Ser padres ...

... hoy en día - Aurora Bachem – Psicóloga y Psicoanalista »

En un mundo globalizado y saturado por tanta información; con las estructuras sociales debilitadas y la existencia de determinados círculos donde las personas se encuentran “indignadas” y sobre todo, desorientadas y confundidas; ser padres es todo un desafío. La crianza compartida con maestros, abuelos, tíos, etc., aparentemente es muy simple pero en la realidad, no es así.

¿Cómo describir lo que los niños experimentan y sienten?. Su mundo emocional es igual o más complejo que el nuestro, justamente por todas estas situaciones que se presentan hoy día. El futuro va a depender de la capacidad de los padres de dar importancia a sus emociones y hacerles conscientes de ellas.

Comúnmente durante la crianza de los hijos, los padres repiten sus vivencias, algunas conscientes y otras inconscientemente. De allí la importancia de hacer una revisión de qué cosas esperamos de nuestros hijos, ya que normalmente nos enorgullecen algunas actitudes parecidas a rasgos de familiares queridos, y otras veces, estas mismas actitudes rechazamos u odiamos en ellos. Desde esta lógica, los padres son los primeros que deberían poder ser conscientes de sí mismos. Si se pone difícil la relación con el hijo, buscar una ayuda especializada para madurar y afianzarse en aquellos problemas no resueltos que cada uno de los padres guardan en su interior, tales como; penas, miedos, traumas, dolores, inseguridades. O al menos encontrar un modo particular de entender lo que ocurre, para poder dar un giro radical no sólo en la relación con los hijos, sino que también con la pareja y en la vida.

De esta manera podemos sentirnos más seguros para transmitir a nuestros hijos un futuro de libertad, seguridad y autonomía. Libre de conflictos, trastornos y enfermedades que muchas veces no son otra cosa que la somatización de los conflictos paternos.

Ser padres hoy en día

El propósito de cambiar, crecer primero como padres para poder criar a los hijos, es construir un mundo mejor para ellos, donde puedan ser libres, de sentir y de pensar; de elegir y crear, y esto solamente se logra con un deseo puro donde se ejerza la ley con amor, muy diferente a lo que es “malcriar”, que es un amor sin ley. Esto dará pie a una organización psíquica más sólida y con sentido del humor, lo cual es parte de la capacidad de jugar y de simbolizar.

Desde esta perspectiva los padres tendrían no solo el poder de hacer felices a sus hijos, sino también la posibilidad de transformarlos en seres sanos, desde el punto de vista físico y psicológico, ya que el amor es una necesidad para sentirse seguros, protegidos y valorados. El que pueda experimentar esto en su primera infancia, tendrá la seguridad de poder enfrentar las miles de situaciones que implican la vida misma. Es por eso que para amar es necesario que antes nos hayan amado.

Ésta es la única manera en que el niño podrá conciliar el principio del placer, con el principio de realidad. Y así podrá enfrentar este mundo globalizado y confundido con tanta información, donde los valores y los principios se encuentran fuera de foco y la sociedad de consumo nos enfrenta a una pantalla llena de imágenes inexistentes, donde los superhéroes son máquinas hiperpoderosas; donde el bien y el mal no se distinguen porque conviven en un mundo con un grado exacerbado de violencia, la cual se encuentra como eje principal de sus argumentos.

Un ambiente cálido y seguro, provisto de espacio y de relaciones afectuosas, permitirá un desarrollo íntegro y comenzar un proceso de subjetivación social.

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