El sindrome de

... Burnout: Cuando el cerebro no da más - Dr. Néstor Girala – Esp. en Psiquiatría General de Adultos »

La palabra burnout (contracción de burn out, literalmente: "quemado") puede asociarse con populares expresiones como "estoy fundido", "agotado", "no doy más", "tirar la toalla", y hasta el infantil "no juego más", referido a un límite que se ha traspasado y que pone en serio riesgo la integridad física y emocional. Es un trastorno emocional provocado por el trabajo y conlleva graves consecuencias físicas y psicológicas cuando se somatiza. Es el principal originador de numerosas bajas laborales. El síndrome del burnout, a veces confundido con estrés laboral, ha sido definido por los especialistas como el nuevo mal del siglo.

¿Quién está en riesgo de padecer el síndrome de burnout?

Puede ser más propenso a experimentar el síndrome si: se identifica tan fuertemente con el trabajo que le falta un equilibrio razonable entre su vida laboral y su vida personal; intenta ser todo para todos; trabaja en empleos relacionados con actividades que vinculan al trabajador y sus servicios directamente con clientes. Esto no significa que no pueda presentarse en otro tipo de labores, pero en general doctores, enfermeras, consultores, trabajadores sociales, maestros, vendedores puerta a puerta, encuestadores, oficiales de cobro y otros muchos oficios y profesiones tienen mayor riesgo de desarrollar la condición; siente que tiene poco o ningún control sobre su trabajo; su trabajo es monótono.

Síntomas

  • Agotamiento emocional: un desgaste profesional que lleva a una pérdida de energía, fatiga a nivel físico y psíquico.
  • Despersonalización: se manifiesta en actitudes negativas en relación con los usuarios/clientes, se da un incremento de la irritabilidad, y pérdida de motivación.
  • Falta de realización personal: disminución de la autoestima personal, frustración de expectativas y manifestaciones de estrés a nivel fisiológico, cognitivo y comportamiento.

Causas del agotamiento en el trabajo

  • La falta de control o incapacidad de influir en las decisiones que afectan a su trabajo.
  • Expectativas laborales poco claras, la persona no está segura de su grado de autoridad o la de su superior.
  • La dinámica de trabajo disfuncional, trabaja con una persona conflictiva, se siente menospreciado porque no se reconoce su esfuerzo.
  • Mal ajuste de empleo, el trabajo no se ajusta a sus intereses y habilidades.
  • Los extremos de la actividad, un trabajo monótono o caótico, necesita energía constante para permanecer centrado, lo que puede contribuir a niveles más altos de fatiga y agotamiento.
  • Desequilibrio entre la vida laboral, familiar y social, el trabajo ocupa gran parte del tiempo y esfuerzo y no se tiene tiempo para estar con la familia y amigos.
El síndrome de Burnout: Cuando el cerebro no da más

Consecuencias del agotamiento en el trabajo

Ignorar o no tratar el síndrome de burnout, puede tener consecuencias significativas, incluyendo: estrés excesivo, fatiga, insomnio, desbordamiento negativo en las relaciones personales, depresión, ansiedad, consumo de alcohol o drogas, deterioro cardiovascular, colesterol elevado, diabetes, infarto cerebral, obesidad o pérdida de peso, defensas bajas, úlceras, dolores musculares, migrañas, desórdenes gastrointestinales, alergias, asma, alteración del ciclo menstrual.

Se debe consultar con el médico o con un profesional en salud mental para identificar o descartar la existencia de condiciones de salud subyacentes.

Medidas para afrontar el síndrome de burnout

  • Administre los factores estresantes, una vez identificados, hacer un plan para resolver los problemas.
  • Evalúe sus opciones: manifieste las preocupaciones a su superior. Tal vez puedan llegar a un acuerdo.
  • Ajuste su actitud: establezca relaciones positivas con los compañeros para lograr mejores resultados. Tome descansos cortos durante el día.
  • Busque apoyo: ya sea de los compañeros de trabajo, amigos o familia. Esto puede ayudar a lidiar con el estrés y la sensación de agotamiento. Si tiene acceso a un programa de asistencia al empleado, utilice los servicios disponibles.
  • Evalúe sus intereses, habilidades y pasiones: puede ayudarle a decidir si debe considerar un trabajo alternativo, menos exigente o que se ajuste mejor a sus intereses y valores.
  • Realice actividad física regular: puede ayudarle a lidiar con el estrés y desconectarse del trabajo.
  • Es importante no hacer del problema algo más grave, confundiendo el síndrome con una enfermedad. Ni lo es, ni sus desencadenantes tienen por qué somatizarse si se procede correctamente.
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