Adolescencia: ...

... ¿Cuál es el rol adecuado de los padres? - Lic. Noelia Sabolansky - Psicóloga Clínica »

La adolescencia es principalmente una época de cambios. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características peculiares.

Además de los cambios emocionales y en la personalidad, también se producen cambios físicos y cognitivos. Su cuerpo cambia y su pensamiento se revoluciona; encuentran nuevos amigos, nuevos valores y creencias.

Estos cambios generan inseguridad y estrés ante lo incierto y estos sentimientos a su vez se descargan de diferentes formas, según cada joven. Pueden reaccionar de forma impulsiva, rebelde, o bien, volverse jóvenes introvertidos y callados.

¿Qué podemos hacer los padres para acompañarlos en esta etapa?

Primero entender que la adolescencia es natural, todos pasamos por ella. Es una etapa necesaria para convertirnos en adultos y no ser un eterno niño. Comprendiendo estas dos cosas, no podemos ir en contra de ella, confrontar a nuestros hijos y pelear todo el tiempo.

Debemos aceptar que estamos en esta etapa, fluir con ella y aprender a surfear de la mejor manera este momento que están pasando nuestros hijos.

¿Cuál es la mejor manera?

Un grupo de psicólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona, describen la “La Fórmula Mágica” para tratar con adolescentes, con la siguiente pirámide:

Está graficado en forma de pirámide porque el grupo de iguales, sus amigos, son lo más importante en esta etapa. El joven deja de confiar e idolatrar a sus padres y pasa a tener una relación cotidiana, continua y hasta imprescindible con sus pares. El adulto debe respetar esto, porque es mediante la exogamia y el contacto con otros, que adquiere las habilidades sociales que necesitará, encuentra su grupo de pertenencia y forma su personalidad.

Los dos cuadrantes del medio de la pirámide, refieren a qué tipo de comunicación tener con un hijo adolescente. La fórmula mágica propone no agobiar y no adoctrinar. Es decir, si queremos conversar, sería recomendable preguntar si quiere hablar en ese momento y respetar cuando no lo desea.

Manifestar al adolescente que estamos disponibles y abiertos a hablar de lo que necesite, sin tener que necesariamente tratar temas íntimos, parece ser parte de la fórmula mágica, como una forma de evitar que se cierre y no quiera contar nada. Si deseamos darle una información, esta debe ser concreta y precisa, las charlas largas y los consejos no funcionan bien para el adolescente. La idea es informar, no aconsejar; estar cerca, no encima.

Y por último, debemos entender que no hay que tratar a los adolescentes como niños, esto les puede molestar y generar confusión. Son adultos en potencia y como tal tienen deberes y responsabilidades que antes no tenían. Por ejemplo, cuando se habla de tareas de la casa, obligaciones escolares, salidas con amigos; debemos llegar a acuerdos. Y si los mismos no son cumplidos, deben tener una consecuencia.

¿Cómo llegar a un acuerdo de convivencia y cómo poner límites?

Adolescencia: ¿Cuál es el rol adecuado de los padres?

Los acuerdos se conversan y se discuten, aunque la última palabra la tengan los padres, es importante poder escuchar sus necesidades.

Los límites deben ir acompañados siempre de las consecuencias correspondientes, y estas se aplicarán cuando se hayan roto los límites.

Las consecuencias enseñan sobre el nivel de responsabilidad del adulto y no deben estar relacionadas con restricciones, como confiscarles el celular o prohibirles salir. Estos son valores muy preciados para ellos y lo único que se consigue es despertar odio y rechazo. Estas consecuencias podrían ser nuevas responsabilidades o tareas, que se suman a las anteriores, que les ayude a comprender que se han hecho acreedores de las mismas por haber roto un acuerdo y de hecho podrían estar relacionadas con lo ocurrido.

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