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Lic. Carolina Sosky - Nutricionista

La preocupación por bajar de peso y mejorar la estética es una demanda de todos los tiempos; hombres y mujeres históricamente han recurrido a algún tipo de dieta o método “milagroso” con el fin de perder esos molestos kilos de más para una fiesta, viaje, evento especial o para lucir un traje de baño en el verano.

Hoy en día, y con los avances científicos en materia de nutrición y salud, sabemos más sobre cuáles métodos son seguros y muy beneficiosos para la salud, y cuales podrían suponer más riesgos que beneficios en pos de mejorar la silueta.

Algunos puntos a considerar antes de seguir una dieta para perder peso:

1. La dieta que propone una pérdida de peso rápida: bajar más de 1 kilo por semana, puede ser riesgosa, ya que, inicialmente, el cuerpo se adapta a la dieta perdiendo agua, músculo y, por último, grasa. Cuando se pierde peso de manera abrupta, es más fácil recuperar nuevamente el peso perdido en forma de grasa y no de músculo.

2. Si la dieta es muy restrictiva y difícil de seguir, es casi i,mposible que se pueda sostener por mucho tiempo, esto no sólo genera frustración sino también una rápida recuperación del peso perdido a causa de atracones y compulsiones posteriores al abandono de la dieta.

3. Si la dieta incluye pastillas y otros métodos no convencionales para perder peso, puede ser riesgosa y tener efectos secundarios indeseables para la salud.

4. Si eliminan ciertos alimentos como los carbohidratos (pasta, arroz, pan, harinas, cereales. etc.), puede generar mareos, malestar, náuseas y agotamiento; la limitación de carbohidratos produce un desequilibrio orgánico que puede repercutir en un aumento de la fatiga y el cansancio.

5. Las dietas que estimulan el consumo excesivo de los alimentos ricos en proteínas (carnes blancas, rojas, leche, huevo y queso), no son aptas para personas con problemas renales, colesterol e hipertensión, por aportar al organismo una gran cantidad de grasas saturadas, perjudiciales para el mismo.

6. Si proponen una variedad muy limitada, como por ejemplo la dieta de las frutas, de sopas etc., pueden resultar monótonas y aburridas; además de muy limitadas en nutrientes, lo que puede generar ciertas deficiencias, en estas dietas también existe el riesgo de recuperar los kilos perdidos una vez terminada, porque la reducción del peso se debe en gran medida a la perdida de líquido.

7. Si la dieta promueve una ingesta calórica menor a 1200 calorías diarias, el cuerpo no contará con las calorías básicas para mantener las funciones vitales (respiración, latidos cardíacos, funcionamiento normal de los órganos y de los procesos metabólicos). Las dietas que aportan menos de la cantidad de calorías necesarias, además de ser insostenibles en el tiempo, comprometen el funcionamiento normal del organismo.

Riesgos de algunas dietas de moda para perder peso

Algunas dietas de moda:

Dieta cetogénica

Anteriormente, conocida como Atkins, Dukan o Scardale, son dietas que prometen bajar hasta 12 kilos por mes con las consecuencias que ello conlleva, como ser el efecto yo-yo.

Estas dietas se basan en la cetosis, un estado metabólico que se produce por la carencia de hidratos de carbono, lo cual induce a quemar grasas con el fin de obtener energía. La reducción exagerada de carbohidratos en estas dietas, basadas sobre todo en el consumo de mucha proteína o alto consumo de grasas, puede dar lugar a problemas renales, hepáticos, aumento de lípidos en sangre, desequilibrios intestinales y otros problemas de salud, sumado a que la dieta no favorece a crear hábitos saludables por ser poco sostenible en el tiempo.

Dieta de Ayunos

Las dietas de ayuno o ayunos intermitentes suelen consistir en comer solo 500 calorías 1 o 2 días a la semana, o pasar de 12 a 18 horas al día sin comida. Mantener el cuerpo en total inanición por uno o dos días o varias horas al día puede ser muy peligroso, en especial en pacientes con diabetes u otras patologías, donde se verifican dificultades para regular el nivel de azúcar en la sangre, además, el ayuno prolongado promueve al descontrol alimentario una vez que se empiezan a ingerir nuevamente los alimentos, con lo cual el resultado puede ser inverso al esperado.

Dietas Fit

Son dietas muy populares entre las personas que frecuentan los gimnasios, promueven el aumento de la masa muscular y la pérdida de grasa a través de la ingesta de grandes cantidades de alimentos proteicos (claras de huevo, pollo, pescado, etc.) y carbohidratos complejos (arroz integral, papa, batata, etc.), acompañada de la práctica deportiva diaria además de suplementos y batidos proteicos; sus riesgos, cuando estas dietas no son bien planificadas o supervisadas, son el excesivo consumo de proteínas (muchas veces hasta más de 12 claras de huevo diarias sumadas a otros alimentos proteicos) lo cual puede conllevar a problemas renales, deshidratación, problemas hepáticos, entre otros, como también: palpitaciones, mareos y taquicardias, debido a los suplementos ingeridos y en el caso de que sean utilizados con frecuencia y sin supervisión, además de que a la larga, estas dietas pueden provocar monotonía y aburrimiento.

Dietas Detox

Este tipo de dietas prometen, además de la pérdida de peso, una sensación de bienestar y mucha energía. Incluyen grandes cantidades de frutas y verduras en forma de batidos, licuados, ensaladas y sopas con supuestas propiedades depurativas, si son realizadas por un periodo de tiempo prolongado pueden provocar: dolores de cabeza, cansancio, náuseas, además de trastornos digestivos, como acidez, diarreas y efecto rebote en la recuperación del peso perdido, ya que, principalmente, lo que se pierde con ellas es líquido.

Dieta Crudivegana

Está basada en el consumo exclusivo de alimentos crudos, si el paciente desea realizar la dieta por motivos filosóficos o religiosos debe ser evaluado de manera individual y siempre recurrir a un profesional de la salud para evitar un déficit de vitaminas B12 y D, hierro, calcio y ácidos grasos de Omega-3. Si el motivo de realizar la dieta es simplemente con el fin de bajar de peso, no se recomienda, ya que existen otros métodos más seguros y no tan restrictivos en cuanto a variedad de alimentos, como esta opción.

Las personas que se embarcan en un plan de alimentación para bajar de peso deben considerar que es saludable bajar hasta 1,5 kg por semana y no más de 6 kg al mes, siempre considerando el peso inicial, la dieta debe ser fácil de mantener en el tiempo y no debe tener efecto rebote. Debe tener todos los grupos de alimentos, restringiendo las cantidades y contribuir a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable.

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