El queratocono

... Dr. Marco Bordón – Oftalmólogo, Esp. en córnea y superficie ocular »

El queratocono es una condición poco común. La córnea normal posee forma semejante a la de una esfera, en el queratocono la córnea se adelgaza y se deforma desarrollando una protuberancia en forma de cono.

Se desconoce su causa. Investigaciones indican que la genética juega un papel importante, ya que un 10% de las personas con queratocono tienen un familiar con esta enfermedad. También existe un factor ambiental que desencadena alergias oculares y promueven el frotamiento crónico de los ojos, lo que contribuye a la aparición y progresión de la enfermedad. Adicionalmente, está asociado a trastornos como el síndrome de Down y la osteogénesis imperfecta; y patologías oculares como retinitis pigmentaria, retinopatía del prematuro y queratoconjuntivitis alérgica.

SÍNTOMAS

La luz entra en el ojo a través de la córnea y enfoca los rayos de luz para que podamos ver con claridad. En personas con queratocono, la forma de la córnea se altera y la visión se distorsiona. Por ello puede volverse difícil realizar algunas actividades como conducir automóvil, escribir en una computadora, ver televisión o leer.

Es una patología bilateral, es decir, afecta ambos ojos, pero en muchos casos de manera asimétrica.

En general, los síntomas comienzan a ocurrir durante la adolescencia y pueden incluir: leve visión borrosa, ligera distorsión de la visión (las imágenes se ven como si tuvieran sombras), mayor sensibilidad a la luz. Las alteraciones visuales frecuentemente se acompañan de irritación y picazón.

Además, es un trastorno progresivo que con mayor frecuencia se inicia en la adolescencia (aunque existen casos a edades menores) y progresa durante un período de 10 a 20 años, con tendencia a detenerse entre los 30 y 35 años.

A medida que la enfermedad progresa, los síntomas más comunes incluyen: aumento en la distorsión y borrosidad de la visión, aumento de miopía o astigmatismo, cambios frecuentes en la prescripción de anteojos.

DIAGNÓSTICO

Los casos graves de queratocono por lo general no requieren estudios complementarios para su diagnóstico pues son detectados durante la evaluación oftalmológica, pero los casos leves y que no presenten signos clínicos, requieren estudios complementarios denominados: topografía de córnea y paquimetría.

TRATAMIENTO

El queractocono

Para decidir que tratamiento es el más adecuado para cada caso se debe observar la severidad del queratocono.

En los casos leves a moderados el tratamiento consiste en mejorar la visión con anteojos o lentes de contacto rígidos. En todos los pacientes en los que se consigue mejorar la visión, ya sea con anteojos o lentes de contacto, se debe controlar cada 6 meses si existe algún signo de progresión de la enfermedad, la cual puede ser detectada mediante la realización de la topografía de córnea.

Los pacientes deben abstenerse de frotarse los ojos al sentir picazón, esto puede agravar el afinamiento de la córnea acelerando la progresión y empeorando los síntomas. Para evitarlo es recomendable utilizar gotas antialérgicas de manera continua.

En los casos donde se detecta progresión del queratocono se realiza un tratamiento quirúrgico denominado cross-linking, el cual mediante la interacción de una emisión ultravioleta controlada y una sustancia química (riboflavina) permiten fortalecer las fibras de colágeno de la córnea. Este tratamiento puede aplanar o endurecer la córnea, parando el desarrollo de la protuberancia y en algunos casos mejorando la visión y la tolerancia a lentes de contacto.

En los casos más severos donde la visión no puede ser mejorada con métodos no quirúrgicos, el queratocono puede ser tratado con anillos intracorneales, que son unos pequeños dispositivos que se implantan quirúrgicamente en la córnea y ayudan a moldear la curva de ésta. Los mismos no detienen la progresión del queratocono y no siempre mejoran satisfactoriamente la visión, por tal motivo en muchos casos se asocia a cross-linking y a readaptación de lentes de contacto rígidos.

Cuando una buena visión ya no es posible con ninguno de los tratamientos antes citados, un trasplante de córnea puede ser necesario. La recuperación de la visión en un trasplante de córnea por lo general es lento, puede demorar un año o más para obtener una visión satisfactoria.

Si bien un trasplante de córnea alivia los síntomas del queratocono, no siempre proporciona una visión perfecta. Sin embargo, entre todas las condiciones que requieren un trasplante de córnea, el queratocono tiene un muy buen pronóstico.

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