La temida toxoplasmosis

... Dra. Luz Marina Quintana – Oftalmóloga, Directora del Programa Nac. de Salud Ocular (MSPBS) »

La toxoplasmosis es una enfermedad por lo general de evolución inofensiva. Sin embargo, durante el embarazo o en personas con déficit de inmunidad, puede suponer un riesgo. La toxoplasmosis está presente en todo el mundo. En la mayoría de los casos, apenas aparecen síntomas o éstos son leves, por lo cual la población generalmente no es consciente de haber padecido la infección.

FORMAS DE TRANSMISIÓN

La toxoplasmosis puede ser adquirida de 2 formas: de la madre infectada al hijo durante el embarazo (forma congénita) o en la edad adulta por vía oral (agua, alimentos o utensilios contaminados o carnes con mala cocción). Una persona puede adquirir la enfermedad por medio de la ingesta involuntaria de los quistes de este parásito.

La toxoplasmosis puede alterar gran parte de la visión, si bien no causa una ceguera total, puede producir discapacidad visual, específicamente en la mácula, que es el área de mayor agudeza visual. Se puede adquirir coriorretinitis, ureitis y vasculitis; estas afecciones pueden ser uni o bilateral, es decir, para uno o ambos ojos.

SÍNTOMAS DE LA TOXOPLASMOSIS

  • Las manifestaciones o síntomas iniciales pueden ser leves: fiebre, falta de apetito, inflamación de ganglios, decaimiento. Estos síntomas pasan muchas veces desapercibidos y se curan solos; sin embargo, en las personas inmunodeprimidas (con cáncer, leucemia o VIH/SIDA) y en las gestantes, las causas son más severas.
  • La enfermedad puede afectar cualquier parte del organismo: cerebro, hígado, músculos, corazón y los ojos. A nivel ocular, puede ser congénita y declararse desde el nacimiento o aparecer posteriormente, con mayor frecuencia entre los 10 y los 20 años; o ser adquirida, y presentarse en cualquier momento.
  • En los niños pequeños predominan manifestaciones como el estrabismo, la leucocoria o pupila blanca y el nistagmo (movimientos oculares espontáneos).
  • En los niños mayores, adolescentes y adultos, los síntomas más comunes son enturbiamiento de la agudeza visual o pérdida de la visión central.

Las complicaciones cerebrales, las afectaciones de la embarazada y el feto, y la pérdida de visión. Lamentablemente, es frecuente la pérdida de la visión central por afectación de la mácula, debido a la predilección del parásito por esta zona de la retina. También la aparición de cataratas, opacidades en el vítreo y desprendimiento de la retina.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la toxoplasmosis se realiza bajo vigilancia médica, por medio de fármacos muy potentes, contraindicados durante la gestación, ya que puede interrumpir el proceso de embarazo. La meta del tratamiento es detener la multiplicación del parásito durante el período activo de la inflamación de la retina y el nervio óptico. Se recomienda a las mujeres que antes de planificar un embarazo, se realicen un chequeo médico para descartar la posibilidad de una toxoplasmosis.

PREVENCIÓN

La temida toxoplasmosis
  • La prevención se basa fundamentalmente en la aplicación de medidas higiénicas, sobre todo en el lavado de las manos después de manipular carne cruda y antes de consumir alimentos. Además, no se debe ingerir la carne cruda o semicocida.
  • Desechar diariamente las heces de los gatos y la arena de las cajas donde defecan, para controlar la diseminación del protozoario.
  • Usar guantes durante las labores de jardinería y cuidar que los niños se laven las manos antes de comer, principalmente si han estado en contacto con tierra.
  • Las medidas de prevención son importantes, sobre todo si una mujer embarazada nunca ha estado en contacto con el patógeno de la toxoplasmosis y, por lo tanto, no ha desarrollado inmunidad contra ese parásito.
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