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... estrés - Lic. Jose Godoy - Psicólogo clínico, especializado en reducción de estrés basada en Mindfulness»

El estrés es la respuesta generalizada (fisiológica, psicológica, emocional y conductual) del organismo ante un estresor. El estresor es el estímulo que desencadena esta respuesta y que es percibido como una amenaza o una demanda incrementada. Dicho mecanismo es adaptativo e imprescindible para la supervivencia. Por lo tanto, el estrés forma parte natural de la vida y no se puede evitar. El problema radica cuando el estrés se vuelve crónico, es decir, se va acumulando a lo largo del tiempo, lo cual resulta en una cantidad excesiva de estrés que puede deteriorar la salud física, afectando adversamente el sistema inmunitario, cardiovascular, neuroendocrino y nervioso central; la salud mental, originando cuadros de ansiedad y depresión; así como el comportamiento de la persona, con la aparición de conductas perjudiciales como el consumo en exceso de comidas, cafeína, alcohol, tabaco, drogas ilícitas, entre otros.

Activación del estrés crónico

El estímulo estresante suele desencadenar una reacción automática. Estas reacciones automáticas determinan en gran medida el nivel de estrés que experimentamos. Las reacciones automáticas, desencadenadas por nuestra falta de conciencia de ellas, suelen, por lo general, potenciar y exacerbar el estrés. Toda una vida de reactividad sin darnos cuenta de ella aumenta de forma significativa nuestro padecimiento del estrés crónico.

Cuando el estrés se activa de manera crónica, se produce en el organismo una suma de tensiones y sobrecargas que hacen que el cuerpo se vuelva cada vez más sensible a estímulos menores. Se genera una hipersensibilidad que produce una respuesta excesiva. La persona se encuentra bajo “alertas permanentes” producidas por automatismos perceptivos de los que tiene poco control. En este estado, se considera que la persona actúa en “Piloto Automático”,es decir, se desenvuelve según patrones de pensamientos, emociones y conductas, sin lograr una perspectiva que evalúe con claridad y discernimiento su realidad.

Reducción del Estrés

La forma de responder al estrés crónico es fundamental y en ese sentido, el cómo percibimos las situaciones estresantes y cómo las manejamos determina la cantidad de estrés que podemos experimentar.

Por ello, resulta esencial desarrollar recursos que le permitan al individuo poder elegir de manera consciente la respuesta más adecuada a la circunstancia en la que se encuentra y así disminuir el modo de funcionamiento en piloto automático.

Existen diferentes intervenciones en el campo de la psicología clínica que dotan al individuo de estrategias de afrontamiento al estrés. Una de ellas es el Mindfulness, una intervención psicoeducativa con rigor científico y base empírica.

Contextualización del Mindfulness

Mindfulness, traducido al español como “atención plena”, consiste en la capacidad de prestar atención a la experiencia del momento presente, conscientes de lo que está sucediendo en nuestra experiencia interna así como en nuestro entorno. Las intervenciones basadas en Mindfulness consisten esencialmente en un entrenamiento de la mente, que como cualquier músculo del cuerpo puede ejercitarse para que se vuelva más calma y flexible (principio que en psicología se conoce como la neuroplasticidad) y enfatizan la habilidad de “parar y observar antes de actuar” para aprender a “responder saludablemente en vez de reaccionar automáticamente a los eventos estresantes de la vida”.

En 1979, el Dr. Jon Kabat-Zinn de la Universidad de Massachusetts, creó el innovador protocolo “Reducción de Estrés basado en Mindfulness”, conocido por sus siglas en inglés como MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) para el entrenamiento progresivo en esta capacidad. Numerosas investigaciones realizadas por las universidades más prestigiosas del mundo en el campo de las neurociencias, indican que esta disciplina disminuye la reactividad, así como los síntomas del estrés y ansiedad, mejora la autorregulación emocional y aumenta el bienestar individual.

El rol de Mindfulness en la reducción del estrés

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Cuando el organismo desarrolla una adaptación a la cronicidad del estrés, se origina la desatención a las señales del cuerpo, a los estresores internos o externos, y a las consecuencias dañinas de ese modo de vida.

Este es justamente uno de los puntos donde opera el Mindfulness: La observación atenta y sin juzgar de los estresores y de las sensaciones de ansiedad que los mismos generan. El registro ecuánime y con aceptación de los pensamientos, emociones y sensaciones físicas genera un espacio para notar los patrones perceptivos, afectivos y conductuales permitiendo a la persona pasar de la reacción automática a la respuesta elegida. Se logra una perspectiva que sitúa un distanciamiento crítico respecto de las variables del mundo y de las reacciones. Este es uno de los mecanismos a través del cual están asociados los cambios que se observan con la práctica.

La presencia de esta capacidad metacognitiva permite la autoobservación de los procesos mentales en la medida que suceden, notando los propios pensamientos y emociones como un testigo imparcial, sin identificarse con los mismos. Esta capacidad metacognitiva abre un espacio para que la persona deje de actuar en forma automática y en cambio pueda tener un distanciamiento a través del cual pueda dar una respuesta diferente a la situación, tanto interna como externa.

Este mecanismo permite que se genere un cambio en la relación que la persona establece con su experiencia. El reconocimiento y la aceptación de las sensaciones de malestar, tensión y ansiedad, sin tener que hacer nada para modificarlas, evitarlas o huir de ellas es en sí mismo un cambio radical en la manera de afrontar la experiencia estresante, generando una modificación en la percepción y en la intensidad de las mismas.

Este nivel de conciencia y aceptación de la experiencia del momento presente desarrolla la flexibilidad psicológica necesaria para ensayar nuevos mecanismos de afrontamiento y dar nuevas respuestas.

Al ampliar la capacidad de percibir los estresores y su impacto sobre el cuerpo y la mente mientras suceden, se abre un espacio para desarrollar una visión más clara y de esta manera lograr una mayor capacidad autoregulatoria. La capacidad de autoregulación es otro de los mecanismos que nos permite comprender los cambios que se generan con la práctica de Mindfulness.

A través de la atención plena a las sensaciones del cuerpo, las emociones y los pensamientos, junto con una mayor conciencia de la información del entorno, la persona puede identificar de manera más temprana y precisa las señales de la activación del estrés en el cuerpo. A través de mecanismos retroalimentación o feedback, el organismo logra regularse y adaptarse a la nueva situación, debido a que logró generar un espacio entre la percepción de la experiencia y la respuesta. Esta pausa que se genera entre el estímulo y la respuesta es central al momento de generar cambios en la conducta y en los patrones de funcionamiento habitual y automático que mantienen el nivel de estrés y ansiedad activados y que generan malestar y sufrimiento.De esta manera disminuye la rumiación, en donde la mente queda atrapada en evaluar, juzgar, anticipar y controlar eventos en el futuro, impidiendo así un contacto directo con la experiencia del momento presente.

En síntesis, podemos decir que la práctica sostenida de Mindfulness cultiva:

- Habilidades de autorregulación que implican un mayor equilibrio y balance emocional para manejar y afrontar el estrés, la ansiedad, el dolor y las demandas de la vida cotidiana.

- Una mayor toma de conciencia de la relación entre el cuerpo, la mente y las emociones dándose cuenta de cómo éstas influyen en el manejo del estrés, la salud y la calidad de vida.

- Un rol activo y responsable en el mejoramiento de la salud y calidad de vida.

La práctica de mindfulness permite que la persona desarrolle una mayor flexibilidad psicológica, para poder conectarse con la realidad del momento presente de manera más integrada y consciente. Así la persona desarrolla recursos internos y nuevas maneras de responder a las situaciones, que la llevan a una regulación de sus reacciones y dan lugar a la elección de una respuesta más consciente.

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