfermedad de base, dolor que a menudo es difícil de detectar puesto que su presentación típica está desvirtuada por el estado del paciente o más frecuentemente por la analgesia que ya tiene pautada y que puede atenuar los síntomas o enmascararlos, por jemplo: dolores isquémicos, dolores por artrosis, etc.

Los tratamientos que se realizan para tratar el cáncer como la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia también pueden dejar dolor como secuela de la terapia.

Son frecuentes los dolores neuropáticos a causa de las lesiones de nervios causados por la quimioterapia y la radioterpia. Los causados por radioterapia pueden aparecer hasta meses y años luego de que haya finalizado el tratamiento.

Los dolores viscerales son de tipo cólico o espasmódico. El dolor en el cáncer de páncreas es un dolor visceral muy severo.

El tratamiento con fármacos analgésicos es el pilar del tratamiento en pacientes con cáncer.

Se eligen los fármacos según intensidad y tipo de dolor. Se centra principalmente en los opioides que al día de hoy son el pilar básico sobre el que se sustenta la analgesia del paciente oncológico, sin dejar de contemplar los analgésicos menores clásicos como el metamizol (dipirona) o el paracetamol. Los corticoides son muy útiles en caso de dolor metastásico, en general alivian el dolor, mejoran el ánimo y el apetito. A los analgésicos que se utilizan se agregan otros para ayudar en caso de trastornos del sueño o del ánimo, se llaman analgésicos coadyuvantes, como los antidepresivos, las benzodiacepinas y los ansiolíticos. Las náuseas, los vómitos, el estreñimiento, la falta de apetito, el desgano, deben ser tratados activamente.

El tratamiento ideal es por vía oral, a horario y adaptado al paciente. Se pueden administrar analgésicos por otras vías como la subcutánea, vía endovenosa. Las vías de administración peridural, vía espinal o a través de bombas de morfina se utilizan cuando no se logra calmar el dolor o por efectos secundarios intolerables a causa de las dosis elevadas de analgésicos o opioides.

Tratamiento paliativo de los dolores oncológicos

Se realizan actualmente bloqueos analgésicos en plexos nerviosos, a través de intervenciones mínimamente invasivas, para tratar el dolor en tumores intraabdominales como en el cáncer de páncreas.

El cáncer en los huesos, que puede ser primario o metastásico, puede causar un dolor intenso. La metástasis del cáncer de mama, pulmón, próstata y el mieloma múltiple son sus principales causas. La metástasis suelen afectar a la columna vertebral, cráneo, húmeros, costillas, pelvis y fémures. Si el hueso se fractura se puede hacer una cirugía para colocar una varilla de metal a través de la parte débil del hueso para ayudar a darle soporte.También se pueden fracturar los huesos de la columna vertebral. Si esto ocurre, se puede usar una vertebroplastia para darles soporte. En este procedimiento, se inyecta un tipo de cemento óseo en los huesos dañados.

La radioterapia tiene un efecto analgésico paliativo al encoger el tumor intraóseo y se utiliza frecuentemente.

Para que los cuidados paliativos sean eficaces es preciso aplicar un enfoque multidisciplinario amplio que incluya a la familia y recurra a los recursos disponibles en la comunidad; pueden ponerse en práctica con eficacia incluso si los recursos son limitados, y dispensarse en centros de atención terciaria, en centros de salud comunitarios e incluso en el propio hogar.

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