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Lic. Laura Romero Lévera - Psicóloga

En los últimos años, el proceso de modernización así como también los distintos cambios sociales, políticos, económicos y demográficos, han impactado en nuestra sociedad y, particularmente, en las familias. Esto ha producido modificaciones no solo en su estructura sino también en la redefinición y la división de sus roles esenciales.

Si bien las crisis son parte de la vida, constituyen los motores del cambio y afectan tanto a la persona como a su entorno más cercano. Según como sean afrontadas estas situaciones, pueden constituirse en nuevas oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

La familia puede ser considerada un sistema, en el cual la reacción de un miembro afecta a su vez a todo el grupo. Muchas veces, en los momentos difíciles, se reviven conflictos irresueltos que demandan mucha atención, y al mismo tiempo, producen un aumento de la tensión entre los miembros de la familia.

El psiquiatra norteamericano Frank Pittman (1990), diferencia y describe cuatro tipos de crisis en las familias:

1. DESGRACIAS INESPERADAS

Se refiere a situaciones inusuales, como por ejemplo una enfermedad, el desempleo o robo a un miembro de la familia, etc. Esto podría producir confusión y desorientación en la familia, la cual podría reaccionar de manera favorable, adaptándose a la nueva situación, o quizás todo lo contrario, paralizándose y recurriendo a respuestas aprendidas previamente.

2.- CRISIS DE DESARROLLO O CRISIS VITALES

Constituyen las etapas del desarrollo normal de una familia, son crisis universales, es decir, las compartimos todos los seres humanos. Las familias van atravezando las distintas etapas del ciclo vital, con las particularidades y desafíos de cada una. Cada miembro de la familia lo transita con sus propios recursos y falencias, en un contexto único y particular que constituye su núcleo familiar. Es importante que las familias se adapten a estos cambios, favoreciendo y acompañando el adecuado desarrollo y crecimiento de cada uno de sus miembros.

3.- CRISIS ESTRUCTURALES

Se refiere a dinámicas rígidas dentro de la estructura familiar. Se evita el cambio, repitiendo una y otra vez las mismas modalidades de afrontamiento y mecanismos de defensa. Asimismo, se observan grandes dificultades al momento de incorporar nuevas alternativas. Se observa, por ejemplo, en muchas de las familias afectadas por la violencia o con un miembro adicto.

Transitar las crisis en familia

4.- CRISIS DE DESVALIMIENTO

Al principio puede ser parecida a la experiencia de una desgracia inesperada, donde se produce un conflicto de forma abrupta. Sin embargo, la situación que la desencadena no es breve y pasajera, sino que implica una serie de cambios a largo plazo. Cuando un miembro de la familia requiere cuidados especiales conlleva un reordenamiento de la dinámica familiar, con una nueva organización de las tareas y roles.

El poder identificarlas nos permite tomar conciencia de la situación y abordarla con mayor conocimiento y libertad. Los problemas se presentan inevitablemente, pero cada miembro de la familia lo siente y percibe desde un lugar distinto. No obstante, como grupo familiar también se despliegan una serie de mecanismos, mandatos, sentidos y valores propios de ese grupo, que los identifican y marcan su impronta.

El adecuado funcionamiento familiar, requiere que estas crisis sean reconocidas y aceptadas como potenciales problemas o conflictos, con el propósito de poder resolverlas favorablemente.

El apoyo mutuo, la confianza, la paciencia, la empatía, la generosidad, la solidaridad y la cooperación, son recursos muy positivos, habituales en un ambiente familiar saludable.

Una familia funcional se diferencia de la disfuncional, por la manera en que resuelven sus conflictos y no por la ausencia de problemas.

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