Todo sobre el ACV..

...Dr. Nicolás Evreinoff – Neurólogo »

El ACV constituye, en la actualidad, uno de los más importantes problemas de salud pública. Es la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano.

¿QUÉ ES UN ACV?

Un accidente cerebrovascular; es una enfermedad aguda, con alteración de la circulación vascular cerebral. Alrededor del 88% son ocasionados por un coágulo sanguíneo o la obstrucción de una arteria que lleva sangre al cerebro. Este tipo de ataque cerebral se denomina accidente cerebrovascular isquémico, también conocido como derrame cerebral.
El 12 % restante es ocasionado por vasos sanguíneos rotos o dañados, que derraman sangre en el cerebro o alrededor de él. Este tipo de ataque cerebral se denomina accidente cerebrovascular hemorrágico

Presentaciones más frecuentes de isquemia cerebral (derrame)

ATENDER RÁPIDAMENTE A ESTAS SEÑALES:

Aparición brutal o rápida de:

  • Debilidad, parálisis, parestesias (sensación hormigueos o edema), pérdida de la sensibilidad o falta de coordinación de la cara, del brazo o de la pierna de un lado del cuerpo.
  • Disminución o pérdida de la visión de uno o ambos ojos, o disminución parcial del campo visual. (no ver hacia alguna dirección en particular, derecha o izquierda: hemianopsia).
  • Pérdida brusca de la palabra o dificultad para hablar o comprender lo que se dice (afasia), problemas para articular o pronunciar las palabras (disartria).
  • Inestabilidad para caminar o caída brusca, trastornos del equilibrio, descoordinación para caminar, en particular asociado a un síntoma precedente.
  • Trastorno de conciencia, estupor o coma. Confusión o agitación (síntoma poco frecuente: descartar otra causa), crisis de epilepsia (síntoma poco frecuente).
  • Vértigo (sensación de giro), visión doble, pérdida unilateral de la audición (poco frecuente), náuseas, vómitos, cefalea (dolor de cabeza) inhabitual.

DESTAQUE - Los accidentes cerebrosvasculares son siempre graves y necesitan un tratamiento especializado y rápido, idealmente PREVENTIVO.

¿Debo actuar ahora?

Para quien se pregunte, cuándo se debe comenzar pensar en la posibilidad de llegar a sufrir un ACV, la respuesta sería AHORA. Por más que no podamos evitar todos los ACV, la gran mayoría puede prevenirse: actuando sobre los factores de riesgo, lo antes posible… antes de los 30 años de edad.

¿En personas de qué edad se suelen dar los ACV?

En la actualidad, suelen darse cada vez más ACV en personas jóvenes, desde 25 años en adelante; que generalmente tenían factores de riesgo que no conocían o no trataban correctamente, tales como: presión alta (hipertensión arterial), sobrepeso u obesidad, sedentarismo, diabetes, síndrome metabólico, eran fumadores o tenían problemas que causaban una coagulación anormal. Por ello es importante hacerse un control de rutina.
Pero también vale decir que por lo general, los ACV son más frecuentes en personas mayores a la edad mencionada.

¿Qué debo hacer?

A los adultos sanos, (con mayor razón si tienen antecedentes o si ya disponen de factores de riesgo) se recomienda consultar con su médico de confianza, médico de familia o clínico general regularmente (al menos cada un año, o según indicación del mismo) desde hoy, sin esperar a enfermarse. Este médico le hará un control de rutina, de la presión, y según antecedentes, un análisis de sangre para tener datos sobre la glicemia (azúcar en sangre), el colesterol y otros valores, para así indicar con qué frecuencia se deben controlar estos parámetros y eventualmente descubrir algún problema de salud o riesgo cardiovascular.

¿Qué medidas higiénico dietéticas tomar?

Las mismas medidas para prevenir problemas cardíacos, pues: “Lo que le hace bien a tu corazón, le hace muy bien a tu cerebro”.
No parece un secreto y quizás las normas básicas de alimentación y de comportamiento saludables, sean los factores más importantes para prevenir los problemas no solo de corazón, sino también para prevenir los ACV e incluso las demencias.
Una alimentación saludable y una rutina de ejercicios físicos mínimos (al menos 15 a 30 minutos diarios de caminata) para no considerarse sedentarios, realmente protegen en gran medida de estos y otros problemas de salud.
Evitar el exceso de bebidas alcohólicas y no fumar, también es una importante medida a considerar.

Ante uno de los síntomas, ¿qué hago?

Determinar la hora del primer síntoma y dirigirse lo antes posible a un hospital si puede hacerlo. Ante su imposibilidad, gravedad o somnolencia, llamar a un servicio de ambulancia o de emergencias rápidamente.
Nunca minimizar la importancia de algún síntoma, los derrames ¡casi nunca duelen!, no ir a acostarse o reposar, ni tomar “algo”, mucho menos tomar medicamentos para bajar bruscamente la presión pues esto puede empeorar el cuadro; tampoco pensar que “ya va a pasar”.
Cada segundo que pasa son células cerebrales que pueden morir... “Tiempo es cerebro”.

Imagine: si ata un hilo con fuerza a un dedo y evita que circule sangre... ¿Qué pasa?

Ahora, debe saber que las células del cerebro son mucho más débiles que las del músculo y mueren mucho más rápido. Lastimosamente, no se ve ni se siente cuando la circulación se detiene.
Cada minuto que pasa, son miles de neuronas que pueden salvarse con tratamiento adecuado.

“Si me enfermo, prefiero no saberlo ni pasar por ese momento”... ¿Ya es irreversible?

Terapias hormonales en la menopausia

No, la conducta médica y pronóstico ante un ACV, tuvo un cambio radical, pues existen avances médicos, de diagnóstico y tratamiento, que hacen posible que exista una “esperanza de curar, sin secuelas”.
Si se llega a un servicio especializado o consulta con un médico preparado (Neurólogo), se puede abrir la arteria afectada y evitar que se produzca el infarto cerebral.

DESTAQUE - Idealmente debe comenzarse el tratamiento antes de las 3 horas del inicio del primer síntoma y máximo (salvo excepciones) 6 horas. Pero como ciertos análisis y estudios son necesarios antes del tratamiento, la celeridad en la que se recurre al hospital es de vital importancia.

CUADROS CLÍNICOS MÁS COMUNES ENCONTRADOS EN LOS ACV SEGÚN SU LOCALIZACIÓN:

Hemisferio izquierdo (dominante):

  • Afasia (problema para hablar y/o entender el habla), hemiparesia (debilidad) o parálisis derecha, anestesia o disminución de sensibilidad derecha, hemianopsia lateral homónima derecha (afecta a la mitad derecha del campo visual de ambos ojos), desvío espontáneo de ojos a la izquierda, disartria, trastornos de lectura, escritura y cálculo.

Hemisferio derecho (no dominante):

  • Negligencia espacial izquierda (ignora existencia de todo lo que está hacia su izquierda, incluso en su imaginación), diaforesis, anosognosia (negación o ignorancia del trastorno) hemiasomatognosia (niega o no reconoce su medio-cuerpo afectado), hemiparesia izquierda, anestesia o disminución de sensibilidad izquierda, hemianopsia lateral homónima izquierda, dificultad para mirar a la derecha y desvío espontáneo de ojos a la derecha, disartria y extinción sensitiva izquierda.

Tronco Cerebral/Cerebelo/Hemisferio cerebral posterior:

  • Parálisis o pérdida de la sensibilidad de los 4 miembros.

Es importante recordar que la mejor medida sigue siendo la prevención: Tome regularmente su medicación si su médico se lo recomendó, haga ejercicios regularmente y cuide su alimentación.

ANTE UNA URGENCIA MÉDICA

  • Emergencias Médicas: 204 800
  • Bomberos: 132
  • Policía Nacional: 911

MEDIDAS HIGIÉNICO DIETÉTICAS Y DE CONDUCTA

  • Caminar o hacer actividad física aeróbica según indicación médica, al menos 15 a 20 minutos al día (una hora con autorización médica) es quizás lo mejor para prevenir problemas neurológicos vasculares y demencias.
  • Consumir de preferencia abundantes verduras y frutas (al menos 5 variedades al día), fibras, cereales. Menor cantidad de azúcares procesados.
  • Disminuir la ingesta de proteínas y grasas saturadas.
  • Priorizar las carnes más blancas y sin grasas: más pescados, menos pollo, mucho menos carne de cerdo y la menor cantidad posible de carne de vaca, pues cuando más roja es peor.
  • Personas con factores de riesgo, consultar con facultativo y/o médico.
  • La alimentación correcta se aprende en la infancia y los padres deben inculcar buenas costumbres alimenticias a los niños pequeños, con el ejemplo.
  • Disminuir o suprimir la ingesta de sal de mesa.
  • No fumar.
  • Si ya toma bebidas alcohólicas, no consumirlas en abundancia, pues se recomienda hasta 1 copa de vino (o 2 copas pequeñas) al día, en lo posible tinto, que parece tener un efecto protector y benéfico. En exceso es dañino como todas las bebidas alcohólicas. Si no toma bebidas alcohólicas: mejor.
  • Respetar la medicación que su médico le indicó: en especial medicamentos para la hipertensión, diabetes, antiagregante plaquetario, que deben tomarse en general todos los días, no según necesidad. No deje de consultar a su médico si tiene dudas.
  • Si está muy irritable, impaciente, nervioso, estresado, tiene problemas de memoria, atención, concentración, sueño. Se emociona exageradamente con situaciones banales, siente melancolía o tristeza, pérdida de la motivación o de las ganas de hacer cosas o vivir: consulte a su médico, pues una persona saludable no debería tener esos síntomas (que necesitan tratamiento). Confíe en su médico
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