“No todo lo ...

... que chilla (sibilancia) es asma” >> Dr. Bernardo Sánchez

No todo lo que chilla (sibilancia) es asma

Este antiguo aforismo médico devela una realidad: son muchas las afecciones respiratorias del niño pequeño que cursan con sibilancias, por lo que varias enfermedades deberán ser tenidas en cuenta para el diagnóstico y su posterior correcto tratamiento

¿Qué es la sibilancia?

La sibilancia se define como un ruido respiratorio musical cuando el niño presenta una obstrucción en las vías aéreas de los pulmones, por lo que se produce una vibración de las paredes que van a generar un sonido audible. Se pueden encontrar diferentes tonos simultáneos en varias zonas del tórax y principalmente ocurre durante la espiración (expulsión del aire de los pulmones). También este ruido se presentan en la inspiración.

El 20% de los niños menores de 1 año, han presentado sibilancias por lo menos en una ocasión, casi el 33% a los 3 años de edad y casi el 50% a los 6 años. El hallazgo de sibilancias es algo inespecífico, una manifestación común de diferentes enfermedades, que pueden atentar contra la vida del paciente si éstas no se diagnostican a tiempo. La mayoría de estos episodios los desencadenan las infecciones virales; pero de todos estos niños, aproximadamente un 20% desarrollarán asma atópica persistente.

¿El asma es una de las causas en los niños que tienen chillido de pecho?

El asma es la causa más frecuente de sibilancias dentro del grupo pediátrico, sobre todo en pacientes pre-escolares y escolares, las sibilancias constituyen el signo clínico fundamental para pensar en el diagnóstico del asma.

Existen niños en los que los síntomas se inician durante los primeros meses de la vida y desaparecen para siempre alrededor de los 3 años, son los niños que han nacido con unos bronquios disminuidos de calibre y con función pulmonar afectada, a los que podemos denominar “con sibilancias transitorias”.

Otros niños que presentan “sibilancias persistentes”, son aquellos que siguen presentando sibilancias más allá de los 3 años, es el tipo más frecuente y cuyos padres son asmáticos, ambiente de fumador pasivo y que han padecido bronquiolitis en la etapa más temprana de su vida.

Finalmente, existen “niños con sibilancias tardías”, en éstos los síntomas se inician entre los 3 y los 6 años de edad, presentan ya generalmente sensibilización alérgica y su función pulmonar se mantiene estable por lo menos durante la infancia.

¿Cuáles de estos niños citados son los verdaderos asmáticos?

Están bien descritos cuáles son los factores de riesgo para desarrollar asma, obtenidos a través de lo que se denominan índice de riesgo y criterios, donde se infiere una gran probabilidad de que algunos de estos niños tengan asma. Además el profesional médico utilizará todos los medios de diagnóstico disponibles para que finalmente se diagnostique asma.

¿Cuándo sospechar que no es asma?

Recordemos que la sibilancia es un signo clínico y representa sólo la punta de un iceberg, en donde se pueden dejar pasar posibles diagnósticos si éstos no se toman en cuenta.

Hay que considerar otros diagnósticos alternativos, sobre todo cuando no hay una adecuada respuesta al tratamiento realizado, los síntomas ocurren exclusivamente con los episodios gripales o sólo hay episodios de tos sin sibilancias ni dificultad respiratoria.

Cuando los síntomas se presentan desde el nacimiento o cerca del mismo, debemos pensar en: displasia broncopulmonar, alteraciones congénitas del desarrollo; cuando hay una historia familiar de alguna enfermedad pulmonar grave: en una fibrosis quística o una enfermedad neuromuscular.

Otras veces cuando la tos es muy persistente y húmeda (con abundante catarro) debemos pensar en bronquiectasias, bronquitis aguda viral o bacteriana, aspiración, Inmunodeficiencias y además la fibrosis quística.

Cuando nos encontramos en presencia de vómitos y dificultad para tragar los alimentos, tenemos que pensar en la enfermedad por reflujo gastroesofágico o problemas en la deglución.

Cuando existe ronquera, vos o llanto anormal, se piensa en problemas de laringe y tráquea. También en los niños con sibilancias y tos que no ceden, se suele pensar en cuerpo extraños, anillo vascular, tuberculosis y enfermedades cardíacas.

En resumen, es necesario recordar que si bien el asma es la enfermedad crónica más frecuente en los niños con chillido de pecho (sibilancias), debemos saber que no siempre todos los niños que tengan este síntoma van a mejorar con las aerocámaras y los broncodilatadores; por lo tanto se debe establecer un diagnóstico diferencial.

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