Prebióticos y probióticos ...

... ¿Qué son y qué nos aportan? - Dr. Jorge Vacante - Médico de flia., Nutricionista »

Jorge Vacante

Las bacterias intestinales

Son una parte integral del organismo, con funciones muy activas y cuya composición depende básicamente de los alimentos que se ingieren.

Hipócrates afirmó hace 5 siglos atrás: "Todas las enfermedades se generan en el intestino". Por ello, en la actualidad se hace hincapié en la flora intestinal. No debemos olvidar el cambio que sufrió la alimentación en los últimos años, ejemplos: el aumento de azúcares, grasas trans, exceso de sodio, harinas refinadas, etc.

Los prebióticos y probióticos nutren a quien los consume, colonizan el intestino, cambiando en forma muy positiva la flora intestinal, mejorando el sistema inmunológico y, por tanto, el estado de salud del organismo.

La flora intestinal

Pesa más de 1 kg, puede estar compuesta por hasta 100 billones de microorganismos diferentes y tiene una actividad metabólica global similar a la del hígado.

La flora intestinal es muy sensible a la alimentación: si se consume excesiva cantidad de azúcar, alimentos transgénicos y/o muy procesados, o bebidas con mucha fructosa, estos tienden a destruir la flora saludable y "alimentan bacterias malas".

El intestino no es un simple órgano de absorción, ya que ejerce una importante actividad del sistema inmune y de protección inespecífica; 400 tipos de bacterias diferentes actúan en armonía para el mantenimiento de la salud. El colon es el albergue principal de las mismas (100.000 millones de bacterias, que representan el 90% de las bacterias de nuestro cuerpo).

Múltiples circunstancias inciden sobre la flora intestinal: genéticas, fisiológicas, estilo de vida, alimentación, medio ambiente, estrés, medicamentos (antibióticos, corticoides, analgésicos, antiinflamatorios, inmunodepresores).

Probióticos (“pro” es “a favor” y “biótico” es “relativo a la vida”)

Son microorganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras que son agregados como suplemento en la dieta y que benefician al huésped, mejorando el balance microbiano de la flora intestinal. Colonizan el intestino grueso y equilibran la flora intestinal, se adhieren a la mucosa del intestino e impiden la actividad de los microorganismos dañinos, con propiedades inmunomoduladoras, aumenta la fabricación de anticuerpos reforzando el sistema inmune.

Los probióticos son beneficiosos en diversos tipos de patologías, por ejemplo: diarreas, colon irritable, vaginitis, infecciones del sistema urinario, alteraciones inmunológicas, constipación, intolerancia a la lactosa, dislipidemias, alergias alimentarias.

Se le atribuyen propiedades para frenar las recidivas de tumores malignos (colon, mamas, etc.). El consumo prolongado de probióticos (lactobacillus acidophilus bifidobacterium) produciría un riesgo menos de desarrollar cáncer de mama.

Las bacterias ácido lácticas previenen infecciones intestinales y también es antitumoral al inhibir químicos carcinogénicos (prevención del cáncer de colon).

Los probióticos favorecen la absorción del calcio, hierro, zinc y magnesio, como la disponibilidad de vitaminas del grupo B, facilitan la digestión de la lactosa. En casos de mala absorción, los probióticos producen ácidos que favorecen el peristaltismo intestinal y reducen el tiempo de tránsito de las heces.

De esta manera, alivia el estreñimiento del colon irritable y las diarreas (incluyendo las producidas por antibióticos).

Prebióticos

Gibson y Roberfroid lo definen como "ingredientes alimentarios no digeribles de los alimentos". En concreto, carbohidratos de cadena corta que afectan beneficiosamente al huésped, estimulando de forma selectiva el crecimiento y/o la actividad de una o un limitado grupo de bacterias en el colon y, de este modo, mejora la salud del organismo hospedador.

Son sustancias de origen vegetal, que actúan favoreciendo el crecimiento y la actividad bacteriana, beneficiosas para el ser humano. Controlan durante el tránsito intestinal, la absorción de grasas, actuando como antimicrobianos y anticancerígenos. Facilitan la absorción del calcio, en la síntesis de vitaminas del complejo B y de la vitamina K.

Estas sustancias se encuentran en alimentos como: trigo, ajo, cebolla, espárragos, puerros, remolacha, alcaucil, achicoria. Una vez que se ingieren, los oligosacáridos y la inulina son transformados por las bacterias de la flora intestinal y fermentan en el colon, produciendo ácidos grasos de cadena corta. Actúan previniendo el desarrollo de cáncer de colon, estimulando la inmunidad del tubo digestivo.

Aunque a muchos les cuesta concebir que la flora intestinal pueda tener un impacto en la función cerebral y en la conducción humana, los estudios en animales contribuyen a reforzar el concepto de la existencia de un eje intestino-cerebro. Algunas enfermedades podrían estar en el centro de esa conexión.

Un aparato digestivo sano ayuda y mucho, a tener estabilidad emocional, que a su vez influye en sostener un sólido sistema inmunológico.

Prebióticos y probióticos, ¿Qué son y qué nos aportan?

"Mente sana gracias a una flora intestinal sana"

Los desquilibrios neuronales y mentales, pueden atenuarse o corregirse mediante simples modificaciones en la microbiota intestinal. El desequilibrio de la flora intestinal da lugar a una excesiva producción de toxina, que termina afectando al tejido filtrante de los riñones.

Los probióticos han demostrado mucha utilidad en variados cuadros del aparato digestivo: intolerancia a la lactosa, úlcera gastroduodenal, cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal, divertículos, enfermedades hepáticas, etc.

El número de células de nuestros microbios internos, es 10 veces mayor que el de nuestras propias células, y el 80% de la actividad inmune se genera en los intestinos. Nuestra salud depende en gran medida de la homeostasis intestinal; de ahí la importancia de los prebióticos y prebióticos.

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