Riesgos de ...

... la automedicación - Dra. Diana Yuruhán – Especialista en Medicina Interna y Medicina Familiar »

Existen varias enfermedades vanales que pueden ser tratadas sin necesidad de prescripción médica como el resfrío común o un dolor de cabeza que se presenta habitualmente o las personas asmáticas que ya conocen como nebulizarse o que medicación tomar cuando se sienten con las crisis, el problema surge cuando la persona se prescribe o recibe prescripción de fármacos en forma empírica de personas no preparadas para el efecto.

Esta práctica se ha dado principalmente por la dificultad de acceso a servicios de salud, por las recomendaciones de familiares y amigos acerca del buen resultado de tal o cual medicamento y también por la publicidad que asegura mejoría o curación rápida y fácil.

Lo que no se expresa es que los medicamentos no funcionan igual para todas las personas y solo el profesional de salud está capacitado para saber cuál es el medicamento apropiado y la dosis necesaria de acuerdo al cuadro y al historial médico del paciente.

Entre los riesgos más frecuentes encontramos los siguientes:

  • Un paciente ya automedicado puede recibir un diagnóstico incorrecto dado que la enfermedad puede “enmascararse” detrás del medicamento recibido.
  • La no consideración de los efectos secundarios puede resultar fatal, creándose reacciones adversas o resistencias al medicamento.
  • Ocurren farmacodependencias sobre todo con los inhibidores del sistema nervioso central (sedantes, ansiolíticos, fármacos para dormir). Una sobredosis de este grupo de medicamentos puede provocar desde irritabilidad, caídas, accidentes de tránsito hasta un paro cardiorespiratorio.
  • Puede haber reacciones alérgicas, éstas no necesariamente ocurren en la primera toma, pueden generarse después de varias aplicaciones.
  • La intoxicación es otro riesgo, o las sobredosis que generalmente se manifiestan a través de náuseas, vómitos, visión borrosa, temblores, lesiones cutáneas, insomnio.

Veremos algunos fármacos de uso corriente que pueden ser riesgosos mal utilizados:

Riesgos de la automedicación
  • Antiespasmódicos: los antiespasmódicos pueden enmascarar cuadros graves como el de apendicitis aguda al hacer pasar el dolor y retrasar la consulta. Tampoco deben ser administrados en caso de diarrea que tenga moco, pus o sangre, dado que las mismas son infecciosas. Tampoco deben ser administrados en caso de dolor abdominal por estreñimiento o luego de un traumatismo abdominal.
  • Analgésicos. Se ha comprobado que el acido acetil salicílico y sus derivados, en el caso de los niños, puede causar daño hepático si se administra mientras se padece una enfermedad viral. Los analgésicos también pueden enmascarar cuadros potencialmente severos y retrasar el diagnóstico correcto
  • Antiinflamatorios no esteroidales. Están relacionados directamente a cuadros de gastritis y hemorragias digestivas si se les toma sin supervisión médica.
  • Vitaminas: En general, un ser humano que mantiene una alimentación balanceada no necesita de complementos vitamínicos. Además, todos los científicos coinciden en que la mejor manera de obtener vitaminas, es a través de alimentos naturales, tanto animales como vegetales. Los suplementos vitamínicos en forma inapropiadamente ingeridos pueden dar efectos colaterales propios de la sobredosis de las vitaminas en forma individual, así la vitamina A en exceso puede ocasionar cefalea y coloración amarillenta de la piel y mucosas; las vitaminas del complejo B pueden dar acné, mareos; la vitamina E en algunos casos se reportó relación con hepatitis, el hierro en exceso puede depositarse en sitios anómalos como el músculo, ocurriendo lo mismo con el exceso de calcio.
  • Antibióticos: los antibióticos deben recibirse bajo prescripción médica respetándose la dosis, el intervalo de administración y la duración del tratamiento, en caso contrario se genera una situación conocida como “resistencia medicamentosa de los gérmenes” donde los mismos ya no son afectados en el futuro por los antibióticos. Además hay que considerar que el 85% de las enfermedades respiratorias son de origen viral, el antibiótico no surte ningún efecto positivo, al contrario, sólo desprotege al cuerpo de otras infecciones.
  • Cremas tópicas: no todas las cremas tópicas contienen lo mismo ni sirven para “todo”. Se debe considerar que la presencia de corticoides en muchas de ellas pueden exacerbar cuadros infecciosos de hongos o bacterias además de ocasionar manchas en sitios expuestos.
  • Antihipertensivos: deben ser prescriptos por un médico, el mismo indicará la periodicidad de la ingesta y estará atento a los efectos colaterales que puedan aparecer ante los cuales cambiará de fármaco de acuerdo a su criterio y conocimientos. No se puede ingerir ocasionalmente de un tipo y luego cambiarlo ya que podrán aparecer efectos perniciosos además del “rebote” de las cifras de presión arterial.
  • Diuréticos: son fármacos que cuentan con indicaciones precisas de utilización por el médico y no pueden ser utilizadas para condiciones como por ejemplo el deseo de bajar de peso. Muchos ocasionarán en la persona efectos adversos como la pérdida de electrolitos (sales del cuerpo), suba de azúcar o lípidos que al no ser considerados por el profesional sanitario podrían ser perniciosos.
  • Antiácidos: El uso excesivo e indiscriminado de estos productos puede ocasionar serios problemas de salud. Antiácidos que contienen hidróxido de aluminio solo o en combinación con hidróxido de magnesio, puede interferir con la utilización del fósforo en el organismo, ocasionando alteraciones y deficiencias en el sistema óseo. Los antiácidos con carbonato de calcio producen daño renal que, en muchos casos, es irreversible. También interfieren con la absorción de innumerables fármacos.
  • Descongestionantes Nasales: Contienen ingredientes activos que interactúan sobre el sistema nervioso central y su abuso o sobre dosificación puede producir convulsiones, taquicardia, alteraciones del estado de conciencia.

Considerar en general siempre las indicaciones en forma precisa con dosis, intervalo de medicación y duración del tratamiento, así mismo respetar las recomendaciones referentes a la ingestión con los alimentos o alejados de ellos, así como el evitar ingerir ciertos alimentos u otros fármacos en simultáneo. El éxito del tratamiento depende en gran medida de la exactitud del cumplimiento de las recomendaciones y de las prescripciones, por lo que si tiene alguna duda, no debe quedarse con la misma sino evaluarlas con su médico.

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