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Lic. María José Gamarra Pozzoli - Licenciada en Nutrición, especialista en Obesidad y Nutrición deportiva

¿Conoce o recuerda pequeños cambios que marcan la diferencia a la hora de controlar el peso y/o mejorar la calidad de vida?

Muchas de estas situaciones se ocultan tras un rol de víctima, o tal vez por desconocimiento, no nos permite alcanzar nuestro objetivo de peso o salud.

  • “Como panificados todos los días en el desayuno y no sé como dejar”

Cambie por pan integral o de salvado y reduzca la frecuencia a la semana, pasando a 2 a 3 veces como máximo y reemplace los otros días por avena, granola, semillas o frutos secos.

  • “ Desayuno y a las 2 horas ya busco comida nuevamente”

Consumir desayuno completo y a las 2 horas buscar hacer una media mañana. Si el desayuno fue completo, probablemente esté ansioso/a y no necesite una media mañana, o de lo contrario, podría planificar su desayuno un poco más tarde para llegar mejor al almuerzo, o bien, redistribuir mejor los nutrientes. Si el desayuno tuvo jugo o pan, esto eleva la insulina en sangre y a las 2 horas o antes ya vuelve a buscar dulces o comidas, en general. Preferir desayunos con fibras en frutas, semillas, granos integrales, como granola, avena. Y ricos en proteínas, como huevo, frutos secos, que darán saciedad y nutrientes.

  • “No tengo tiempo para hacer ejercicio”

Planifique una rutina desde la casa, de hecho está demostrado que con 30 minutos de ejercicios ya tenemos muchos beneficios y es fácil conseguirlo cuando hay voluntad y organización. Sobre todo con las rutinas que podemos hacer desde nuestras casas.

  • Reemplazar el azúcar por el edulcorante, ¡pero no abusar!

Está demostrado que abusar con edulcorantes (usar más de 10 gotas por vez para una porción) genera dependencia a buscar cada vez más dulces y, además, es una sustancia química que tiene efectos en el organismo. Los mejores: ka'a he' o sucralosa pero siempre sin abusar.

  • “No puedo dejar las harinas, el pan y procesados”

Para las personas que no pueden dejar o reducir los panificados y harinas en general, les sugiero paciencia y sostener los cambios, el cuerpo se adapta a lo que ingiere; si antes era desordenado, estará más adaptado digestivamente y sensitivamente buscará los mismos gustos y/o sabores, hay que darle tiempo a los cambios positivos.

  • “En casa nadie me acompaña”

La decisión es personal, aunque se sabe que su círculo más cercano y núcleo familiar influyen directamente, pero no en su totalidad. El dialogar, explicar, mostrarse decidido, siempre ayudará a mostrar y pedir respeto, y en el mejor de los casos, acompañamiento. Se pueden hacer muchas estrategias en la casa, por ejemplo: pedir que se guarden las tentaciones en un lugar no tan a la vista, o incluso y mejor aún, dejar los alimentos que son menos saludables para cuando uno sale a comer, así no están tan a mano.

  • “Delivery”

Esta palabra resulta práctica a la hora de no querer cocinar y comer algo rico o diferente. Pero sabemos que la mayoría transportan comidas rápidas, y no digo que todas sean malas, sí lo es el exceso, además de que pesan económicamente si abusamos, más pesan los kilos y los procesados. Lo mejor es procurar reducir la frecuencia de los deliverys o evitar los combos agrandados; se puede compartir el menú y buscar opciones más saludables, por ejemplo el sushi.

  • “Picoteo todo el tiempo”

Aquí entran en juego dos palabras: Voluntad y Estrategias.

Voluntad para decir “NO”, cuando no corresponde, lo que depende de estar atento y ser fuerte para respetar los horarios, para ello las estrategias no están de más, por ejemplo: ubicar los alimentos más saludables a mano para cuando uno abre la heladera (gelatina diet, frutas), tener a mano infusiones (té, café , mate, tereré) y no olvidar el AGUA. Ojo, también habría que chequear como están sus anteriores comidas, si son muy livianas o pobres en nutrientes puede que ese picoteo sea a causa del desorden o desequilibrio.

  • “Me sirvo porciones grandes o quiero repetir el plato”

Esto también se da con mucha frecuencia y también necesita de voluntad y estrategias, como: tomar una sopa de verduras antes le dará saciedad con un volumen poco calórico, también acompañar los platos con vegetales en forma de ensalada o acompañando la preparación. Todas estas estrategias sirven, pero lo que más funciona, es aprovechar todo esto para conscientemente aprender a servirse la porción correcta.

  • “Duermo tarde, estoy estresado: busco comida para levantar el ánimo y la energía”

Se debe dormir de 6 a 8 horas y no utilizar la comida como recurso para tapar un desorden. Es importante reorganizarse, tarde o temprano, si no dormimos bien no sólo tendremos problemas para bajar de peso, también nos encontraremos con un estrés crónico y silencioso que subirá la hormona cortisol más de lo debido y no permitirá que bajemos de peso, pues esta hormona incide directamente en el metabolismo.

  • No tengo ganas, no sé como empezar”

Muchas veces estamos sin ganas, es importante trabajar aquí la MOTIVACIÓN. ¿Por qué quiero mejorar? ¿A qué objetivo quiero llegar? ¿Cómo ya no deseo estar? Y recordar esto siempre, medir los resultados y valorar cada paso dado por más pequeño que parezca.

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