Oír pero ...

... no escuchar - Lic. Natacha Golabek – Psicóloga clínica »

A menudo nos preguntamos si las personas a quienes hablamos realmente nos escuchan, porque oír sí que lo hacen.

Comencemos refrescando los vocablos: oír, es percibir sonidos sin necesariamente entender lo que uno escucha, y escuchar es prestar atención y entender lo que el otro nos dice.

¿Cuántos de nosotros estamos realmente preparados para escuchar? ¿Por qué escuchar nos resulta tan difícil el día de hoy?.

El escuchar conlleva a veces el dar respuestas y/o explicaciones que en ocasiones sabemos y otras no. A veces la otra persona simplemente desea conversar y sentirse comprendida. Es la manera más común del entendimiento humano *charlar*.

La mayoría de las personas oímos pero no escuchamos, estamos preparados a responder de manera casi automática a casi todo, y a menudo cometemos el error de ser selectivos con la información al escuchar, opinando o siendo prejuiciosos.

Oír pero no escuchar

En la actualidad la dificultad del entendimiento o relacionamiento es por falta de comunicación, y el oír y escuchar lo que el otro nos dice es esencial para ello.

Cuántas veces oímos pero no escuchamos a nuestros hijos, cónyuges, amigos u otros. Estamos sumergidos en un mundo acelerado, sin tiempo, perdiendo valores y principios, lo cual no nos permite mantener una sana comunicación.

¿Sería diferente si escuchamos con entendimiento y prestando la atención necesaria al que nos habla para prevenir desenlaces poco satisfactorios en nuestro día a día?.

Claro que sí lo sería. La dificultades con los hijos a diario, o las situaciones matrimoniales o laborales, serían más plenas con una mejor comunicación. El escuchar nos aclara dudas, es de inteligentes y requiere paciencia, siempre.

Para aumentar la autoestima de nuestros hijos es importante que les prestemos atención, que mostremos interés y disposición para escucharlos y que los escuchemos realmente.

Necesitamos aprender a ser buenos oyentes para que ellos también lo sean con nosotros y con los demás.

Lo importante de saber oír y sobre todo escuchar, es saber que el otro nos buscó para ello, porque nos aprecia, nos valora, nos respeta y nos necesita.

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