La salud mental ...

... del adulto de hoy - Aurora Bachem – Psicóloga y Psicoterapeuta - Tel: 227-665 »

Según diferentes datos obtenidos, la salud mental ha sido definida de múltiples formas por autores de diferentes culturas. Los conceptos de salud mental incluyen el bienestar subjetivo, la autonomía y potencial emocional, entre otros. Sin embargo, las precisiones de la Organización Mundial de la Salud establecen que no existe una definición oficial sobre lo que es salud mental y que cualquier definición estará siempre influenciada por diferencias culturales, suposiciones, disputas entre teorías profesionales, la forma en que las personas relacionan su entorno con la realidad, entre otras cuestiones.

En cambio, un punto en común en el cual coinciden los teóricos es que “salud mental” y “enfermedad mental” no son dos conceptos simplemente opuestos, es decir, la ausencia de un desorden mental reconocido no indica necesariamente que se goce de salud mental y viceversa, sufrir un determinado trastorno mental no constituye siempre y necesariamente un impedimento para disfrutar de una salud mental razonablemente buena.

Dado que es la observación del comportamiento de una persona en su vida diaria, el principal modo de conocer el estado de su salud mental en aspectos como el manejo de sus conflictos, temores y capacidades, sus competencias y responsabilidades, la manutención de sus propias necesidades, la forma en que afronta sus propias tensiones, sus relaciones interpersonales y la manera en que dirige una vida independiente, el concepto es necesariamente subjetivo y culturalmente determinado. Ya decía Freud que una persona sana es aquella que puede trabajar y amar.

Pero hoy día, además de dividir las enfermedades mentales y trastornos emocionales en psicológicas y psiquiátricas, tenemos que agregarle una esfera para determinar la causa y el tratamiento correspondiente: las enfermedades causadas por el uso y abuso de la tecnología.

Según algunas publicaciones, las 5 enfermedades mentales más comunes del siglo XXI son:

Depresión. Este trastorno del estado de ánimo afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en ocasiones se debe a problemas de salud física, como cardiopatías. Pero también hay circunstancias como las presiones económicas, el desempleo o los conflictos que aumentan el riesgo de padecerla. Sin olvidar que una de cada cinco embarazadas sufre depresión tras el parto.

Fobias. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), cerca de 19 millones de adultos padecen algún tipo de fobia, es decir, un tipo de trastorno de ansiedad consistente en un miedo irracional y exagerado ante objetos, situaciones o actividades. La más común es la fobia social, pero existen otras como la amaxofobia (miedo a conducir) y la aerofobia (fobia a los aviones).

Trastornos de la conducta alimentaria. Los más habituales son la anorexia o rechazo a mantener el peso corporal por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla; la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Últimamente han surgido otros nuevos como la vigorexia, la ortorexia y la ebriorexia.

La salud mental del adulto de hoy

Mal de Alzheimer. Considerado una pandemia, se trata de un tipo de demencia irreversible que destruye el cerebro progresivamente causando pérdida de la memoria, deterioro cognitivo y comportamiento impredecible, entre otros síntomas. Surge un nuevo caso cada cuatro segundos.

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Afecta al cinco por ciento de los niños y adolescentes entre 4 y 17 años. Se caracteriza por escasa capacidad de concentración, comportamiento impulsivo, dificultad para seguir instrucciones y completar tareas.

Y las relacionadas con la tecnología:

Nomofobia: Este término, derivado de las tres palabras 'no', 'móvil' y 'fobia', habla por sí mismo. Describe la angustia causada por no tener acceso al celular, y puede variar desde una ligera sensación de incomodidad hasta un ataque grave de ansiedad. Efectivamente, muchos son propensos a experimentar miedo al darse cuenta que su móvil no está donde debería estar.

Phubbing: Término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing. Consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a su persona.

Cibercondría: Otro trastorno muy común. Los que lo sufren se convencen de que padecen alguna o varias enfermedades de cuya existencia se han enterado en internet. El problema es que uno puede empezar a encontrarse realmente mal a causa del efecto nocebo, lo contrario al efecto placebo.

Fomo: Fear of missing out

Miedo a perderse las cosas. Es un concepto relativamente nuevo, del que muchos ya tienen idea y que para otros está más que claro en que se ha convertido en parte integral y alarmante de sus vidas. Creo que las redes sociales, en especial Twitter, son unos de los desencadenantes más grandes de este fenómeno. Sufrir de FOMO es vivir con la ansiedad perpetua de que están pasando demasiadas cosas y que no podemos prestar atención a todas. De sentir que los demás se están divirtiendo a lo grande cuando vemos sus fotos en Facebook o Instagram, mientras nosotros estamos bajo una montaña de mucho "hacer nada".

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