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... tuberculosis? - Dra. Soledad Coronel – Neumóloga »

Dra Soledad Coronel

La tuberculosis (TB) es una enfermedad bacteriana, infectocontagiosa, causada por Mycobacterium tuberculosis que afecta principalmente a los pulmones. Es la novena causa de muerte en el mundo y la causa principal como único agente infeccioso, que se ubica por encima del VIH/SIDA. La infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) son los factores más importantes de predisposición para el desarrollo de TB y para la muerte, en partes del mundo donde ambas infecciones son prevalentes.

Cómo se contagia

La TB se contagia casi exclusivamente a través de la inhalación de partículas transmitidas por el aire (aerosoles) que contienen M. tuberculosis y se dispersan sobre todo cuando el individuo enfermo los expulsa al toser, hablar, estornudar, etc., y otras maniobras respiratorias realizadas con esfuerzo por individuos con TB pulmonar activa y con esputo cargado de un número significativo de microorganismos (en general, los suficientes para que una muestra sea positiva). Las personas con lesiones pulmonares cavitarias son las responsables del mayor número de contagios, debido al alto número de bacterias contenidas dentro de la lesión. Las partículas aerosolizadas que contienen bacilos tuberculosos pueden permanecer suspendidas en las corrientes de aire ambiental durante horas, lo que aumenta el riesgo de diseminación. No obstante, una vez que se depositan sobre una superficie, resulta difícil volver a suspender los microorganismos (al barrer el piso o sacudir ropa de cama) para que vuelvan a convertirse en partículas respirables. Si bien estas acciones pueden volver a suspender las partículas de polvo que contienen a los bacilos tuberculosos, son demasiado grandes para alcanzar las superficies alveolares donde se inicia la infección. El contacto con fómites (superficies contaminadas, alimentos y respiradores personales) no parecen facilitar la diseminación.

Capacidad de contagio de los pacientes

La capacidad de contagio de los pacientes con TB pulmonar activa no tratada es muy variable. Ciertas cepas de M. tuberculosis son más contagiosas, y los pacientes con baciloscopía positiva son más contagiosos que aquellos con resultados positivos sólo en el cultivo.

Los pacientes con enfermedad cavitaria (que está estrechamente relacionada con la carga de micobacterias en el esputo) son más contagiosos que los que no la presentan. Los factores ambientales también son importantes. La transmisión aumenta ante la exposición frecuente o prolongada a pacientes no tratados que dispersan gran cantidad de bacilos tuberculosos en espacios cerrados superpoblados y poco ventilados; en consecuencia, los individuos que viven hacinados o en instituciones presentan mayor riesgo. Los profesionales sanitarios que entran en contacto estrecho con casos activos también tienen un riesgo más alto de contagiarse. Por lo tanto, las estimaciones de contagio varían ampliamente; algunos estudios sugieren que sólo 1 de cada 3 pacientes con TB pulmonar no tratada infecta a contactos estrechos; la OMS estima que cada paciente sin tratamiento puede infectar entre 10 y 15 personas al año. Sin embargo, la mayoría de las personas infectadas no desarrolla la enfermedad activa.

La capacidad de contagio disminuye rápidamente una vez que se comienza un tratamiento eficaz; los microorganismos son menos infecciosos, incluso si persisten en el esputo, y la tos disminuye. Los estudios de los contactos familiares indican que la transmisibilidad termina dentro de las 2 semanas siguientes a que el paciente comienza un tratamiento eficaz.

Los síntomas

En la TB pulmonar activa, los pacientes pueden no presentar síntomas, salvo “no sentirse bien”, con anorexia, cansancio y pérdida de peso, que aparecen gradualmente a lo largo de varias semanas, o pueden aparecer síntomas más específicos. La tos es muy frecuente. Al principio, la tos puede ser poco productiva con esputo amarillo o verde, en general al levantarse a la mañana, pero puede tornarse más productiva a medida que la enfermedad avanza.

¿Qué es la tuberculosis?

La expulsión de sangre por la boca precedida de la tos sólo aparece en presencia de TB cavitaria (debido al daño granulomatoso de los vasos, o a veces a la proliferación de hongos en una cavidad). Con frecuencia, aunque no siempre, los pacientes presentan fiebre. La sudoración nocturna profusa es un síntoma clásico, pero no es frecuente ni específica de TB. El paciente puede presentar dificultad para respirar debido a la lesión del parénquima pulmonar, el desarrollo de un neumotórax espontáneo o de TB pleural. Cuando el paciente muestra coinfección con VIH, la presentación clínica suele ser atípica debido al compromiso de la hipersensibilidad retardada; los pacientes tienen más probabilidades de presentar síntomas de enfermedad extrapulmonar o generalizada. La TB extrapulmonar provoca diversas manifestaciones sistémicas y localizadas, según los órganos afectados.

Diagnóstico y tratamiento

Se hace a través del examen bacteriológico de una muestra pulmonar o extrapulmonar y/o clínica con radiografía de tórax compatible

El examen bacteriológico es el de mayor importancia y está constituido por la baciloscopía, el cultivo y las pruebas de biología molecular. La mayoría de los pacientes con TB pueden ser tratados como pacientes ambulatorios, con instrucciones sobre cómo prevenir la transmisión que incluyan: permanecer en el hogar, evitar visitantes (excepto los miembros de la familia ya expuestos), cubrirse la boca al toser con un pañuelo de papel o el codo. Los esquemas de tratamiento básico recomendados por la OMS, incluyen medicamentos antibacilares de primera línea: isoniacida, rifampicina, pirazinamida y etambutol. Los regímenes de tratamiento se dividen en dos fases. La inicial o intensiva que dura 2 meses y la de continuación que dura 4 meses.

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