El síndrome de ...

... Peter Pan - Dra. Yolanda Alderte – Psicóloga »

En los años 80, el psicólogo Dan Kiley observó que algunos de sus pacientes se negaban a aceptar las responsabilidades implícitas a la edad adulta, agrupando los comportamientos que éstos presentaban bajo el nombre de “Síndrome de Peter Pan”. Es más frecuente en varones y habitualmente se asocia a problemas para proporcionar seguridad a otra persona, ya que ellos mismos son los que necesitan sentirse protegidos por otros.

LOS RASGOS DE COMPORTAMIENTO SEGÚN DAN KILEY

  • Parálisis emocional: las emociones están atrofiadas, no son expresadas de la misma forma en que se manifiestan.
  • Dilaciones: durante la etapa de desarrollo, dejan de hacer las tareas, "yo no sé, no me importa".
  • Impotencia social: por más que lo intenten, les cuesta hacer verdaderos amigos.
  • Pensamiento mágico: "si no pienso en ello desaparecerá, si pienso que será diferente lo será", les cuesta pedir disculpas.
  • Relación con la madre: la ira y la culpa les produce una ambivalencia abrumadora hacia la madre.
  • Relación con el padre: se siente alejado de él, ansía estar cerca pero ha decido que no puede recibir su amor ni su aprobación.
  • Fijación sexual: la impotencia social se extiende hasta el plano sexual, su inmadurez y su necesidad suele ahuyentar a la mayoría de las mujeres.

CAUSAS DEL SÍNDROME DE PETER PAN

Puede ser consecuencia de múltiples factores (rasgos de personalidad, estilo de afrontamiento de los problemas, etcétera). De todos ellos, el más importante tiene que ver con la infancia; una infancia excesivamente feliz que el paciente puede llegar a idealizar, o bien, una infancia completamente infeliz, carente de afecto. Por otro lado, la mayoría de los estudios sostienen que es frecuente en casos en que no ha existido un aporte afectivo estable, la educación ha sido demasiado permisiva o ha existido déficit escolar.

PERFIL DE PACIENTE CON EL SÍNDROME DE PETER PAN

  • Intenso deseo y necesidad de ser cuidado por otras personas que él considera “más fuertes”.
  • Incapacidad de comprometerse y de cumplir promesas.
  • Incapacidad para asumir sus propias responsabilidades. Prefiere que lo hagan otros. Por eso, busca a otra persona que asuma el papel de su “padre”/"madre”.
  • Quejas y críticas constantes acompañadas a su vez por la incapacidad de proporcionar afecto a otras personas.
  • Tendencia al egoísmo; siente que todo debe girar en torno a él y se ofende cuando esto no ocurre.
  • Dependencia especialmente emocional, aunque también es frecuente que exista dependencia económica.
  • Su comportamiento es negativista o rebelde.
  • Falta de empatía: este hecho le dificulta las relaciones sociales y le puede llevar a aislarse socialmente, lo que contrasta con un elevado miedo a quedarse solo.
  • Baja autoestima, lo que les produce una bajísima tolerancia a la frustración.
  • Rasgos de personalidad narcisistas.
  • Suelen sentirse insatisfechos con sus logros, pero no hacen nada para mejorar su situación.
  • Verbalizan no querer envejecer, pudiendo idealizar su juventud.

CONSECUENCIAS

A nivel emocional son frecuentes los niveles de ansiedad elevados y de tristeza, pudiendo adoptar estos últimos la forma de depresión cuando no son tratados. Al mismo tiempo, la persona se siente poco realizada con su vida, ya que el no asumir responsabilidades le hace también no disfrutar de los retos, lo que indudablemente repercute en sus niveles de autoestima.

CÓMO SUPERAR EL SÍNDROME DE PETER PAN

El síndrome de Peter Pan

Estos cuadros son tratables, pero no se modifican a corto plazo. La recuperación comienza cuando el paciente comprende que tiene un problema, replantea su vida y ejerce una autocrítica. La persona tiene que aprender a manejar situaciones de frustración sin victimismos. Además, debe aprender a preocuparse por las necesidades de las personas de su entorno, no sólo por las propias.

Para superar el síndrome de Peter Pan hay que ser capaz de asumir compromisos, es decir, de asumir responsabilidades. Sin embargo, la autosuperación del Síndrome de Peter Pan no siempre es posible. En estos casos la terapia psicológica es la mejor solución. La ayuda profesional de un psicólogo experto permitirá profundizar en el origen del problema dotando a las personas de las herramientas necesarias para tolerar la frustración, para comunicarse y para comprender a las personas de su entorno. Ser Peter Pan es quedarse en la infancia. Ser maduro es avanzar hacia el futuro.

PREVENCIÓN

Debido a que la primera causa reside en el estilo educativo recibido en la infancia, los adultos que rodean al niño, especialmente los padres, son los principales agentes preventivos de este problema.

Los niños deben también aprender a asumir responsabilidades ajustadas a su edad. Muchos padres evitan esto pensando que su hijo será más feliz si la vida le resulta más cómoda. Por otro lado, un estilo educativo hostil, rígido y con carencias afectivas importantes también podría predisponer al padecimiento del síndrome. Por lo tanto, el éxito de su prevención reside en educar de una manera en la que el amor incondicional se combine con unas pautas de responsabilidades propias de la edad.

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