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Dr. Walter Martínez Gill

El trasplante de córnea o queratoplastia, es una intervención quirúrgica por la cual se sustituye una córnea alterada por otra normal. La córnea es la estructura más externa del ojo que, por su transparencia y por su altísima capacidad óptica, requiere conservarse en buen estado para permitir una visión normal.

Antecedentes del trasplante de córnea

Los trasplantes de córnea tienen antecedentes históricos. En 1813, el Dr. K. Himly sugirió por primera vez reemplazar una córnea opaca de un animal por una córnea transparente de otro animal. En 1824, el Dr. F. Reisinger usó el término queratoplastia, que significa transplante de córnea. En 1906, el Dr. Edward Konrad Zim realizó el primer trasplante de córnea (T.C.) en humano con éxito. El Dr. Filatov, de 1910 a 1950, sugirió el uso de córneas humanas de cadáver. En 1944, el Dr. Paton fundó el primer Banco de Ojos en los Estados Unidos de América. En 1974, los doctores McCarey y Kaufman desarrollaron el primer medio de conservación de córneas humanas.

Quién es candidato a un trasplante de córnea

Toda persona que sufra una enfermedad corneal que produzca opacidad de la córnea o alteración en su arquitectura normal puede ser candidato a un trasplante de córnea. Después de una exploración ocular completa, sabremos si la enfermedad corneal es la única alteración en ese globo ocular o si coexisten otras enfermedades dentro de ese ojo. De esto depende si una persona es candidato para un trasplante de córnea, y cuáles son las perspectivas de recuperación visual.

Las indicaciones generales

  • Indicación óptica: cuando el propósito es mejorar la visión.
  • Indicación tectónica: cuando la necesidad básica es restaurar la pared corneal adelgazada, por ejemplo, en úlceras corneales profundas que amenazan con perforar ese globo ocular.
  • Indicación terapéutica: cuando existe un caso de infección corneal que no responde a los tratamientos médicos y que pone en riesgo no solo la función de ese ojo sino también pone en riesgo la conservación de ese globo ocular.
  • La indicación cosmética: se puede realizar para mejorar el aspecto de ese ojo, al disminuir la opacidad y la vascularización corneales. En este caso no hay posibilidades de mejoría visual debido a otros padecimientos dentro de ese globo ocular.

El procedimiento quirúrgico de trasplante de córnea

Consiste en una cirugía ocular en la que se coloca la córnea de un cadáver, en sustitución de la afectada del paciente que lo requiere. La intervención se debe realizar como máximo 6 horas después del fallecimiento del paciente donante. Para la técnica penetrante son necesarios sistemas de conservación que mantengan íntegro el endotelio. Para medir el tamaño del injerto, generalmente se utiliza un haz de hendidura o trépanos de diferentes diámetros. Luego se procede a la sección del tejido corneal afecto. Para evitar los cambios bruscos de la presión intraocular, se acostumbra hacer una trepanación parcial y se completa con tijeras. Paso seguido, se sutura el injerto procurando que los bordes estén alineados. Las suturas se retiran 6 meses después. En el postoperatorio inmediato, se deja cubierto el ojo como mínimo 24 horas. Se administran corticoides y midriáticos, ATB. Pasadas 2 semanas se pueden suprimir los midriáticos, pero mantener los corticoides al menos por 1 año.

Técnicas de trasplante de córnea

Anteriormente la más utilizada era la queratoplastia penetratante, en la que se reemplazaban todas las capas de la córnea, siendo numerosos los efectos secundarios, como por ejemplo: altos astigmatismos, resultados refractivos impredecibles o rehabilitación lenta del paciente. Actualmente la técnica más utilizada es la DSAEK (Descemet Stripping with Automated Endothelial Keratoplasty) o Queratoplastia Endotelial Automatizada con pelado de membrana de Descemet.

¿Qué es el trasplante de córnea?

DSAEK Trasplante Corneal Endotelial

Reemplaza solo las capas posteriores de la córnea del paciente y conserva el resto de capas. Este hecho, permite a los cirujanos prever de una forma mucho más controlada los resultados refractivos tras la cirugía y además, consigue una importante reducción de los tiempos de recuperación del paciente. Se puede obtener el tejido donante, o lentículo, mediante una queratotomía, que puede realizarse de dos formas diferentes: la más común es mediante un microqueratomo; y en los últimos tiempos se ha incorporado una nueva técnica que utiliza el láser de femtosegundos, permitiendo que el tejido donante y el receptor se unan de una forma mucho más homogénea.

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