Resistencia a los ...

... antibióticos - Dr. Iván Allende Criscioni - Pediatra, Especialista en Enfermedades Infecciosas y Tropicales, Epidemiólogo »

La interacción con los microbios

Somos parte de un universo de seres vivos que interactúan todo el tiempo. Esta interacción se da de muchas maneras, vivimos un mundo de intercambios. Cuando trasladamos este pensamiento al terreno de las enfermedades infecciosas, primero debemos entender que cuando venimos al mundo, luego de esos meses de estar protegidos en el vientre materno y desde el momento mismo que tomamos contacto con el exterior, con el ambiente, comenzamos a ser colonizados por los microbios que nos rodean. Así es, en cuestión de horas, el cuerpo humano inicia su batalla cotidiana, segundo a segundo, por mantener a raya a miles de especies de microorganismos (no los vemos a simple vista) y preservarnos sanos o por lo menos libre de infecciones.

Nuestros mecanismos defensivos no son perfectos todo el tiempo. Al nacer, el sistema inmunológico inicia un proceso de maduración que se completa recién alrededor de los 5 años. Esto explica por qué los médicos insistimos en que las madres hagan sus controles prenatales en tiempo y forma, reciban las vacunas correspondientes y cuiden integralmente su salud; insistimos con la lactancia materna exclusiva que, además de alimentar al bebé con leche de su misma especie, le provee de todos los anticuerpos que la madre le transfiere para proteger al fruto de su vientre.

Se entiende entonces que, cuando falla el sistema defensivo de nuestro organismo, ya sea por inmadurez, por deficiencia o por regresión (cuando envejecemos), los microbios podrían multiplicarse a un punto de producir infecciones, la mayoría de las veces banales y transitorias, pero otras veces severas y hasta mortales.

Aparición de los antibióticos

Oímos muchas historias, a lo largo del tiempo, sobre epidemias de enfermedades infecciosas que pusieron en jaque a la humanidad, también hemos oído sobre casos particulares o hemos vivido una infección. El gran parte, aguas en la evolución natural de las enfermedades infecciosas fue la aparición de los antibióticos, allá por los años 40 del siglo XX cuando Fleming descubría la penicilina por casualidad. Hoy la industria farmacéutica produce antibióticos para infecciones causadas por bacterias, antivirales, antimicóticos y antiparasitarios.

Podríamos estar relativamente tranquilos. Si tenemos signos o síntomas de alguna infección, buscamos asistencia médica y probablemente salgamos del consultorio con alguna receta que bien indicada y bien cumplida nos cure de la infección en la mayoría de los casos. Pero no todo es tan matemático y en este mundo de relaciones, en esta interacción permanente entre nuestro sistema inmunológico y los microbios, ocurren adaptaciones, mutaciones, transformaciones. Los microbios, en su gran mayoría y por diferentes mecanismos, pueden transformarse y volverse resistentes a los antibióticos.

Resistencia a los antibióticos

¿Cómo se traduce esto?

Un antibiótico que antaño era útil y suficiente para tratar un proceso infeccioso, hoy puede no servir, a menos que se produzcan nuevas alternativas que finalmente, con el tiempo, podrían volverse ineficaces. En el mundo de la infectología hablamos mucho de la “presión selectiva” que generamos, al indicar un antibiótico, sobre la flora y fauna microbiana que nos coloniza. Esta presión, es por lejos el mecanismo más importante hasta ahora conocido, que obliga al microbio a generar resistencia y por eso, es crítico que la indicación de un antibiótico sea hecha sobre una base muy racional. Cuando no es necesario no se debe indicar y cuando se indica debe cumplirse estrictamente con el plan terapéutico.

También queda implícito que la ingestión de un antibiótico debiera ser siempre por indicación de un profesional de la salud. En este punto no sirven las “buenas experiencias” de vecinos, parientes y amigos ni nuestras buenas experiencias pasadas (automedicación). El tratamiento de una enfermedad infecciosa siempre debe ser “personalizado” y supervisado por un profesional de la salud.

Hoy, las enfermedades infecciosas por microbios multirresistentes hasta tienen prensa, lastimosamente con tintes fatalistas: muertes asociadas a superinfecciones, hospitales con salas cerradas por la colonización con supermicrobios y todo esto sumado a que la aparición de microbios resistentes a los antibióticos es mucho más rápida que la producción de nuevas moléculas por parte de la industria farmacéutica, sin hablar de los costos.

Ya despidiendo este espacio de “El Dr. en Casa” que hoy capta su atención, querido lector, querida lectora, solo resta augurarle buena salud. Si nos mantenemos saludables, nuestro sistema inmunológico hará su trabajo, y la necesidad de utilizar antibióticos para alguna infección puede llegar a ser una anécdota en nuestras vidas.

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