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Lic. Patricia Zubizarreta - Psicóloga Clínica

Como su nombre lo indica, las consecuencias lógicas existen de acuerdo al error o equivocación del niño. Si tiró todos sus juguetes porque estaba enojado, la consecuencia es: volver a arreglar y juntar los juguetes; si le pegó a un compañero, la consecuencia sería: reconstruir esa relación.

La consecuencia lógica no puede estar desconectada del error. Generalmente, los padres usamos los mismos castigos: “Andá a tu pieza a pensar” “no te vas a jugar fútbol” “no te vas al cumpleaños de…” “no vas a salir el fin de semana”, etc., y en algunos casos, se llega incluso al castigo físico (un tema que genera controversias y distintas opiniones actualmente). Para cualquier error o equivocación los castigos son los mismos, y generalmente, no tienen relación.

Las consecuencias lógicas están relacionadas a la responsabilidad y ayuda a que el niño se haga responsable de sus actos.

Características:

- Hay una relación de respeto.

- No existe la culpa, sino la responsabilidad de los actos.

- La responsabilidad está en el niño.

- Son constructivas.

- Preserva la relación padre e hijo.

- Están presentes el respeto, el diálogo, el amor, el cariño, la comprensión y la empatía.

¿Cómo implementar las c onsecuencias l ógicas en lugar de los c astigos?

Le propongo 3 pasos sencillos. Cuando ya haya pasado un tiempo de la acción y el niño esté más tranquilo, puede ser antes de acostarse, hacerle las siguientes preguntas:

1- ¿ Q ué le pasó? ¿ Por qué lo hizo?

Se sorprenderán con las respuestas que pueden darnos los niños, ellos son capaces de reflexionar, de volver sobre la acción y analizar. Es muy importante que se sientan escuchados y comprendidos, y que sepan que equivocarse es humano, pero que es buenísimo aprender de los errores.

2- ¿Cómo se sintió? Y , ¿ c ómo cree que se sintió la otra persona? (si es que hubo una persona implicada)

Que los niños aprendan a ponerle nombre a sus emociones es uno de los mejores regalos que como padres podemos darles. Al preguntarles cómo se sintieron, y no lo saben, nosotros podemos darles muchos ejemplos de emociones: enojo, rabia, miedo, vergüenza, etc.; y una vez que ellos hayan podido identificar la emoción que les llevó a cometer ese error, es importante que validemos dicha emoción, sin juzgar, porque la emoción en sí no es mala o negativa, lo que hacemos con ella sí. Incluso puede ayudar que nosotros le contemos situaciones similares en nuestra vida en la que sentimos la misma emoción y qué hicimos con eso.

3- ¿ Q ué cree que pudo haber hecho diferente?

Vamos directamente a la acción, aquí sí podemos llamar a una acción positiva o negativa, lo que convierte a una acción en negativa es: si con ella le hice daño a alguien o a mí mismo.

Los criterios a tener en cuenta para las consecuencias lógicas:

- RELACIÓN: La consecuencia debe ir relacionada a la acción.

- RESPETO: No debe implicar culpa, dolor, sufrimiento, vergüenza, sino que debe hacerse cumplir cordial y firmemente

- RACIONALIDAD: Debe ser justa desde el punto de vista del niño y del adulto (Ej.: A un niño de dos años no le puedo hacer arreglar una habitación llena de juguetes tirados, pero sí le puedo ayudar. Tampoco es justo que los padres dejen de salir o hacer sus cosas para hacer cumplir una consecuencia del niño)

- REVELACIÓN ANTICIPADA: Dejar saber al niño lo que pasaría si elige determinada conducta.

Creo que necesitamos con urgencia una educación que se base en el amor y el respeto, y cuando hablo de respeto me refiero a respetar sus procesos, tiempos, ritmos, necesidades, estilos, gustos y potencialidades.

¿Qué son las “consecuencias lógicas”?

El respeto viene desde el nacimiento; un parto respetado en sus tiempos y desarrollos naturales, y luego, un crecimiento emocional y físico respetados. Respetar sus errores y equivocaciones, porque son humanos y están en crecimiento.

No estamos acostumbrados a hablar de las emociones con nuestros hijos, sería interesante introducir en el lenguaje diario los nombres de las emociones, existen una amplia gama de ellas y no las nombramos, ni siquiera las identificamos. Las emociones se alojan siempre en el cuerpo y en cada persona de manera particular.

Debemos preguntar a nuestros hijos cómo se sienten y ayudarlos a ponerle nombre a lo que les pasa, esto ayuda a que se conecten con su cuerpo, para identificar en qué parte sienten esa emoción. Ellos no nacen sabiendo los nombres de las emociones, somos los padres quienes les vamos mostrando.

Los invito a construir un nuevo modelo educativo basado en el respeto, el amor y en crear personas responsables de sus actos.

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