¿Podemos criar ...

... sin violencia? - Aurora Bachem – Psicóloga, Psicoanalista - Tel.: 227-665»

En nuestro país, en 2010 se hizo el último estudio sobre maltrato infantil y la cifra es vergonzosa; 6 de cada 10 niños paraguayos sufren algún tipo de violencia en el hogar y están expuestos a violencia intrafamiliar, en todos los estratos sociales.
Si bien no hay maltrato infantil porque no estamos en situación de guerra, en algunos hogares, la violencia intrafamiliar es violencia indirecta hacia los hijos. El maltrato entre los padres en presencia de los hijos, la violencia verbal y psicológica, no deja huellas evidentes como los golpes, pero sí quiebran el espíritu vulnerable de los niños.

Naturalización de la crianza violenta

Ocurre en nuestro país, y en general, en la cultura latinoamericana. Todavía existe una tolerancia social con respecto a la crianza con violencia, se sostienen en el inconsciente colectivo ideas como que “con un cintarazo va a aprender” o “lo que necesita es ir al servicio militar para que aprenda a respetar”, siendo que el respeto se gana con amor, no con imposición y miedo, eso es sometimiento.

Reiterar a los niños lo que deben y no deben hacer

No podemos pedir que un niño menor de 6 o 7 años tenga las reglas y normas de educación y civismo bien claras. En parte, es por ello que hay que repetirle una y otra vez las cosas que debe y no debe hacer, porque no recuerda, debe ser guiado en todo momento. Si el adulto pierde la paciencia por esto, es como sacarle el bastón a una persona no vidente.

Aplicar sanciones y castigos no funciona

El niño no aprende por estas acciones sino por madurez neurofisiológica e internalización de la conducta de los adultos. El niño aprende observando la interacción de los adultos. Copian todo, lo bueno y lo malo, entonces también aprenderá a tratar de forma violenta o comprensiva, a reaccionar con tranquilidad, de forma asertiva, violenta o caóticamente. También aprende a escuchar y a decir, muchas veces con actos o síntomas, las cosas que no son escuchadas solamente hablando, o llamando la atención.

¿Podemos criar sin violencia?

La comodidad de la violencia

Sabemos que todo comportamiento tiene una consecuencia inmediata, y lastimosamente, la disciplina violenta tiene como consecuencia una respuesta positiva; libera tensiones y el niño o adolescente hace lo que le pedimos sin muchas vueltas.

Lastimosamente, la violencia nos “facilita” la vida, y esta comodidad, es adictiva. Sobretodo actualmente, donde el tiempo apremia y la tolerancia, por ende, escasea. Si no estamos atendiendo el celular, estamos muy ocupados leyendo mensajes de las múltiples redes sociales y esto también nos quita la paciencia, lo que nos hace preguntarnos si es que los niños de hoy son más difíciles que los de antes, o somos los padres, inmersos en las múltiples tareas y distractores innecesarios que tenemos, los que no disponemos de tiempo ni de consideración a las reacciones normales de todo niño.

El maltrato genera

  • Incapacidad para establecer relaciones interpersonales estrechas en el futuro.
  • Sensación permanente de alerta por si aparece un ataque, personalidad cerrada, paranoica.
  • Personalidad vulnerable, poco comprendida, marginada e indigna de ser amada.
  • La postura desconfiada de la vida puede acarrear pérdidas de todo tipo: laboral, alejamiento de los hijos, de la pareja, de los amigos, hasta problemas con la justicia y síntomas emocionales y físicos.

Tips para educar sin violencia

  • Observar: anticiparse a la situación estresante para los hijos, evitar o controlar.
  • Escuchar y comprender: validar las necesidades de los niños, siempre son verdaderas.
  • Paciencia y tranquilidad: ante berrinches, aislarse de la emoción. Actuar con madurez.
  • Abrazos: esto y las explicaciones al oído calman al niño.
  • Siempre hablarle a los niños a su altura: agacharse, tomarlos de las manos, que las miradas estén al mismo nivel.
  • Sentido del humor: bailar, cantar, hacer cosquillas, salir del contexto.
  • Demostrar seguridad: en lo que se les pide o exige en caso de peligro.
  • Coherencia: si hay un “no”, que sea justificado.
  • Explicar: es importante poner en palabras todo lo que se quiere expresar, no gritar o pegar.
  • Confiar: convencerse de que los niños no son tiranos. No etiquetar de “terrible”.
  • Relativizar: ponerse en el lugar de ellos. No pelear guerras innecesarias.
  • Extrapolar: si a veces los padres no pueden controlar sus emociones y frustraciones, los hijos tampoco.
  • Fomentar la empatía: sentir lo que ellos están sintiendo.
  • Recogimiento/meditación/separación: alejarse de la situación puede calmar las cosas.
  • Pactar/negociar.
  • Si hace algo realmente peligroso, usar un “no” enérgico.
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